Confesión #9: Me siento como cuy en tómbola

Para las que no están familiarizadas con el término, el cuy en tómbola es un juego típico de los eventos feriales en Perú. Las personas que quieren participar compran tickets numerados y el sorteo se realiza soltando al cuy (luego de haberlo tenido escondido en una caja al centro) en medio de un montón de cajas con aberturas que son las “puertitas” para que el cuy pueda ingresar. Finalmente, la caja numerada donde ingrese el asustado cuy, corresponde al ganador de la tómbola. Para ilustrarlas pueden chequear este vídeo de la Marca Perú donde se ve el juego en acción:

Regresando al tema, ¿por qué les digo que me siento como cuy en tómbola? Porque tengo tantas ideas en mi mente (que vendrían a ser las cajitas) y yo, como el pobre cuy, no sé a qué cajita entrar. Y no sé a cuál entrar porque todas me parecen tan geniales y tan importantes que merecen ser ejecutadas en el corto plazo, pero ahí está mi error: no tengo mis ideas priorizadas. Suena lógico que debas tener prioridades, pero cuando tienes tantos temas que te apasionan a la vez (como me pasa a mí), quieres cubrirlos todos al mismo tiempo y para serles sincera, es imposible. (Aunque a veces quisiera que el día tuviera 30 horas para dedicarlas a mis proyectos, o tener el giratiempo de Hermione Granger para retroceder en el tiempo y poder estar en más de un lugar a la vez #HarryPotterFan)

Cuando me refiero a priorizar, lo que debo hacer es otorgarles alguna calificación a todas mis ideas en base a criterios que yo misma debo definir. Mientras escribo este post se me ocurren varios criterios como: conocimiento en el tema, contactos en el sector, disponibilidad de recursos, facilidad de implementación, etc. El punto es que, a esos criterios debo asignarles una ponderación (que al final sume 100%)  y una calificación (que puede ser por ejemplo: del 1 al 5, donde 1 sea poco factible y 5 muy factible), multiplicarlos y al final obtener un puntaje para poder organizarlas de mayor a menor y saber por dónde empezar. Sacar un ponderado es fácil, como cuando calculaban por cuánto se iban a un examen final en la universidad para aprobar el curso.

Querer abarcar mucho en muy poco tiempo, quita demasiada energía

Es importante tener foco en lo todo lo que hacemos, ya que si no tenemos un norte (o sur, o este u oeste, como gusten) al cual apuntar, no vamos a utilizar nuestros recursos de manera óptima, y vamos a perder plata (que se puede recuperar) y tiempo (que es lo que más debería preocuparles, ya que no lo podemos recuperar, por más que queramos).

Además, el hecho que tengamos un objetivo claro, va a disminuir en gran medida la frustración por no tener resultados visibles en el corto plazo, dado que ésta es una consecuencia resultante de no enfocarse. Eso es lo que me pasa últimamente: quiero hacer tantas cosas que no sé por dónde empezar, inicio todas al 5% y luego las dejo en stand by porque me surge una nueva idea y el círculo vicioso de las ideas incompletas se sigue alimentando, y mis niveles de estrés suben de manera directamente proporcional a mis ganas de querer tirar la toalla. Pero soy consciente que para romper ese círculo vicioso de una vez por todas, tengo que hacer esa lista que les menciono, lo antes posible.

Una vez que tenga la lista, lo que debo hacer es dedicarle todo mi esfuerzo y energía a la idea que esté en el puesto número #1. Pero tampoco es que le dedique tiempo infinito y las demás ideas de la lista pasen al olvido. Lo que debo hacer armar un plan de acción con hitos claros y poner fecha de vencimiento a las actividades que quiero realizar para llegar al resultado que deseo. Si veo que no estoy avanzando con el desarrollo de la idea, será bueno sentarme a revisar cuál es el cuello de botella para tratar de solucionarlo, y en caso no se pueda, tendré que tacharla de mi lista y pasar a la idea #2 (y así sucesivamente), no sin antes haber interiorizado las lecciones aprendidas de la implementación fallida, ya que de todo se aprende en esta vida.

Así que ya saben mi consejo: si tienen un montón de ideas que rondan en sus cabezas pero no saben por dónde empezar, es importante que las pongan por escrito, las evalúen bajo los criterios que ustedes mismas decidan, las ordenen de mayor a menor y pongan manos a la obra para concretar cada una de ellas, ya que ese es el verdadero reto.

Si quieren estar seguras que su lista está en el mejor orden posible, quizás podrían comentarla con alguien de confianza, para que las aterrice si es necesario (aunque duela el aterrizaje), porque a veces nos enamoramos tanto de nuestras ideas que nos enceguecemos y no vemos que realmente nos falta bastante antes de poder implementarlas.

Todas podemos tener muchas ideas, pero de nada sirven si se quedan sólo en nuestras mentes o en un pedazo en papel. Debemos tener el valor, las ganas suficientes y la constancia necesaria para luchar por hacer de nuestras ideas una realidad.

 

2 comentarios en “Confesión #9: Me siento como cuy en tómbola

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