Confesión #14: Una simple ecuación cambió mi visión acerca de la innovación

La semana pasada pude participar en el Congreso Nacional de Innovación organizado por la Cámara de Comercio de Lima con el apoyo de Concytec y Cienciactiva en el marco de la VIII Semana Nacional de la Innovación.

«La Semana Nacional de la Innovación – INNOTEC PERÚ es una iniciativa creada en el 2009 por instituciones peruanas públicas y privadas para la promoción y consolidación de una cultura de la innovación, la estimulación del desarrollo tecnológico, la aplicación del conocimiento y la transferencia tecnológica entre la universidad y los sectores productivos de nuestro país.

INNOTEC PERÚ 2016 es organizado por el CONCYTEC, la Cámara de Comercio de Lima (CCL) y la Academia Nacional de Ciencias – ANC.»

Fuente: Concytec

Pueden ver el resumen de las jornadas en mi Twitter o en el Instagram del Blog.

De entre todas las interesantes charlas de ponentes nacionales y extranjeros, hubo una que realmente me cautivó: la exposición titulada «¿Cómo facilitar la implementación de un programa de innovación en empresas? a cargo de Carlos Contreras, Director Ejecutivo de Corporación ENLACE.

14647452_10154671690645337_1871178918_o-1
Fuente propia

Quizás fue en parte el tema y en parte la forma en que el expositor inició, lo que captó mi atención. Se presentó de forma tan sencilla y humana, primero, preguntándonos cosas como: «levante la mano ¿quién respira?, ¿quién se lava los dientes?, ¿quién sonríe?»; y luego, describiéndose como persona: hijo, esposo y padre, que en pocos segundos generó un ambiente de empatía con todos nosotros en la audiencia.

Luego de la curiosa introducción, nos comentó que cada día, en promedio, nacen 150,000 personas y que el mundo no está creciendo, sigue siendo del mismo tamaño y que somos más habitantes los que ocupamos esta nave llamada tierra, como lo mencionaba el expositor. Un ejemplo que mencionó, fue que nos imagináramos que estábamos en un auto pequeño, con varias personas ingresando y que una vez que esté lleno, se cerraran todas las ventanas. Obviamente, las personas dentro de ese vehículo, tarde o temprano, se asfixiarían. Con este ejemplo nos quiso transmitir la necesidad de buscar formas más sostenibles de vivir y que debemos pensar en el mundo que le vamos a dejar a las futuras generaciones.

dig
Fuente propia. P.D. Los niños de la foto son los hijos de Carlos, a quienes mencionó en su presentación

Vivimos en un mundo diverso, pero esa diversidad a veces puede construir cosas maravillosas o generar las mayores catástrofes mundiales. Es nuestro deber aprovechar la diversidad y usarla a nuestro favor para crear cosas buenas y positivas para la humanidad. El mundo es diferente, cambia a cada instante y es por eso que, con cierta frecuencia, hay que repreguntarnos las cosas, por más básicas que parezcan. Preguntas como por ejemplo: ¿cómo educar? ¿cómo producir alimentos? ¿cómo cuidar nuestra salud? o ¿cómo entretenernos? tienen diferentes respuestas conforme pasa el tiempo. Y no necesariamente generaciones enteras. El conocimiento, la tecnología, las invenciones, etc. avanzan de manera tan rápida, que la forma de enseñar o de curar enfermedades puede cambiar radicalmente de la noche a la mañana.

dig
Fuente propia

Carlos mencionó que todas las personas somos portadoras de necesidades insatisfechas, y en línea con la idea anterior, tal y como avanza la tecnología y los desarrollos en diversos campos de estudio, esas necesidades son cada vez más diversas y complejas. El mundo está cambiando tanto y tan rápido, que no deberíamos quedarnos sentados viendo como pasan las cosas. Debemos subirnos a esa ola de cambios y sacarle el jugo de manera positiva y sustentable.

Los productos y servicios que ofrecemos, deben estar en constante evolución, dado que, nuestros consumidores cambian. Por más que se trate de la misma persona, no necesariamente va a ser el mismo cliente: sus necesidades van a variar a lo largo del tiempo de relación que tenga con nuestra empresa, y debemos ser capaces de anticiparnos a esas necesidades futuras para poder ofrecerle la mejor solución.

Además, cuando nosotros, como empresas, resolvemos esas necesidades insatisfechas de manera que cumpla o supere las expectativas de nuestros consumidores, el valor monetario de la transacción pasa a un segundo plano, ya que, el beneficio obtenido por la satisfacción de la necesidad o solución del problema de nuestro cliente, es mayor que el costo de obtenerlo.

Luego de toda esta contextualización, Carlos nos compartió su definición de innovación (que para serles sincera, me parece mucho más interesante que la de la Real Academia de la Lengua Española):

14699582_10154671698510337_1186824356_o
Fuente propia

Si bien este concepto está clarísimo, Carlos nos presentó una forma más sencilla y divertida de entenderlo:

dig
Fuente propia

Con esta expresión gráfica, se entiende que las necesidades insatisfechas de las personas se encuentran en el centro del proceso innovador, y que las empresas deben generar valor a sus consumidores, a través del conocimiento, para desarrollar soluciones sostenibles.

Si esta descripción aún les sigue pareciendo difícil de memorizar, Carlos nos facilitó la vida con una sencilla ecuación que creo, resume de manera práctica lo que debemos recordar que es la innovación:

dig
Fuente propia
  • La primera ecuación parte de la necesidad insatisfecha que encontramos en el mercado y que sumado al conocimiento existente y que generamos al interior de nuestras organizaciones y al espíritu emprendedor (entendido como garra, pasión, corazón por lo que hacemos) da como resultado que logremos innovar.
  • La segunda ecuación inicia con el conocimiento. Carlos nos mencionó que ese conocimiento puede estar en organizaciones, centros de investigación u otras instituciones y medios y que con ese marco teórico las personas y empresas identifican la necesidad insatisfecha que pueden resolver en base a sus conocimientos y experiencias. Y no puede faltar el componente de emprendimiento en la ecuación, que como ya les mencioné, es esa pasión que nos hace hervir la sangre y que es el motor para desarrollar nuestros proyectos innovadores.
  • Si bien la tercera ecuación no llegó a explicarla (supongo que por el tiempo), mi interpretación es la siguiente: partimos de la necesidad insatisfecha del mercado, pero esta vez, el conocimiento y el emprendimiento están unidos para hacer frente a dicha necesidad. Y eso me hace pensar inmediatamente en la triple hélice: las empresas privadas, el Estado y las Universidades como trilogía fundamental para resolver de manera eficiente, estructurada y sostenible, los grandes problemas de la humanidad, a través de la innovación.

Y bueno, para responder a la pregunta que titulaba esta charla, Carlos nos mencionó que los programas de innovación en las empresas se componen de diversos proyectos que deben estar incluidos en un plan de innovación. Él hizo bastante énfasis en la importancia de tener un plan con la siguiente pregunta: «¿ustedes arman una maleta sin saber el destino, la duración o condiciones del viaje? Siempre hay que tener un plan» Lo cual suena totalmente lógico, ya que, sin un plan, no tenemos la visibilidad de cómo llevar a cabo los proyectos, los recursos con los que contamos, etc. y eso nos puede llevar a perder plata y lo más importante: tiempo.

dig
Fuente propia

Ese plan de innovación, debe estar enmarcado en un sistema de gestión de la innovación, que según nos recomienda Carlos, debe tener los siguientes componentes: estrategia, metodología y cultura, puesto que, sin una de esas tres partes, se rompe el equilibrio (como un trípode con dos patas).

dig
Fuente propia

Finalmente, Carlos nos dio algunos consejos para que podamos facilitar la implementación de los programas de innovación al interior de nuestras empresas:

  1. Es fundamental contar un plan para gestionar la innovación
  2. Debemos generar ambientes favorables para la innovación al interior de nuestras organizaciones, permitiendo que el conocimiento fluya, ya que ese es nuestro principal insumo.
  3. El origen de la innovación son las necesidades insatisfechas. Debemos aprender a identificarlas
  4. Los productos y servicios que diseñemos tienen que basarse en las necesidades actuales y potenciales de nuestros clientes
  5. En caso necesitemos ayuda, está bien levantar la mano y realizar alianzas estratégicas, pero sin descuidar el core business y sin caer en la dependencia
  6. Todos estamos en un ecosistema. Es importante identificar cuál es el nuestro y para qué sirve

Espero que este post les haya servido tanto como a mi, ya que hay muchos puntos interesantes para aplicar en nuestras empresas y lograr resultados innnovadores y sostenibles.

 

Confesión #13: El secreto está en encontrar el equilibrio (aunque sea difícil)

En estas dos últimas semanas, han ocurrido varios sucesos que me impidieron escribir un post la semana pasada, pero que me sirvieron de inspiración para el post del día de hoy.

Ser una emprendedora e intraemprendedora a la vez, no es fácil, lo admito. Pero es la forma en la que he decidido vivir en la actualidad y no me arrepiento. Y se preguntarán, ¿por qué escogí este estilo de vida que es difícil y agotador? Porque siento que debo vivir mi vida al máximo y tratar de hacer que cada día cuente para llegar a lograr el cambio que quiero ver en la sociedad.

Cada una es libre de vivir su vida de la mejor manera que considere, luchando por alcanzar sus metas personales y profesionales, siempre y cuando no afecten de manera negativa a los demás, ya que como sabemos, nuestros derechos terminan donde empiezan los  de los demás.

Para ponerlas en contexto, les cuento un poco cómo es mi día a día:

  • Me levanto entre 6:30 y 7:00 am y me alisto para ir a la oficina.
  • Llego a la oficina a las 8:00 am, me sirvo la primera taza de café del día y tomo desayuno mientras leo mi mail corporativo.
  • Durante el día asisto a reuniones, ayudo a las personas que me reportan (desde hace algunos meses tengo 2 personas a mi cargo y es una experiencia totalmente nueva y gratificante, de la cuál les hablaré en otro post), y cumplo con mis entregables de la jornada.
  • Trato de salir entre las 17:00 y 18:00 horas (si es que no se presentan reuniones o temas urgentes que atender al final de la tarde, de ser así, puedo quedarme hasta más tarde)
  • Trato de ir al gimnasio dos veces por semana (si es que no estoy molida del día de chamba), ya que, como dicen: «menta sana, en cuerpo sano». Voy a un centro de entrenamiento funcional, donde practico Cardiobox, que es una rutina súper entretenida y con la cual me desestreso y boto toda la mala vibra.
  • Regreso de la oficina o del gym a mi casa y me tomo otra taza de café (la 3era o 4ta del día, aunque sé que está mal que tome tanto café porque me puede empeorar la gastritis, pero necesito estar despierta)
  • Abro mi laptop y me pongo a trabajar en dos cosas: uno, mi emprendiemiento social y dos, en este blog. Me puedo pasar horas en internet buscando contenido interesante para compartir con ustedes en el blog o en la FanPage, porque siento que hay tanta información relevante que merece ser compartida y me gusta contribuir con la causa, a través de las redes sociales de este blog. Y con respecto a mi emprendimiento, busco nuevas herramientas que aplicar para aterrizar aún más mi idea de negocio, hago benchmark con ideas similares tanto en Perú como en otros países, hablo con amigos que tienen experiencia en el sector para que me ayuden, agendo reuniones de trabajo, entre varias otras actividades que me entretienen tanto, que termino durmiendo entre 12 y 1:00 am. Y a levantarse temprano al día siguiente para ir a trabajar.
  • A veces, las reuniones de trabajo acerca de mi emprendimiento las agendo como after office, o en otros casos los fines de semana.
  • Y es así como vivo de lunes a viernes.
  • Sábado y domingo el panorama cambia un poco. Como les comenté en el post de las charlas de Creative Mornings, me considero una marmota a la que le encanta dormir, y como podrán imaginar, después de toda la semana ajetreada que tengo, lo único que quiero es que llegue el viernes en la noche, para poder reunirme con Morfeo las 48 horas que tiene el fin de semana. Pero igual hay que aprovechar el tiempo en este par de días.
  • Los sábados normalmente me levanto cerca al mediodía, y me encuentro con el dilema existencial de desayunar o almorzar. Luego de haber comido, pongo manos a la obra. A seguir navegando por internet y a seguir desarrollando mi proyecto. Algunos sábados me inscribo en cursos que se relacionan con temas que son de mi interés, como por ejemplo: gestión del voluntariado o formulación de proyectos sociales. Si están interesados en este tipo de cursos, les recomiendo que visiten la FanPage de PADSIC. Algunos sábados salgo con mis amigas y amigos a tonear, aunque cada vez menos (quizás ya me estoy volviendo vieja) porque ahora disfruto más una conversación tranquila con una copa de vino o una salida al cine, que ir a una ruidosa discoteca donde a las justas se puede bailar por la cantidad de personas que dejan ingresar (zurrándose en las capacidades máximas de aforo del local y las indicaciones de Defensa Civil)
  • Y finalmente llega el domingo. Si salí el día anterior hasta la madrugada, tengan por seguro que no me levanto hasta el mediodía. Si no salí, me levanto temprano a desayunar con mi mamá (que es bastante madrugadora, y me apena no haber heredado eso de ella) y luego del desayuno tomo un break. El domingo es un día sagrado en mi familia. Todos los domingos almorzamos juntos y conversamos de lo que nos ha sucedido durante la semana, ya que, de lunes a viernes, todos andamos tan metidos en nuestros asuntos que casi ni nos vemos. Luego del almuerzo, vemos una película en Netflix o a veces estoy tan cansada de la semana que me tomo una rica siestita dominguera. Luego me levanto y a organizar todo para el lunes, buscar inspiración para escribir un post, y en caso me quede tiempo, leer uno de los tantos libros que me he comprado y que a la fecha no he podido ni empezar a leer.

Y es así es como vivo cada semana, feliz de la vida. Pero déjenme decirles que también soy humana y me agoto física y emocionalmente. A veces, tomo vitaminas y minerales para tener más energía y por las noches alguna que otra pastilla para relajarme y dormir, porque tanto estrés de la oficina, más el desarrollo de mis proyectos personales, puede hacer que conciliar el sueño sea una misión imposible.

Cuando le cuento mis planes a mi jefe (quien además de jefe, es un verdadero líder), me dice que voy a colapsar, pero la verdad es que por ahora puedo manejarlo, y cumplo con todo lo que se me ha encomendado en el trabajo. Les doy un consejo: si escogen este estilo de vida, no pueden bajar su rendimiento en la oficina. Ser intraemprendedoras es un gran reto, ya que debemos seguir agregando valor en todo lo que hacemos y cuestionando el status quo por el bien de la organización. Además, tenemos una responsabilidad con la empresa que nos contrata (por eso firmamos un contrato cuando ingresamos). Así que, mientras estén en la oficina deben olvidarse de su emprendimiento y concentrarse en dar lo mejor de ustedes, y una vez que salgan de la oficina, la tortilla se voltea: olvídense de la oficina hasta el día siguiente y pongan toda su energía en desarrollar sus proyectos. Eso es lo que yo hago y me funciona bastante bien.

Si les dicen que son unas cobardes por no renunciar a su trabajo y dedicarse sólo a emprender o que no pueden llamarse emprendedoras por seguir trabajando de manera dependiente (me ha pasado), simplemente no les hagan caso. Es más fácil criticar a los demás, que ver sus propias limitaciones. Cada una emprende a su manera y a su debido tiempo, no hay una fórmula única para emprender. Así que, no se apresuren, hagan todo a su debido tiempo y de la mejor manera posible.

Mi mamá también se preocupa por mi, dice que me inscribo en muchas cosas y que no me tomo el tiempo suficiente para relajarme. No sé si será la energía de la edad (tengo 24 años) o las ganas por cambiar el mundo, las que me hacen tener esa dosis extra de adrenalina para hacer todo lo que hago semana a semana.

Pero la idea no es terminar con surmenage o burnout (colapso por estrés y agotamiento mental), internada en una clínica sin poder hacer nada. La idea, como les comento en el título de este post, es encontrar el equilibrio entre su trabajo de oficina, el desarrollo de su emprendimiento, sus hobbies, el tiempo con su familia y amigos y el tiempo para ustedes mismas. De vez en cuando, es bueno olvidarse del mundo que nos rodea y escuchar nuestra voz interior, ya que ella, mejor que nadie, sabe que lo nos pasa y si todo anda bien.

Algunas personas podrán decir que es imposible tener todo esto en la vida, que siempre vamos a tener que renunciar a algo para conseguir lo que queremos (y quizás si tengamos que hacer algunos pequeños sacrificios, como las horas de sueño o de diversión), pero yo si creo que es posible encontrar el balance, si nos ponemos metas realistas en plazos realistas. Por más que queramos, no podemos cambiar el mundo de la noche a la mañana, así que, mientras logramos ese cambio, hay que disfrutar el proceso.

Quizás, algún día, por distintos motivos de la vida, tenga que elegir entre una de las dos opciones (ser emprendedora o intraemprendedora), pero hasta que ese día llegue, seguiré disfrutando lo mejor de ambos mundos.

Para terminar, quiero dejarles esta frase que me encanta:

“No importa qué tan lento vayas mientras no te detengas” – Confucio

silhouette-712399

 

 

 

 

 

 

 

Confesión #12: Hasta la Mujer Maravilla necesita ayuda…

Como ya les había confesado anteriormente en una publicación en la Fanpage del blog, si bien crecí viendo las películas de las princesas de Disney (donde las princesas eran rescatas por sus respectivos príncipes), también crecí viendo la serie de la Mujer Maravilla, cuando ésta era interpretada por Lynda Carter. Acá les dejo el intro de la serie, con esa pegajosa melodía, para refrescar la memoria:

En los 90’s cuando veía esta serie (tendría entre 7 y 9 años), siempre me llamó la atención esta heroína, porque me parecía absolutamente genial que una mujer sea la encargada de salvar al mundo del mal. (Pero ahora, pensándolo bien, no necesitaba estar en ropa de baño para hacerlo, pero bueno). Para mi, la Mujer Maravilla era un ejemplo a seguir: una mujer fuerte, valiente, autosuficiente, cuya misión era proteger a los ciudadanos de las amenazas que se pudiesen presentar, utilizando sus superpoderes para el bien.

Si bien, ya estoy algo grandecita para creer en los superpoderes, siempre he creído que en verdad, todas y todos tenemos superpoderes, pero que se traducen en talentos. Y el tener un talento, conlleva una gran responsabilidad, ya que debemos saber cómo usarlos para ayudar a los demás y transformar el mundo en un lugar más pacífico y sustentable donde poder vivir. Sin embargo, hay personas que se dejan seducir por el lado oscuro de la fuerza, y utilizan sus talentos para el mal, pero la idea es que seamos más las personas que los usemos para el bien, y podamos contrarrestar toda la maldad y la mala vibra generada por esos perversos individuos.

También existen personas que sabiendo cuáles son sus talentos, simplemente no les da la gana de compartirlos, ya sea por flojera o porque no les interesa; o algo aún más triste, personas que jamás llegan a descubrir sus talentos y su propósito en la vida, por estar viviendo a través de los sueños de alguien más.

«Todos tenemos un propósito en la vida…un don único o un talento especial que dar a los demás. Y cuando mezclamos ese talento único con el servicio a los demás, experimentamos éxtasis y júbilo en nuestro espíritu, que es la última meta de todas las metas» – Dr. Deepak Chopra

Así que las invito a descubrir sus talentos y su propósito en esta vida. Sé que suena una tarea titánica, pero con el tiempo ustedes mismas los van a ir descubriendo, si es que ya no lo han hecho. Y si quieren darse una idea, este gráfico las puede ayudar:

c5c4e135f1c86ba85451b0c26ecac894

El hecho de tener a la Mujer Maravilla como referente, (y creerme en parte una Mujer Maravilla) me hizo creer, ingenuamente, que yo podía con todo lo que quería emprender, que con mi idea de emprendimiento social iba a cambiar el mundo de la noche a la mañana, que era lo suficientemente capaz como para lanzar mi proyecto sin ayuda, pero no podía estar más equivocada. Me creí capaz de ser la CEO, CMO, CTO, CFO (y demás letras del abecedario) de mi propio emprendimiento. Hasta que, un buen día, hace algunas semanas, me di cuenta que no podía hacerlo sola.

No sé si les ha pasado con sus ideas de negocio, pero siento que esta idea de emprendimiento social, es como mi hija. La vi nacer en mi cerebro en febrero de este año, la vi crecer poco a poco en este tiempo. En los primeros meses, tuve que dejarla de lado para priorizar otros temas profesionales (y me sentí una pésima madre), pero luego la volví a tomar entre mis brazos para seguir cuidándola y ayudándola a crecer, porque en verdad tengo fe que se puede convertir en una exitosa herramienta catalizadora de la buena vibra de las personas que se identifiquen con la iniciativa.

Y así como madre, un poco celosa, no hablaba mucho de mi idea con los demás, por miedo a que se la roben. Pero después, analizándolo bien, es un poco infantil creer que si no cuentas tu idea, no se la van a robar. Cada día surgen miles o millones de ideas en el mundo, pero el hecho que nazcan no significa que lleguen a una etapa de madurez y escalamiento rápido. Hay ideas que sólo se quedan en eso, ideas. Pero cuando concibes una idea con la que sueñas cada noche, que te hace hervir la sangre y en la que tienes depositada toda tu esperanza, sabes que ha llegado el momento de dar el siguiente paso. Pero ese siguiente paso no lo puedes dar sola, tienes que rodearte de gente que pueda apoyarte a hacer ese sueño realidad.

Al igual que la Mujer Maravilla, que es una de las fundadoras de la Liga de la Justicia (para expandir el alcance de la lucha contra el mal), nosotras también tenemos que encontrar a esos otros superhéroes y superheroínas que se quieran unir a nuestro equipo, porque realmente se sienten identificados con nuestra misión y quieren que el proyecto salga adelante y tenga éxito.

Y ahí es cuando me surgió otra pregunta bastante obvia ¿si no le cuentas tu idea a los demás, cómo se supone que se quieran unir a tu equipo? Poniéndome en los zapatos de mis futuros socios y socias, yo jamás entraría a un proyecto con el cual no me sienta 100% identificada y sea consciente del impacto positivo que se piensa lograr. Es así como, después de pensarlo varias veces, elaboré el primer borrador de mi pitch, lo imprimí y empecé a llamar a mis amigos y amigas más cercanas, que supiera que podrían conectarse con el proyecto, y los agendaba para vernos a la hora de almuerzo o después de la oficina (ya que como sabrán por un post anterior, a parte de emprendedora, también soy intraemprendedora).

Obviamente no es fácil encontrar a otros «locos» y «locas» (en el buen sentido de la palabra) que se quieran unir a ti, al principio, sin un fin monetario. Porque, como sabrán, al inicio de toda startup, no es que se cuente con el financiamiento de la vida. Tienes que empezar poco a poco, quizás con fondos propios o recurrir a familiares y amigos, para que con una pequeña suma de capital puedas, aunque sea, tangibilizar tu idea en un producto mínimo viable.

Aún sigo en la búsqueda de mis superhéroes y superheroínas, pero creo que voy por el camino correcto. Así que con fe, energía y a seguir en esta ardua pero interesante búsqueda. Ya les contaré cuando tenga a mi Liga de la Justicia completa.

wonder-woman-533663

Confesión #11: No te enamores del problema, y mucho menos de la solución

El día viernes 16 de setiembre, me reuní por segunda vez con dos geniales mentores de Los Ynnovadores: Amadeus Malca y Jesús Muñoz con quienes revisé un proyecto de innovación social que estoy desarrollando. Ya les contaré más adelante acerca de este proyecto, cuando tenga el panorama más claro, ya que, por ahora, me encuentro validando mi modelo de negocio: esa difícil pero emocionante etapa en la que plasmas tu idea de negocio en un lienzo, y le das vueltas, una y otra vez, hasta que crees que te ha quedado algo increíble, y que cuando finalmente se la presentas a los demás, te hacen trizas en cinco minutos o menos.

Pero el hecho que hagan añicos su modelo de negocio inicial no tiene absolutamente nada de malo, es más, si les llega a suceder (como me pasó a mi) deberían tomarlo como una bendición, porque pudieron haber metido la pata, gastando tiempo y dinero en algo destinado al fracaso inminente, pero que gracias a los conocimientos y la sensatez de las personas con las que se sentaron a revisar su idea, pudieron ver cosas que jamás hubieran descubierto por ustedes mismas, por estar recontra enamoradas de su proyecto.

No digo que enamorarse de su proyecto esté mal, es más, yo vivo enamorada del mío. Pero ese amor que sienten por su proyecto no tiene que llegar a cegarlas. Es algo bastante similar a lo que ocurre cuando nos gusta un chico en la vida real: una lo ve perfecto, hasta que lo conocen tus amigas y son ellas las que te ayudan a abrir los ojos a la realidad de que nadie es perfecto, por más enamorada que estés.

Regresando al tema, estuve conversando casi una hora con Amadeus y Jesús, y la verdad que se pasó volando porque fue una reunión bastante productiva, en la que surgieron varios puntos interesantes por investigar, mejorar y pulir. Para serles sincera, estaré eternamente agradecida con ellos, porque desde nuestra primera reunión, rompieron mi burbuja y me aterrizaron en una, sin anestesia. Después de esa singular primera reunión que tuve con ellos, salí bastante confundida (me empecé a cuestionar si estaba en el camino correcto, si en verdad quería seguir adelante con esto), un poquito desmoralizada (porque creía que mi proyecto ya estaba listo para dar el gran salto, pero no podía estar más equivocada) pero a la vez motivada, porque quería resolver y responder cada una de las preguntas y observaciones que me hicieron. En verdad tengo fe en mi proyecto y siento que, si lo llego a lanzar cuando lo lance, puedo hacer un cambio positivo en nuestra sociedad.

Durante la conversación, yo les dije que siempre, en cada evento de emprendimiento al que iba, escuchaba la frase: «Enamórate del problema, no de la solución» Esa frase tiene sentido, dado que, a la hora de emprender, lo que buscas es solucionar un problema, y el producto o servicio que estás creando va a resolver dicho problema para tu público objetivo. Y cuando mencionan que no te enamores de la solución, se trata en parte de lo que les comenté líneas arriba, de enceguecerse con su proyecto y pensar que es la última chupada del mango, y dejar de lado la razón por la que en primera instancia se les ocurrió emprender: resolver el problema que habían identificado.

Luego que dije eso, Amadeus me miró con una cara de «ayy, esta chibola ingenua», y me dijo que, si bien todo el mundo repite esa frase cual mantra, de lo que en verdad deberíamos enamorarnos, es de cómo creemos que será el mundo una vez que hayamos resuelto el problema. Nunca antes se me había ocurrido enfocar la frase de esa manera, pero esas palabras calaron en lo más profundo de mi ser y es por eso que decidí escribir este post: para recomendarles que, si emprenden algo, su principal motor y motivo sea el cómo, con su idea de negocio, van a transformar el mundo para convertirlo en un mejor lugar para vivir para sus usuarios.

Si se ponen a analizar esta última frase, el motivo por el cual se emprende toma completamente un nuevo sentido, mucho más poderoso, que creo que a cualquiera le recargarían las baterías cada vez se sientan desmotivadas. Cuando piensen en tirar la toalla, piensen que estarían dejando de aportar al mundo con esa idea que puede hacer la diferencia en la vida de muchas personas.

Así que en resumen, los dos mensajes principales de este post son: 1) enamórense de la forma en que sus proyectos cambiarán el mundo y 2) pídanle a distintas personas que revisen sus modelos de negocio antes de invertir 1 sol, ya que el feedback que les den, puede salvarlas de pasar tantos malos ratos (porque malos ratos siempre va a haber en el mundo los negocios, pero si se asesoran bien, el número de malos ratos podría ser el mínimo)

El mejor regalo que te puede dar una persona es su tiempo, porque es algo que jamás va a recuperar. Así que gracias Amadeus y Jesús por este genial regalo que me han hecho y espero poder seguir trabajando con ustedes hasta que mi sueño innovador se haga realidad.

love-valentine-s-day-pose-heart

Bonus track: Si quieren conocer más acerca de Los Ynnovadores, las invito a ver el siguiente vídeo y entrar a su web:

YNNOVADORES – CAZADOR DE SUEÑOS from YNNOVADORES PERÚ on Vimeo.

 

 

Confesión #10: Si pensamos en emprendimiento, también debemos pensar en descentralización

La idea para este post surgió porque en estos últimos días me puse a analizar que la mayoría de eventos de emprendimiento e innovación que veo y recomiendo (casi el 95%) son realizados acá en Lima, y esto me llevó a pensar en las emprendedoras y emprendedores del resto del Perú.

Para conocer un poco más a mi público objetivo, me puse a revisar las estadísticas de la página de Facebook del blog y me di con la grata sorpresa que hay emprendedoras y emprendedores de todo el Perú que le han dado like: Trujillo, Chiclayo, Ica, Tacna, Arequipa, Cuzco, Huancayo, Iquitos, San Martin, Puno, Ayacucho, son sólo algunas de las ciudades en las que hay personas a las que les apasiona el emprendimiento tanto como a mi y que se han unido a esta creciente comunidad.

Pero haciendo un mea culpa, quisiera disculparme con las seguidoras y seguidores de las distintas regiones del país por no haber pensado antes en buscar y compartir eventos de sus regiones. Les prometo que a partir de la fecha trataré de buscar eventos a los que puedan asistir y si no encuentro, es una clara señal de que hay mucho por trabajar para fomentar el emprendimiento en las distintas regiones del Perú, ya que, como todos deberíamos saber, el Perú no es sólo Lima.

Investigando un poco, he podido descubrir algunas iniciativas privadas sin fines de lucro que buscan fomentar el emprendimiento regional, como por ejemplo Perú Emprende, que tiene alcance nacional; Tacna Valley en Tacna; Arequipa Valley en Arequipa y MyPerú Emprende en las ciudades de Piura y Chiclayo.

Una excelente iniciativa para fomentar el emprendimiento a nivel nacional, es que todos los servicios que se necesitemos para formar una empresa, estén disponibles en la web y sean gratuitos. Si bien ya existen avances con el Sistema de Intermediación Digital (SDI) de Sunarp o la Plataforma de Solicitud de Marcas de Indecopi, aún hay mucho por hacer para desburocratizar el proceso de constitución de empresas. Hay países en los que se puede crear una empresa (vía web) en un día, como es el caso de la iniciativa Tu empresa en un día del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo de Chile o la ley aprobada en febrero de este año en México que aprueba la creación de una empresa en un día y a costo cero. Esta iniciativa también la está buscando concretizar la ASEP desde hace varios meses, y ojalá que con este nuevo Gobierno se pueda lograr sacar adelante esta ley.

El tema de facilitar la creación de empresas vía web y a costo cero, sería el primer gran paso para impulsar el crecimiento del emprendimiento en el Perú; sin embargo, creo que esta innovación debe ir de la mano con el desarrollo de políticas públicas en otros sectores vinculados, como por ejemplo, el sector educación.

Se me ocurre que, como parte de una política pública, se incluya en la malla curricular escolar que a todos los estudiantes de 3ero, 4to y 5to de secundaria se les enseñe los fundamentos básicos para crear y gestionar una empresa (yo aprendí eso en 4to de secundaria gracias a la oportunidad que tuve de participar en un programa organizado por Junior Achievement Perú, que en verdad me cambió la vida, y que será motivo de otro post). Si los adolescentes terminan el colegio sabiendo cómo montar y gestionar una empresa, ellos mismos van a poder hacer realidad sus propios emprendimientos  o van a poder asesorar a sus familiares y amigos que quieran poner o tengan negocios propios, y que no hayan podido tener acceso a una educación en gestión de negocios.

Otra política podría ser que todas las universidades, tanto nacionales como privadas a nivel nacional, deberían tener, de manera obligatoria, un centro de emprendimiento e innovación que sea abierto al público en general, para ayudar a los emprendedores de las comunidades aledañas a las universidades. Con esto estaríamos aprovechando la infraestructura de las universidades para brindar asesorías y capacitación a los emprendedores, ya que, en la mayor parte de regiones, existe una falta de infraestructura para este tipo de iniciativas. Algunos ejemplos de universidades que han hecho esto son: la PUCP, con el CIDE; la UP con EmprendeUP; ESAN con el CDE; la UPC con StartUPC, la UNMSM con el CIE San Marcos; la UNI con INITEC-UNI; entre algunos ejemplos.

Y así como las universidades, todas las Municipalidades deberían tener este tipo de centros de apoyo a los emprendedores de cada uno de sus distritos, que a su vez se conecten con oficinas regionales de emprendimiento, y éstas a su vez, con un oficina central de emprendimiento nacional. Un ejemplo de un distrito que ya cuenta con esta iniciativa es Miraflores a través de su programa EmprendeMiraflores .

Con este mensaje, quisiera hacer un llamado a las autoridades del Estado que están a cargo del fomento del emprendimiento en nuestro país, para que revisen la legislación y el marco normativo en materia de creación de empresas, y nos faciliten el poder crear nuestras empresas a todos los emprendedores y emprendedoras peruanos y que sólo necesitemos una computadora con acceso a internet desde cualquier rincón del Perú para hacer realidad nuestras empresas y con ello, nuestros sueños.

Asimismo, ahora que están en la etapa de elaboración de presupuestos para el 2017, les agradecería considerar la implementación de oficinas de promoción del emprendimiento en cada región del país y trabajar de manera conjunta con los Gobiernos Regionales para que estas oficinas puedan tener la suficiente cantidad de personal y recursos para satisfacer los requerimientos y necesidades de todos los emprendedores a nivel nacional. Ya que, no debería ser un requisito para los emprendedores, tener que mudarse de su región de origen para poder recibir la consultoría y capacitación que necesiten en temas de emprendimiento e innovación. El talento está en todas partes, y no debería ser beneficio de unos pocos recibir la asesoría especializada para que sus ideas de negocio puedan surgir y sus empresas puedan tener éxito.

Si bien sé que se está avanzando a pasos agigantados en temas de fomento al emprendimiento y que quizás el piloto esté en Lima, no se debe abandonar o retrasar el emprendimiento regional. Si se está sembrando la semilla del emprendimiento, ésta debería sembrarse de manera pareja en todas las regiones, para que puedan crecer y dar frutos similares que se complementen y no agrandar más las brechas que existen actualmente entre lo que se hace en Lima comparado con lo que se hace fuera de la capital.

Y al público en general que lea este post, los invito a investigar qué acciones se están desarrollando en sus ciudades y comunidades para fomentar el emprendimiento, y si ven que se está haciendo poco o nada, los invito a levantar la mano y plantear alternativas que solucionen este tema, porque es muy fácil criticar y ponernos en una posición de víctimas, esperando que el Estado solucione todos nuestros problemas, pero también hay que saber tomar la sartén por el mango y aportar con nuestro granito de arena desde la posición que ocupemos en la sociedad civil.

writing-923882

Confesión #9: Me siento como cuy en tómbola

Para las que no están familiarizadas con el término, el cuy en tómbola es un juego típico de los eventos feriales en Perú. Las personas que quieren participar compran tickets numerados y el sorteo se realiza soltando al cuy (luego de haberlo tenido escondido en una caja al centro) en medio de un montón de cajas con aberturas que son las «puertitas» para que el cuy pueda ingresar. Finalmente, la caja numerada donde ingrese el asustado cuy, corresponde al ganador de la tómbola. Para ilustrarlas pueden chequear este vídeo de la Marca Perú donde se ve el juego en acción:

Regresando al tema, ¿por qué les digo que me siento como cuy en tómbola? Porque tengo tantas ideas en mi mente (que vendrían a ser las cajitas) y yo, como el pobre cuy, no sé a qué cajita entrar. Y no sé a cuál entrar porque todas me parecen tan geniales y tan importantes que merecen ser ejecutadas en el corto plazo, pero ahí está mi error: no tengo mis ideas priorizadas. Suena lógico que debas tener prioridades, pero cuando tienes tantos temas que te apasionan a la vez (como me pasa a mí), quieres cubrirlos todos al mismo tiempo y para serles sincera, es imposible. (Aunque a veces quisiera que el día tuviera 30 horas para dedicarlas a mis proyectos, o tener el giratiempo de Hermione Granger para retroceder en el tiempo y poder estar en más de un lugar a la vez #HarryPotterFan)

Cuando me refiero a priorizar, lo que debo hacer es otorgarles alguna calificación a todas mis ideas en base a criterios que yo misma debo definir. Mientras escribo este post se me ocurren varios criterios como: conocimiento en el tema, contactos en el sector, disponibilidad de recursos, facilidad de implementación, etc. El punto es que, a esos criterios debo asignarles una ponderación (que al final sume 100%)  y una calificación (que puede ser por ejemplo: del 1 al 5, donde 1 sea poco factible y 5 muy factible), multiplicarlos y al final obtener un puntaje para poder organizarlas de mayor a menor y saber por dónde empezar. Sacar un ponderado es fácil, como cuando calculaban por cuánto se iban a un examen final en la universidad para aprobar el curso.

Querer abarcar mucho en muy poco tiempo, quita demasiada energía

Es importante tener foco en lo todo lo que hacemos, ya que si no tenemos un norte (o sur, o este u oeste, como gusten) al cual apuntar, no vamos a utilizar nuestros recursos de manera óptima, y vamos a perder plata (que se puede recuperar) y tiempo (que es lo que más debería preocuparles, ya que no lo podemos recuperar, por más que queramos).

Además, el hecho que tengamos un objetivo claro, va a disminuir en gran medida la frustración por no tener resultados visibles en el corto plazo, dado que ésta es una consecuencia resultante de no enfocarse. Eso es lo que me pasa últimamente: quiero hacer tantas cosas que no sé por dónde empezar, inicio todas al 5% y luego las dejo en stand by porque me surge una nueva idea y el círculo vicioso de las ideas incompletas se sigue alimentando, y mis niveles de estrés suben de manera directamente proporcional a mis ganas de querer tirar la toalla. Pero soy consciente que para romper ese círculo vicioso de una vez por todas, tengo que hacer esa lista que les menciono, lo antes posible.

Una vez que tenga la lista, lo que debo hacer es dedicarle todo mi esfuerzo y energía a la idea que esté en el puesto número #1. Pero tampoco es que le dedique tiempo infinito y las demás ideas de la lista pasen al olvido. Lo que debo hacer armar un plan de acción con hitos claros y poner fecha de vencimiento a las actividades que quiero realizar para llegar al resultado que deseo. Si veo que no estoy avanzando con el desarrollo de la idea, será bueno sentarme a revisar cuál es el cuello de botella para tratar de solucionarlo, y en caso no se pueda, tendré que tacharla de mi lista y pasar a la idea #2 (y así sucesivamente), no sin antes haber interiorizado las lecciones aprendidas de la implementación fallida, ya que de todo se aprende en esta vida.

Así que ya saben mi consejo: si tienen un montón de ideas que rondan en sus cabezas pero no saben por dónde empezar, es importante que las pongan por escrito, las evalúen bajo los criterios que ustedes mismas decidan, las ordenen de mayor a menor y pongan manos a la obra para concretar cada una de ellas, ya que ese es el verdadero reto.

Si quieren estar seguras que su lista está en el mejor orden posible, quizás podrían comentarla con alguien de confianza, para que las aterrice si es necesario (aunque duela el aterrizaje), porque a veces nos enamoramos tanto de nuestras ideas que nos enceguecemos y no vemos que realmente nos falta bastante antes de poder implementarlas.

Todas podemos tener muchas ideas, pero de nada sirven si se quedan sólo en nuestras mentes o en un pedazo en papel. Debemos tener el valor, las ganas suficientes y la constancia necesaria para luchar por hacer de nuestras ideas una realidad.

 

Confesión #8: Me encanta saber que hay jóvenes peruanos que quieren cambiar el mundo

Esta historia comienza como muchas otras…navegando en Facebook. A pesar de ser una red social, Facebook, en estos últimos meses, se ha convertido para mi en una herramienta a través de la cual puedo contactarme con los principales actores y eventos del ecosistema emprendedor del Perú y el mundo.

Era febrero 2016 cuando revisando las novedades en el muro de mi Facebook encontré un evento organizado por Emprende UP, el Centro de Emprendimiento e Innovación de la Universidad del Pacífico. El evento se titulaba «Ventana Emprendedora: Clausura Wayna Tour: Las empresas del futuro, creatividad e impacto social». Como vi que se trataba de un tema relacionado al emprendimiento social, me inscribí sin pensarlo dos veces.

12650854_1091342784251354_6397112807264660452_n
Fuente: Facebook Emprende UP

Les cuento que desde pequeña, siempre me ha interesado el tema del emprendimiento y la innovación social. Siempre que salía a la calle con mis papás y veía a los niños y niñas de mi edad pidiendo limosna, se me estrujaba el corazón y me hacía preguntas como: ¿por qué ese niño o esa niña están pidiendo limosna? ¿no deberían estar en el colegio o haciendo tareas? ¿dónde están sus papás que los exponen a los peligros de la calle?, etc., etc., etc. Y fui dándome cuenta de que hay niños y niñas que tienen una infancia mucho más dura que la de uno mismo, pero el hecho de que nazcan en un contexto humilde, no quiere decir que no deban tener acceso a una educación de calidad, con la que poco a poco puedan salir adelante. Es más, ahora cada vez que veo un niño o niña en la calle (y que se me sigue estrujando el corazón), trato de darle algo de comer en lugar de dinero, por que lo más probable es que ese dinero vaya a parar a manos de los familiares que los explotan para que consigan monedas en las peligrosas calles, y quien sabe si ese dinero va a servir para satisfacer algún vicio de los adultos que los obligan a trabajar. Y mi mente no para de maquinar algunas ideas para frenar el trabajo infantil o mejorar el acceso a la educación para los niños y niñas de nuestro país que espero aterrizar y viabilizar en un futuro no muy lejano.

Si bien pueden decirme que esa es la labor del Estado y que no podemos hacer nada al respecto, creo que siempre se puede hacer algo más desde nuestra posición como miembros de la sociedad civil. El hecho de esperar cruzados de brazos a que el Estado solucione los grandes problemas sociales me parece una pérdida de tiempo, ya que para eso creo que existe el emprendimiento y la innovación social: para cubrir las brechas sociales que encontramos día a día en nuestras comunidades (donde quizás el Estado no llega en la medida necesaria, o simplemente no llega), contribuyendo a mejorar la vida de las personas que nos rodean. Y estas innovaciones sociales se pueden desarrollar de manera conjunta con el sector privado y público para ampliar el alcance de las iniciativas (y quien sabe si más adelante esas iniciativas se puedan volver parte de las políticas de Estado).

Mi cerebro, desde que tengo uso de razón, no concibe el hecho de que vengamos a este mundo y simplemente vivamos por vivir. Creo que parte de la responsabilidad que tenemos al recibir este regalo llamado «vida», es hacer algo para mejorar la calidad de vida de los que más lo necesitan, así como, dejar algo para las futuras generaciones. Por más pequeño que sea, siempre se puede hacer algo para mejorar el mundo en el que vivimos. Y bueno, los que me digan ¿para qué voy a hacer algo por los demás? que sigan viviendo en su burbuja en la que tienen todo lo que necesitan, pero que sepan que fuera de esa burbuja hay gente que sufre día y noche. Sinceramente, no entiendo cómo sus conciencias los dejan dormir tranquilos sabiendo que pueden hacer algo y no lo hacen, pero ya es tema de cada uno.

Volviendo al tema del post (porque creo que ya me desvié bastante), la invitación al evento decía lo siguiente:

[#EMPRENDEDORSOCIAL]

¡Te invitamos a la ceremonia de clausura #TOURWAYNA de Wiñay Wayna Perú que busca reunir a la comunidad de emprendedores sociales generando un espacio en el que puedan compartir sus experiencias y generar importantes redes de contacto!

Wiñay Wayna Perú es una empresa social que identifica jóvenes talentosos que quieren cambiar el mundo para introducirlos a un viaje transformacional que tiene como objetivo poner en marcha una nueva generación de empresarios comprometidos con la sociedad.

La Universidad del Pacífico (Lima, Perú), a través de Emprende Up, se suma a este esfuerzo contribuyendo con el desarrollo y el despegue del emprendimiento social en el Perú.

Ingreso GRATUITO previa INSCRIPCIÓN

¡Te esperamos!

Si bien en el evento describían en 4 líneas de qué se trataba Wiñay Wayna, mi curiosidad innata me llevó a averiguar más por mi cuenta. Como nos cuentan en su página oficial:

«Wiñay Wayna es la primera empresa social que apoya a emprendedores sociales en Perú y America Latina.

¿Quiénes Somos?

Somos una empresas social que identifica personas talentosas que quieren cambiar el mundo, para guiarlos en experiencias transformacionales, que tienen como objetivo poner en marcha una nueva generación de empresarios comprometidos con la sociedad.

¿Cómo lo hacemos?

Diseñamos nuevos espacios de aprendizaje para despertar el potencial de las personas y acompañarlas a emprender mediante nuestra metodología 3i: inspiración, introspección, innovación.»

Fuente: http://www.winaywayna.com/

Llegó el día y fui a la Universidad del Pacífico para el evento. Cuando llegué, me senté atrás y saqué mi cuaderno para tomar notas. (Para esto les cuento que siempre llevo conmigo un cuaderno en la cartera, ya que no sabes cuándo se te puede ocurrir una idea que necesites plasmar en blanco y negro.)

12814033_959397900823389_4786141807174160227_n
Fuente: Facebook Wiñay Wayna Perú

Empezó el evento con unas palabras de los organizadores y procedieron a presentar al jurado. Recién ahí me enteré que la clausura consistía en un concurso y que todos los participantes del Wayna Tour iban a hacer un pitch de su idea para impactar en el jurado calificador. Y empezaron a llamar uno por uno a los chicos y chicas que participaron en este interesante tour de emprendimiento social.

Empezaron los pitches y para serles sincera lo hicieron muy bien. Algunos más nerviosos que otros, pero yo también lo estaría si tuviera que exponer mi idea de negocio social en un auditorio con más de 100 personas. La estrategia que usaron muchos fue la de narrar una historia para posicionar su idea, y eso fue realmente inspirador, ya que ahí es donde uno se da cuenta de que esas ideas surgen de problemas y necesidades reales, y que estos chicos y chicas por más jóvenes que sean, son conscientes de esos problemas sociales que afectan a sus comunidades y plantean soluciones creativas y viables para solucionarlos.

Las ideas abarcaban diversos sectores como: educación, con ideas como la implementación de centros de educación alternativos, laboratorios de programación en zonas rurales, becas en diseño gráfico para niños talentosos en dibujo y academias para empoderar artistas folklóricos con visión empresarial; agricultura, con la creación de biohuertos y programas para mejorar los hábitos alimenticios en padres de familia y escolares, desarrollo de herramientas biotecnológicas para aumentar la calidad de los cultivos y creación de asociaciones para el desarrollo agropecuario; turismo responsable, con la creación de una red de viajeros solidarios; artes, a través de la creación de un instituto que valore el arte en todas sus formas, talleres de fotografía para niños y organizaciones que busquen el desarrollo de alternativas de entretenimiento como talleres de arte; deporte, con la creación de academias deportivas para niños con obesidad infantil; inclusión social, con la implementación de un centro de inserción laboral inclusiva para personas con discapacidades, entre muchas otras ideas geniales que atacaban los grandes problemas sociales de los que somos testigos día a día.

Para terminar este post, quisiera felicitar y transmitirles mi admiración a todos los jóvenes que participaron en el Wayna Tour, ya que con las exposiciones de sus proyectos en la clausura me dieron una importante lección de vida: no importa la edad que tengas, ni de dónde vengas, para tener una idea que pueda cambiar de manera positiva la comunidad en la que vives, ya que, lo único que necesitas, es creer en tu idea y trabajar duro para hacerla realidad.

Asimismo, quiero agradecer a Wiñay Wayna por ser ese catalizador del talento emprendedor socialmente responsable en nuestro país y animarlos a que sigan desarrollando estos espacios de aprendizaje para las futuras generaciones de emprendedores sociales, así como felicitar a sus co-founders Jean-Baptiste de Tourris y Jorge Leonardo León, a quienes tuve el gusto de conocer en el Foro de Emprendimiento e Innovación LAB4+ 2016.

IMG_nwezb3
Fuente propia

 

Confesión #7: Aprendí sobre design thinking a la hora del desayuno

No sé si les ha pasado, pero cuando entro a Facebook y empiezo a revisar mi muro, a veces aparecen eventos a los que mis amigos le han dado «Asistiré» y unas veces por interés y otras por mera curiosidad, le doy click al evento para ver de qué se trata. Es así como he descubierto varios eventos interesantes a los que he podido asistir, y las charlas de Creative Mornings Lima no son la excepción.

Yo no sabía qué era Creative Mornings hasta el día que le di click a un evento que llamó mi atención. Para ponerlos en contexto, Creative Mornings son una serie de conferencias mensuales para la comunidad de creativos (y para los que no se consideran creativos, también) de las más de 150 ciudades en las que operan, para tratar acerca de una temática específica cada mes, que es fijada por una de las sedes. Es un espacio para aprender, compartir y conocer gente a la que también le interese el tema del mes, tanto como a uno.

Es en base al tema del mes que se selecciona al expositor ad hoc para cada sede. El tema de setiembre 2015 (que fue el evento en el que participé) era empatía y el expositor para el capítulo de Lima fue Gonzalo Pérez Paredes, miembro fundador de La Victoria Lab, donde utilizan el design thinking como una de sus principales herramientas para desarrollar diversos proyectos de innovación. Si desean explorar más de lo que se trata Creative Mornings, los invito a revisar su web oficial.
Como ya los puse en contexto, empiezo mi historia…
Era setiembre del 2015, cuando navegando por Fb encontré un evento al que una amiga le había dado «Asistiré»
11072712_523844644431789_6861508262280820581_n
Fuente: Facebook Creative Mornings Lima

Me pareció curioso el nombre de los organizadores: ¿Mañanas Creativas? ¿Qué clase de eventos organiza un grupo llamado así? Así que llevada por la curiosidad, entré al evento, leí la descripción y me pareció interesante el tema. Al principio no sabía de qué se trataba exactamente, pero una palabra en la descripción del evento llamó mi atención: design thinking. Mi cerebro hizo la traducción literal de las palabras «diseño» y «pensamiento», pero mi idea acerca de cómo aquellos conceptos podían relacionarse para tener un sentido mucho más completo, era bastante vaga. Así que lo segundo que hice fue recurrir a mi querido buscador de Google y buscar qué era design thinking. Encontré varias definiciones pero esta me pareció una de las más didácticas:

«Es una metodología para generar ideas innovadoras que centra su eficacia en entender y dar solución a las necesidades reales de los usuarios. Proviene de la forma en la que trabajan los diseñadores de producto. De ahí su nombre, que en español se traduce de forma literal como «Pensamiento de Diseño», aunque nosotros preferimos hacerlo como «La forma en la que piensan los diseñadores».

Se empezó a desarrollar de forma teórica en la Universidad de Stanford en California (EEUU) a partir de los años 70, y su primera aplicabilidad con fines lucrativos como «Design Thinking» la llevó a cabo la consultoría de diseño IDEO, siendo hoy en día su principal precursora.»

Fuente: http://designthinking.es/inicio/index.php

Cuando ya supe un poco más de qué se trataba, me inscribí en la web oficial del evento apenas fue la fecha y hora establecidas (porque tenía el presentimiento de qué a los pocos minutos de haberse lanzado el evento, las entradas se iban a agotar). Cuando me llegó la confirmación de la inscripción a mi correo, me sentí más tranquila y sólo me quedaba esperar hasta el sábado 26/09.

entrada CM

Para serles sincera, les confieso que no me causaba ninguna gracia tener que levantarme temprano un sábado (porque soy una marmota a la que le encanta dormir), pero mis ganas de aprender algo totalmente nuevo fueron mayores que mis ganas de quedarme acurrucada en mi camita.

Así que el día anterior puse 3 alarmas para poder despertarme y luego de levantarme y haber tomado un café a la volada, me dirigí a la Galería Miraflores del ICPNA, lugar donde se iba a realizar este evento.

Llegué un poco antes de la hora y para mi buena suerte, justo había una presentación de cómics en la Galería, así que me entretuve paseando por la muestra hasta que iniciara el evento.

12047119_529955323820721_3242867696220699655_n
Fuente: Facebook Creative Morning Lima

Luego de la presentación a cargo de los organizadores del evento, inició la interesante charla de Gonzalo con un auditorio lleno de personas interesadas en saber cómo se relacionaba la metodología de Design Thinking con el tema del mes que era empatía. Y la verdad que sí tienen mucha relación, ya que la empatía es la base para desarrollar todo el proceso creativo.

Si no empatizas con tu cliente o usuario, jamás vas a poder idear y diseñar la solución que requieren. Una cosa es tener una idea de lo que tu crees que necesitan y otra cosa totalmente distinta es entender lo que ellos realmente necesitan. Por eso es que muchas veces he escuchado decir que no se pueden diseñar soluciones sentado en una oficina. Si realmente quieres generar un impacto en la vida de las personas a las que quieres ayudar, tienes que ponerte en sus zapatos o «pellejo» como decía Gonzalo. Y si para empatizar con tus usuarios tienes que salir al campo, hacer entrevistas, hasta vivir con ellos en sus casas, pues es hora de salir de la zona de confort y adentrarte en la vida de estas personas. Y no vale «hacer trampa» entrevistándolos en una cómoda sala de focus group. Para realmente entenderlos, tienes que entrevistarlos en su contexto y conectarte con ellos. Ya que, al fin y al cabo, se trata de ellos y no de nosotros mismos que muchas veces podemos estar sesgados por diversos estereotipos o prejuicios que se rompen una vez que conocemos la realidad de nuestros usuarios.

12065580_529955700487350_7919792430608559100_n
Fuente: Creative Mornings Lima
12087994_529955963820657_2576779602739653482_n
Fuente: Creative Mornings Lima (P.D. Acá salgo tomando notas del evento)

Lo que me encanta de la comunidad de Creative Mornings, es que ponen el conocimiento que generan con sus eventos, al alcance de todos, compartiendo los vídeos de las charlas realizadas a lo largo y ancho del planeta, para que podamos aprender algo nuevo con cada vídeo que veamos. Así que los invito a revisar las temáticas de cada mes y a ver los vídeos de las diferentes ciudades en las que se organizan estos eventos, porque en verdad se van a enriquecer tanto con el tema, como con la perspectiva de cómo enfoca una temática en común una cultura totalmente distinta a la nuestra.

Un agradecimiento especial al capítulo Creative Mornings Lima y ojalá que sigan organizando estos eventos durante muchos meses más!!!

Bonus track: Acá les dejo el vídeo con la charla de Gonzalo Pérez Paredes 🙂

Confesión #6: Fui parte del grupo de conejillos de indias de la Academia ASEP

Quiero comenzar aclarando que con la palabra «conejillos de indias» no me refiero a algo negativo, sino que fui parte de la primera generación de la Academia ASEP y que como primera promoción, fuimos los valientes aventureros que apostamos por este espacio de aprendizaje colaborativo y con los que la ASEP validó este proyecto, que les comento que salió espectacular. Ahora van por la quinta generación y ya no sólo están en Lima en la CASA ASEP (Choquehuanca 764, San Isidro) sino en Piura también y la idea de esta academia es que tenga alcance nacional, ya que los emprendedores estamos a lo largo y ancho de nuestro país.

Para los que no sepan lo que es la ASEP, hice una breve descripción de esta asociación en el post de Tips para futuros emprendedores.

Aclarado el título y lo que es la ASEP, empiezo esta historia…

Era una cálida noche de enero, cuando navegando por Facebook encontré el siguiente anuncio:

12540782_1696980693922288_4354841274174238187_n
Fuente: Facebook ASEP

Lo que más me llamó la atención  (además de las imágenes de fondo)  fue el hecho de que este programa estuviera dirigido por emprendedores para emprendedores. Creo que no hay mejor forma de aprender algo que escuchar testimonios reales de gente que ha vivido lo que te quiere enseñar en carne propia, en este caso, personas que han emprendido su propio negocio y que te pueden inspirar a lanzarte a perseguir tu sueño de una vez por todas. Una vez hechas las averiguaciones y el pago (que es un monto bastante aceptable para todo lo que ofrecen) ya estaba adentro y no había marcha atrás.

Confieso que me invadió un poco el nerviosismo por este nuevo contexto, conocer gente nueva (porque me inscribí sola, sin haberme puesto de acuerdo con alguien conocido) y como sabrán de mi segunda confesión, Me aterra hacer networking. El hecho de ir a lugares donde no conozco absolutamente a nadie, me resulta bastante aterrador, pero ahí estaba, dispuesta a ir y sacarle el jugo a esta academia.

Unos días antes del inicio de clases, recibimos el Manual del Emprendedor, una guía básica y didáctica con la teoría de todos los contenidos que se iban a desarrollar a lo largo de las 7 clases, lo cual me pareció una excelente idea para ponernos en contexto. Los temas de las clases fueron los siguientes:

  1. De la idea al negocio
  2. Herramientas de innovación
  3. Desarrollo de proyecto y marca
  4. Estrategias de ventas
  5. Finanzas
  6. Asesoría legal
  7. Pitch: Comunicando mi emprendimiento

Y llegó ese ansiado 02 de febrero del 2016. Recuerdo que salí corriendo de la oficina un poco antes de las 6pm para no atrapar el horrible tráfico Sanisidrino y me fui al Ministerio de Producción (donde creí que eran las clases) Esta fue mi primera anécdota «graciosa». En la dirección del evento decía Produce y entre paréntesis la dirección correcta. Pero yo sólo me guié de la palabra «Produce» y terminé en el 7mo piso del Ministerio de Producción con dos personas de seguridad mirándome raro, con cara de «¿qué hace esta chibola acá?». Les pregunté si sabían algo de la Academia ASEP y me dijeron que el Ministerio de Producción también tenía una sede en la Av. Guardia Civil.  Ahí me di cuenta que estaba en el lugar equivocado y que faltaban 10 minutos para las 7pm. Pero justo cuando estaba en ese 7mo piso un poco desubicada, salió del ascensor otro chico preguntando por la Academia también y supe que no estaba sola. Así fue como conocí a Jhon. Le dije que la dirección no era la exacta y que teníamos que ir corriendo porque ya iban a empezar las clases. Salimos apurados del Ministerio de Producción y nos dirigimos a la dirección correcta.

Cuando llegamos nos recibió una mesa de bocaditos y un grupo de jóvenes sonrientes terminando de organizar la logística de la primera sesión. Ahí conocí a Emilio, Camila, Marcelo, Guillermo y parte del increíble Staff de la ASEP. Y también conocí a los que iban a ser mis compañeros de clase por casi 1 mes, excelentes personas de distintas especialidades, de las que aprendí un montón y que sé que van a tener éxito en sus proyectos porque todos tenemos esa misma pasión por el emprendimiento. Y esa fue una de las mayores satisfacciones que me llevé de la Academia: el hecho de saber que no era un «bicho raro» por querer emprender mi propio negocio y que no estaba sola en este camino, que existía toda una asociación cuya razón de ser es ayudarnos a los emprendedores a salir adelante. #Yanoestoysola

12705754_1708031679483856_1057094471806118221_n
Los alumnos de la Primera Generación. Fuente: Facebook ASEP

Empezó la clase y todos estábamos expectantes de lo que iba a ser esta primera generación de la Academia. Como dicen, una imagen (en este caso un vídeo) vale más que mil palabras, así que les dejo lo que fue esta Primera Generación Academia ASEP (si me quieren ubicar soy esa chica con rulos alborotados):

La idea con este post no es contarles a detalle cada una de las clases, porque sería romper con la magia de la Academia ASEP. Lo que si les recomiendo a ojos cerrados es que se inscriban porque no se van a arrepentir: van a conocer gente emprendedora como ustedes, van a recibir apoyo especializado para el desarrollo de sus emprendimientos, van a ser parte de la comunidad de emprendedores más grande del Perú y van a desarrollar una potente red de contactos que les puede servir en un futuro no muy lejano para ayudar y ser ayudados con sus ideas y proyectos de negocio, porque esa es la idea del networking para mi: dar una mano cuando puedas y recibir ayuda de otra mano cuando la necesites, es una relación de ganar-ganar. Así que anímense y escriban a info@asep.pe  para ser parte de la siguiente generación!!!

12729188_1710406422579715_5299343225409921799_n
Acá estoy «pitcheando» mi idea de emprendimiento social. Fuente: Facebook ASEP
12801349_1718782921742065_1782798561446811603_n
Las chicas de la Primera Generación. Fuente: Facebook ASEP

Confesión #5: Descubrí que soy una intraemprendedora

Hoy acabo de entrar al blog desde hace algún tiempo y me doy cuenta que mi última publicación fue hace 03 meses, lo cual me apena bastante. Pero por otro lado me pongo a pensar en todas las cosas que me han pasado estos últimos meses y en resumen he descubierto que soy una intraemprendedora.

En estos tres últimos meses, mi carga laboral en una empresa del rubro industrial en la que trabajo de lunes a viernes, se ha incrementado sustancialmente, ya que han aumentado mis funciones, responsabilidades y número de personas que tengo a cargo. Esto me hace pensar que voy por buen camino en mi desarrollo profesional en esta empresa y la primera pregunta que me vino a la mente fue ¿por qué a mi? Bueno, para serles sincera, soy la típica persona que pueden llamar workaholic: tengo hora de entrada a la oficina pero no tengo hora de salida, vivo pendiente del celular de la empresa, a veces trabajo fines de semana y feriados, etc. Ustedes me dirán que está mal, que debo encontrar el balance en mi vida, que el trabajo no lo es todo, etc., etc., etc.

Y no voy a negarles que tienen razón. Pero hago lo que hago por una simple razón: me apasiona mi trabajo. Y ustedes saben que cuando uno encuentra su pasión, literalmente vive para ella. En este caso, es como si cupido me hubiera flechado con mi trabajo, es una cosa de locos. Y lo que más me gusta de mi trabajo, es que tengo total libertad para encontrar nuevas oportunidades de negocio, plantear e implementar proyectos de mejora en distintas secciones dentro de mi área, innovar en varios aspectos, realizar reingeniería de procesos, mejora continua, etc. Quizás si no tuviera todas las libertades que tengo, la historia sería diferente y mi motivación estaría por los suelos.

Esto se debe a que me considero un alma libre y rebelde (en el buen sentido de la palabra) dentro del mundo empresarial. No puedo quedarme tranquila o callada sabiendo que siempre hay algo que puede mejorar o algo en lo que se puede innovar, no puedo no cuestionar el status quo y proponer cosas que me parecen que pueden o deben cambiar, aunque a veces esos cuestionamientos no sean del agrado de muchos, trato que eso no frene mi curiosidad y creatividad (obviamente preguntando y proponiendo alternativas de manera respetuosa, ya que el exponer un punto de vista no tiene por qué convertirse en un campo de batalla). El hecho que una empresa realice unos procesos de cierta manera durante muchos años, no significa que no pueda evolucionar hacia una mejor forma de hacer las cosas: más eficiente, generando ahorros, incrementando productividad, aumentando ventas, reduciendo tiempos muertos o capacidad ociosa, agregando valor, etc., ya que como bien dijo Heráclito: «lo único constante es el cambio.»

Y creo que esa energía, libertad y rebeldía es la que me ha llevado a la posición en la que estoy ahora. Entonces, la segunda pregunta que surgió en mi cabeza fue ¿soy un bicho raro? ¿habrá más gente como yo en este mundo empresarial? E investigando un poco llegué al concepto de intraemprendimiento. Me gustó bastante esta definición:

Método para usar el espíritu emprendedor en las grandes organizaciones, donde se encuentran muchas de las mejores personas y recursos. Pinchot (1985)

Yo pensé que el intraemprendimiento era algo relativamente moderno, pero como habrán visto, hay definiciones desde la década de los 80’s. La clave de esta definición está en las palabras espíritu emprendedor. Los intraemprendedores somos emprendedores al interior de las organizaciones en las que trabajamos. Eso no quiere decir que en un futuro no muy lejano no tengamos emprendimientos propios. Lo que quiere decir, es que mientras decidamos trabajar de manera dependiente en distintas empresas de diversos rubros a lo largo y ancho de este mundo, vamos a llevar ese espíritu emprendedor a cuanta empresa vayamos, tratando de mejorar e innovar en cada aspecto que podamos (y que nuestros empleadores nos dejen), cuestionando el status quo, siendo flexibles, creativos y entusiastas.

Una vez que descubrí el significado, quise averiguar cuáles eran las características más resaltantes de los intraemprendedores, para ver si terminaba de calzar dentro de esta denominación:

  • Son personas críticas con la forma establecida de hacer las cosas, y no aceptan los “siempre se ha hecho así”
  • Suelen tolerar mal la creciente burocracia que impera en las empresas, y buscan (y encuentran) formas de saltársela
  • No tienen miedo a decir lo que piensan, lo que los convierte en empleados “incómodos”
  • Son flexibles y ágiles, y valoran por encima de todo los actos
  • Están comprometidos con el futuro de la empresa, no únicamente con los objetivos particulares creados por su superior directo.
  • Tienen entusiasmo y ganas de cambiar, y no perciben el cambio como algo negativo sino como una oportunidad
  • Aunque pueden tener cualquier “antigüedad”, suelen ubicarse en el tramo donde ya conocen bien la empresa y sus procesos pero todavía no han perdido la ilusión

Fuente: http://javiermegias.com/blog/2012/10/intraemprendimiento-futuro-de-la-empresa-emprender/

Después de leerlas todas, la verdad que me siento identificada al 100%. Pero más allá de estar dentro de una «etiqueta», lo que me alegra saber es que hay personas que buscan mejorar cada día de vida que tienen en todos los aspectos de sus vidas, ya que considero que este tema de intraemprendimiento puede ser a nivel netamente laboral, pero todos somos emprendedores de nuestras vidas. Cada uno ya verá como maneja su emprendimiento llamado «vida» de la mejor manera.

El reto actual de las empresas es saber como identificar, retener y potenciar los talentos de los intraemprendedores, ya que no creo que todas las organizaciones estén preparadas para tener intraemprendedores en sus equipos, por sus mismas estructuras organizacionales rígidas y burocráticas. Tendrían que buscar migrar hacia un esquema mixto, en el que además de exigirles a sus trabajadores que cumplan sus funciones operativas, se les brinde un espacio de generación de ideas en el que sus opiniones y propuestas sean escuchadas y valoradas. Y si bien hay ideas que quizás no sean implementadas, por lo menos se le dio la oportunidad al colaborador de pensar más allá de su día a día y sus funciones netamente operativas y buscar alternativas que agreguen valor a la empresa. Lo peor que puede hacer una organización en la actualidad, es minimizar o mitigar las ideas de sus colaboradores y no dejarlos expresarse con libertad. Algunos empresarios pensarán: «Yo no les pago para que piensen, sino para que ejecuten» o «si necesito ideas, mejor contrato a una consultora externa», pero ahí radica el mayor error. Están negando la posibilidad de que su gente crezca, se desarrolle y aporte con ideas que pueden ser más rentables que muchas de las ideas que pueda plantear consultoras externas, porque son los que mejor conocen el día a día de su negocio (además que sería gratis, ya que los tienen en su planilla). Quizás algunos piensan así por miedo al «serrucho», pero la verdad es que si tu equipo crece, tu como líder crecerás con ellos. Pero si sigues pensando que es mejor no darles libertad y obligarlos a hacer sus tareas operativas, simplemente eres un jefe más y estarás destinado al fracaso inminente.

“Si el intraemprendedor ve que sus propuestas no tienen cabida, probablemente se va a ir. Y se trata de una persona inquieta, con ideas y que busca constantes soluciones a los problemas que detecta. Son personas con hambre de crear cosas nuevas. Por eso, conservar ese capital humano es muy importante, de tal manera de reconocer el valor del emprendimiento y no dejar que se vaya”.

Fuente: http://www.innovacion.cl/reportaje/la-importancia-de-los-intraemprendedores-en-las-empresas/

En resumen, los intraemprendedores somos esos bichos raros o como de manera fashion se les dice «high potentials» en las organizaciones. Somos esas personas, que si conectamos de manera profunda con la misión, visión y valores de una organización nos ponemos la camiseta sin pensarlo dos veces y buscamos potenciar nuestras capacidades y talentos en pro de la organización a través del desarrollo de nuevas ideas y proyectos que agreguen un valor tangible. Pero obviamente, todo este esfuerzo y compromiso debe ser reconocido y valorado por las empresas, porque si bien a veces podemos parecer que estamos súper comprometidos o enamorados de la empresa (como mi caso), si las organizaciones no muestran reciprocidad con aquello que ofrecemos, simplemente no vamos a dudar en cambiar de organización, a una que sí valore lo que somos capaces de aportar y el valor que podemos generar o lanzarnos de una buena vez a la piscina del emprendimiento y luchar por nuestros propios sueños. Porque el espíritu emprendedor, nadie nos lo quita.

Si quieren ahondar más en el tema, les recomiendo que se descarguen este informe de la consultora Opinno titulado  «El Intraemprendimiento: Traspasando el espíritu de las startups a las grandes corporaciones»

 

office-620823