Confesión #22: Los extraterrestres me secuestraron y me robaron la creatividad…

Sé que estoy en falta por no haber escrito hace dos domingos, pero he descubierto que estoy atravesando por una crisis creativa (que aún no sé cuándo acabará y me tiene como loca).

Nunca pensé que podría atravesar una crisis creativa, pero creo que nunca hay que decir nunca. Es inverosímil echarle la culpa a seres de otro planeta de haber robado nuestras ideas, pero suena divertido el sólo pensarlo (es más, se me acaba de ocurrir una película con esa trama).

Además, está en la naturaleza humana el encontrar culpables externos a todos nuestros problemas, aunque seamos nosotras mismas las que nos los ocasionamos. Yo no soy muy partidaria de esa filosofía, ya que creo que si tenemos un problema, primero debemos hacernos una revisión introspectiva para analizar la causa raíz. Al fin y al cabo, somos nosotras las que decidimos cómo nos va a afectar lo que nos sucede y la importancia que le vamos a otorgar a eso en nuestra vida.

[Por si acaso, sí creo en los extraterrestres. Es imposible que los seres humanos seamos los únicos habitantes en toda esta galaxia infinita. Pero aún no he visto ninguno. Creo que son demasiado inteligentes para querer acercarse a un planeta tan primitivo y belicoso como el nuestro.]

Por ejemplo, si un carro nos cierra mientras manejamos camino al trabajo, y en venganza tratamos de adelantar y cerrar al otro vehículo, para posteriormente acordarnos de su mamá, abuelita y toda su ascendencia materna (ahora que me doy cuenta, las lisuras siempre incluyen a las madres pero nunca a los padres), entonces le estamos dando mucha importancia a un hecho que, si lo analizamos con la cabeza fría, no merece ni el 0.5% de nuestra energía. Está bien, el otro conductor (o conductora) fue un imbécil por haber hecho eso, pero su karma llegará tarde o temprano. Nosotras no nos deberíamos arruinar una linda mañana y empezar el día con el pie izquierdo, por algo que no vale la pena. Al principio es difícil, pero esta habilidad de hacer que las cosas sin verdadera importancia no nos afecten en el día a día, se puede desarrollar poco a poco.

Como nunca había experimentado este bloqueo por tanto tiempo, decidí acudir a Google que todo lo sabe, y buscar «cómo superar un bloqueo creativo». Pero antes de superar algo, es importante que entendamos de qué se trata. Sino, vamos a estar como un médico que no sabe qué recetarle a su paciente, porque no están definidas las causas de la enfermedad.

En esa búsqueda implacable, encontré un simpático vídeo de youtube que explica exactamente cómo me siento en estos momentos:

No sólo a las escritoras y escritores nos dan estos bloqueos creativos, nos puede pasar en cualquier aspecto de nuestra vida, independientemente de la profesión que tengamos.

En este momento siento este bloqueo creativo en dos aspectos cruciales de mi vida:

  1. En mi faceta de blogger, ya que no fluyen las ideas para escribir nuevos posts. Y no es que no tenga material para escribir, sino que las ideas están por ahí flotando a su antojo y se les hace difícil unirse en mi mente para formar un conjunto semi ordenado de conceptos que puedan transmitir lo que quiero. Tampoco se puede escribir por escribir, tienen que saber cuál es el mensaje que desean transmitir, y en base a eso elaborar un texto coherente que cumpla con el objetivo comunicativo que esperan.
  2. En mi faceta de emprendedora (y este es el bloqueo que más me aterra). Si bien tenía una idea de negocio que estaba desarrollando, siento que he llegado a un punto sin retorno. No siento la pasión ni la inspiración necesaria para continuar desarrollándola. Por más que he intentado meterle todas las ganas y las buenas vibras del universo, no siento ese click que debería sentir, y me apena terriblemente. Pero es como cuando hay un chico que nos parece simpático y sabemos que es un buen partido y que también le gustamos, pero simplemente no podemos estar con él, porque no hay química, magia, chispa, mariposas en el estómago o como quieran llamarlo. No hay peor cosa que querer forzar algo que sabemos desde un inicio que no va a funcionar como esperamos, y siento que eso ha pasado con mi proyecto. (Y si ustedes deciden estar con ese pata que saben que no les mueve el piso, pero lo consideran su «peor es nada», les recomiendo que piensen muy bien lo que están haciendo, porque no es para nada agradable jugar con los sentimientos ajenos. Además, como ya les comenté, el karma existe y les llegará tarde o temprano.)

For the record, no es que esté tirando la toalla con el hecho de ser emprendedora. Sigo con la idea y las ganas de querer cambiar el mundo, pero aún no descubro cómo. Simplemente, estoy tomando un tiempo para volver a descubrir qué es lo que me motiva, me apasiona y me mueve a la acción. Estoy tomando un «tiempo fuera» del partido para conocerme a mí misma y encontrar algunas de las respuestas que tanto anhelo. Una vez que tenga claro hacia donde quiero ir, las ideas de negocio van a aparecer en el camino y tengo que tener los ojos y la mente suficientemente abiertos como para identificarlas a tiempo.

Y bueno, trataré de seguir alguno de los consejos que encontré en este interesante artículo de cómo superar este bloqueo creativo que me afecta por partida doble.

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Confesión #21: Nadie dijo que ser Jefa iba a ser fácil…

El año pasado, la empresa en la que trabajo (y en la que me desarrollo como intraemprendedora) me dio más responsabilidades al asignarme una posición de Coordinadora, y con esa gran responsabilidad, venía de la mano la gestión de un equipo de trabajo.

Siempre que me preguntan qué hago como Coordinadora Comercial, mi respuesta es la misma: «Hago que las cosas sucedan (dentro de la Gerencia Comercial)». Siento que esa es la misión principal de alguien que coordina: ingeniárselas para unir todas las piezas de distintas «máquinas» y hacer que todos los procesos funcionen de manera óptima y eficiente. Y bueno, reparar o renovar una que otra pieza o máquina cuando sea necesario.

La curiosidad me invadió y fui a buscar el significado de «coordinar» a la RAE. Me sorprendió no estar tan alejada de su definición:

Coordinar: «Unir dos o más cosas de manera que formen una unidad o un conjunto armonioso»

Fuente: Real Academia Española

Cuando digo que hay que ingeniárselas, es porque en verdad debemos explotar todo nuestro potencial creativo para lograr que las cosas sucedan. Además, hay que saber gestionar personas, no sólo a las personas que nos reportan, sino a las personas de toda el área que realizan los procesos a los que debemos hacer seguimiento. Al fin y al cabo, más allá de los procesos, indicadores y resultados, trabajamos con personas que hacen posible que toda la «magia» suceda al interior de las empresas. Y debemos saber valorar su esfuerzo, ya que las personas son el activo más importante para cualquier organización, o por lo menos deberían serlo.

Actualmente, tengo a mi cargo a dos excelentes profesionales con quienes estamos sacando adelante la gestión comercial. Pero para serles sincera, el año pasado fue la primera vez que tuve formalmente dos personas a mi cargo. Antes de eso, era yo misma contra el mundo: hacía mi chamba lo mejor que podía y presentaba los resultados a mi Jefe. Nadie dependía de mi gestión. Pero cuando tienen personal a cargo, las cosas cambian. Ya no son ustedes contra el mundo, sino que tienen a un grupo de personas a las cuales deben liderar y guiar por el buen camino. Y a quiénes deben saber escuchar y motivar para que puedan alcanzar su máximo potencial.

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En marzo 2016 tuve que seleccionar al primer miembro de mi equipo y en junio 2016 al segundo. La verdad es que jamás había liderado un proceso de reclutamiento y selección en toda mi vida, pero había llegado el momento. Para las dos posiciones el proceso fue similar:

  • Primero tuve que definir los perfiles para las posiciones que debía cubrir. En base a lo que esperaba de las posiciones, elaboré dos perfiles con los requerimientos de habilidades, capacidades y experiencia que necesitaban tener los postulantes para hacer frente a los retos que significaban cada una de esas dos vacantes.
  • Luego, ese perfil lo pasé al área de Recursos Humanos para que lanzaran las convocatorias y los postulantes puedan enviar sus CVs. Ellos hicieron un primer filtrado de CVs y me pasaron los que creían que cumplían con los requerimientos.
  • Acá vino mi primera gran duda: ¿cómo se filtra un CV? ¿En qué tengo que fijarme primero? ¿Cómo sé si todo lo que está en el CV es cierto? (porque hay gente que miente en sus CVs pero luego se puede descubrir en la entrevista antes que sea demasiado tarde)  Y una serie de preguntas más, que poco a poco pude ir resolviendo por mi cuenta. Una vez que tenía a los seleccionados, pasé los nombres a RRHH para que los convocaran a las entrevistas.
  • En la fase de entrevistas surgió mi segunda gran duda: ¿cómo se entrevista a alguien? ¿cómo tengo que actuar? ¿qué tengo que preguntarles? y la lista de preguntas seguía. Respiré hondo y entré al sabelotodo Google y busqué «cómo realizar una entrevista de trabajo». Me salieron algunos resultados bastante interesantes, armé mi Frankenstein de guía del entrevistador y me dispuse a salir airosa de esta nueva experiencia.
  • Y ahí estaba yo, frente a los postulantes, con su CV en la mano y con una vaga idea de cómo empezar. Hasta ese momento sólo me había tocado estar del lado del postulante, mas no del entrevistador, por lo que fue algo extraño pero divertido. Me acordé de lo que había encontrado en Google y junto con sus CVs empecé a conversar con cada uno de ellos. Mi estrategia no fue intimidarlos, simplemente quería que me demostraran si todo lo que estaba en sus CVs era cierto o cuán maquillado estaba, y si estaban en la capacidad de llenar las vacantes que requería. Obviamente apliqué mi mantra de «trata a los demás como te gustaría que te traten» y lo transformé en un «entrevista a tus postulantes como te gustaría que te entrevistaran»
  • Y así paso el tiempo, los candidatos entraban y salían, unos más nerviosos que otros, hasta que por fin encontré a las dos personas con las que quería trabajar. Quizás me preguntarán ¿qué tenían esas dos personas que no tuvieron los demás? Y la verdad es que es un poco difícil de responder. Si bien sus CVs eran interesantes y demostraron que todo era verdad, a la hora de desenvolverse hubo algo que me llamó la atención en ambos. Demostraron cualidades de liderazgo, pensamiento crítico y sentido común (cosas que por más que parezcan obvias, no todas las personas tienen y es una pena) y hasta cierto punto me pude ver reflejada en ellos. Supe que eran personas con potencial que podrían encajar perfectamente en la dinámica área Comercial.
  • Finalmente, cuando ya tenía a los elegidos, le indiqué los nombres a RRHH y ellos ya se encargaron del resto, hasta que ambos ingresaron a trabajar.

Si bien la parte de armar el equipo de trabajo es genial, ese es recién el primer peldaño de la gestión de personas. Chevere, ya tienen a sus padawans pero ahora tienen que guiarlos por el camino de La Fuerza. Deben tener las funciones y objetivos de cada puesto bien definidos, así como un plan de crecimiento en la medida de lo posible. Pero tampoco la idea es encasillarlos para que hagan exactamente lo que les digan. Tienen que dejarles un rango de movimiento para que ellos mismos puedan identificar y proponer oportunidades de mejora, así como cuestionar el status quo. Es su misión como maestr@s Jedi  el guiarlos para que puedan cumplir sus objetivos y crecer como profesionales, hasta que les corten la trencita y ellos mismos se vuelvan Jedis. Pero a veces la fuerza puede seducirlos y tratar de llevarlos al Lado Oscuro, pero hay que saber cómo no caer en eso. (FYI me encanta toda la saga de Star Wars).

No es que crea que a mis 25 años ya lo sé todo sobre gestión de personas. Yo también estoy un proceso de aprendizaje y es por eso que me gusta leer artículos sobre liderazgo, gestión de personal y capital humano. Es más, me compré un libro titulado «Ser Jefe para Dummies» que estoy empezando a leer. Pero por más cosas que leamos, la mejor escuela siempre va a ser la cancha y la experiencia que podamos ganar en ella. Los textos nos pueden dar consejos y recomendaciones de buenas prácticas, pero el reto es poder aplicar todo eso en la gestión del día a día. A veces, cuando requiero un consejo de cómo gestionar a mi equipo, recurro a mi propio Maestro Jedi (mi Jefe, que si bien no es tan viejo como Yoda, sabe un montón de este tema por toda la experiencia acumulada en sus años laborales).

Yo no creo en eso del «serrucho». Hay Jefes y Jefas que no comparten información con sus colaboradores porque creen que si lo hacen, sus puestos de trabajo están en riesgo. Si piensan así, es porque no son lo suficientemente buenos profesionales como para que su valor agregado personal y su know how puedan hacer maravillas con la información. La información se puede obtener de diversas fuentes, lo que realmente importa es lo que hagamos con esa información para obtener resultados que impacten de manera positiva a la organización y a sus stakeholders.

Otra de las cosas que más detesto es el robo del crédito ajeno. He pasado por situaciones de este tipo en algún momento de mi carrera profesional y no es para nada agradable. Yo siempre trato de que los logros de mi equipo sean conocidos por mi Jefe y por la organización. Si se roban el logro ajeno, lo único que van a lograr es desmotivar a su equipo y que posiblemente se pongan en su contra elaborando entregables que no sean lo suficientemente buenos, como para que quieran «robárselos». Y esa no es la idea. Están cortándole las alas a personas que pueden ser muy buenas, sólo por querer figurar más en la organización. Pero lo que no saben estas personas, es que cuando uno es Jefe o Jefa, parte de su gestión también se evalúa en cómo se desenvuelve su personal y si se sienten cómodos en sus puestos de trabajo. Si el clima laboral es malo en una área, en la mayor parte de los casos se debe al Jefe/ Jefa directo.

Acá les dejo una imagen que es un comparativo entre la gestión de un líder y de un jefe. Siempre debemos tratar de ser líderes independientemente tengamos personas a cargo o no, porque el líder, esté en donde esté, va ser una figura que influya de manera positiva en los demás (ya sea consciente o inconscientemente) porque a las personas nos gusta trabajar con gente optimista, que sepa escuchar, que valore a los demás y que sepa trabajar en equipo.

L@s invito a convertirse en es@s líderes que generen un impacto positivo tanto en las organizaciones en las que se desempeñan, ya sea de manera dependiente o independiente (con su propio negocio o como freelance) como en la sociedad, para poder construir ese futuro que todos deseamos.

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Borrón y cuenta nueva…

Otro año inicia y con ello 365 oportunidades (porque este año no es bisiesto) para ser mejores personas, hacer las cosas cada vez mejor, cumplir nuestras metas de vida para este 2017 y lograr ese cambio que queremos ver en el mundo.

Me gusta pensar que cada año nuevo es un tomo de la enciclopedia de nuestra vida, que cada día es una página de la historia y cada mes un capítulo. Sólo que acá no se pueden editar los capítulos. Cada hoja está escrita con tinta imborrable. Pero eso no tiene que deprimirnos, sino por el contrario, nos debe motivar a tratar de que cada palabra esté escrita de la mejor forma posible, que no necesite corrección. Obviamente, somos humanos y vamos a meter la pata uno que otro día, pero estamos en capacidad de aprender de nuestros errores y tratar de no cometerlos en el futuro (aunque a veces podemos tropezar tantas veces con la misma piedra, que hasta nos podemos llegar a enamorar de esa piedra, pero esa no es la idea).

El 2016 fue un año con sus altas y bajas. Para mi personalmente, fue un año más de autodescubrimiento. Un año en el que pude conocerme más, aprender nuevas cosas, madurar (creo), conocer nuevas personas y nuevos lugares, alejarme de personas tóxicas que al principio no lo parecían, preocuparme más por mi salud, esforzarme en el trabajo y tratar de emprender a la vez, entre muchas otras cosas que pasaron en los últimos 366 días.

Cada quien ya habrá hecho su balance 2016, y si no lo han hecho se los recomiendo. Una de las cosas más valiosas que debemos aprender es a escuchar nuestra voz interior. Puede sonar cliché o algo que les dirían en una clase de yoga o meditación, pero es verdad. Nadie más que nosotras mismas puede saber qué es lo que queremos, que nos gusta y que no, a dónde queremos ir, qué queremos lograr y todas esas preguntas existenciales que pasan por nuestra mente de vez en cuando.

Hay que saber valorar lo bueno que nos pasó y olvidar lo malo. No podemos seguir avanzando si cargamos con toda la mala vibra del año anterior. Hay que saber hacer borrón y cuenta nueva, apretar el botón «reset» cómo si fuésemos un dispositivo electrónico. Si bien todo va a quedar escrito en el libro del 2016, la idea es que luego del punto final de esa historia, podamos abrir el tomo 2017 con la mente despejada, tranquila y dispuesta a iniciar una nueva aventura.

Si nos ponemos a pensar, todo lo que nos pasó en el año que acaba de terminar, nos hace ser la persona que somos en la actualidad. Y eso nos debe llevar a pensar si somos la persona que queremos ser. Pero esa no es una pregunta que se pueda resolver de la noche a la mañana. Yo tengo 25 años y aún estoy en búsqueda de esa y otras respuestas en mi vida. Por eso es importante el autoconocimiento que les mencionaba unas cuántas líneas arriba.

Así como las empresas cada año se trazan metas con indicadores de gestión (ventas, margen de contribución, participación de mercado, índice de satisfacción al cliente, etc.) nosotras también tenemos que ponernos objetivos SMART en nuestra vida. Los objetivos que nos pongamos tienen que ser realistas y alcanzables porque sino lo único que vamos a hacer es frustrarnos y sentirnos mal con nosotras mismas por no poder lograr lo que nos habíamos propuesto. También tienen que ser específicos y medibles, porque sino jamás vamos a saber si los hemos alcanzado y finalmente tienen que tener una fecha de vencimiento (que tendría que ser antes del 31/12/2017).

Así como le escribí mi carta a Papá Noel en Navidad, también quisiera compartir con ustedes algunos de mis propósitos de año nuevo:

  • Tratar de ser mejor persona cada día y preocuparme más por los demás. Vivimos en sociedad y hay que saber actuar de la mejor manera para ser felices y no afectar negativamente a nuestro entorno
  • Escuchar más aún mi voz interior y descubrir nuevas cosas de mi misma, para poder encontrar alguna de esas respuestas que tanto anhelo
  • Cuidar más mi salud y ser una persona lo más saludable posible. Controlar mis niveles de estrés, tratar de dormir 8 horas y hacer deporte (de paso que me sirve para bajar de peso, que es otro de mis propósitos para este nuevo año)
  • Seguir en el camino del intraemprendimiento agregando valor tangible en la organización en la que trabajo
  • Concretizar la idea de negocio que desarrollé en el 2016 (y si al final veo que no funciona, seguir ideando nuevas formas de cambiar el mundo)
  • Potenciar este blog y convertirlo en la herramienta de ayuda a las emprendedoras y emprendedores que quiero que sea
  • Sacar la palabra miedo de mi vocabulario, ya que el miedo lo único que hace es paralizarnos
  • Vivir sin temores y ser más aventurera. Llenarme de historias que pueda contarles a mis hij@s y niet@s. Carpe Diem!
  • Pasar más tiempo de calidad con mis seres queridos. No sabemos cuánto tiempo más los vamos a tener a nuestro lado
  • Aprender algo nuevo, quizás un nuevo idioma y descubrir un nuevo hobbie

Obviamente la lista anterior es bastante genérica y la tengo que aterrizar en acciones concretas con deadlines e indicadores. Para eso he decidido llevar una agenda este año, para poder hacer un seguimiento más exhaustivo de estas metas y alcanzarlas antes de finalizar el año. Pero tampoco es que me vuelva una loca control freak, como en todo en esta vida, hay que saber encontrar el balance que nos permita llevar la vida que queremos y que nos haga feliz, siempre y cuando no afectemos de manera negativa al prójimo.

La última reflexión que les quiero compartir es que todo los objetivos que nos pongamos y las metas que definamos, deben ser para crecer nosotras mismas como personas y profesionales. No podemos vivir comparándonos con los demás, ya que lo único que vamos a lograr es llenarnos de envidia, rencor y frustración. Cada persona es un mundo y no podemos pretender ser igual que otros. Debemos valorarnos y saber que somos seres únicos y aprender a ser felices con nuestras fortalezas y tratar de hacer frente a nuestras debilidades para alcanzar nuestras metas y llegar a ser la persona que queremos ser.

¡Feliz 2017!

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Carta abierta a Papá Noel

Lima, 24 de diciembre 2016

Querido Papá Noel,

Quizás ya pueda estar un poco vieja para creer en ti y escribirte un carta, pero igual sentí la necesidad de hacerlo (creo que mi niña interior sumado al espíritu navideño que me invade en estas fechas me obligaron). Y quizás sea un poco tarde escribirte, el mismo 24 de diciembre, cuando debes estar repartiendo regalos por los países en los que ya pasó la medianoche, pero mi lista no requiere nada de tu taller ni esfuerzo extra de tus duendes.

Este año ha sido interesante, ha tenidos sus altibajos, pero ahí vamos, para adelante. Siento que he madurado en varios aspectos y esto se ve reflejado en cómo me relaciono con los demás y cómo enfrento diversas situaciones. A veces, hasta yo misma me sorprendo de cómo reacciono frente a los problemas y dificultades. Pero no es que lo sepa todo, siempre se aprende algo nuevo y a veces por más maduros que nos sintamos, actuamos hasta las patas llevados por la cólera, la emoción u otras emociones que te pueden llegar a nublar la razón. ¿Qué puedo hacer? Soy humana.

Para no aburrirte tanto con mis reflexiones introspectivas de fin de año, iré de frente al grano. Sé que eres un hombre súper ocupado, por lo que seré lo más específica posible. Si en algunos casos sueno muy idealista, agradeceré puedas aterrizarme, con toda la confianza del mundo, ya que me conoces desde hace 25 años:

  1. Que podamos llegar a cumplir con los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el 2030, y que cada año podamos ir mejorando más y más. Que se luche por erradicar la pobreza, el hambre mundial y que todas las personas tengan acceso a agua limpia y saneamiento en el corto plazo y a una atención de salud de calidad.
  2. Que nos preocupemos un poco más por el prójimo, entendiéndose como prójimo a todas las personas, sin importar su raza, género, opción sexual, religión, estatus socioeconómico, ni ningún otro patrón que usa la sociedad para segmentarnos y estigmatizarnos. Que se acabe con el racismo, sexismo, machismo, misoginia, y cualquier otra ideología que atenta contra la integración y fomenta la superioridad de algún grupo social sobre otros. Asimismo, que se reduzcan las desigualdades y brechas sociales.
  3. Que se acaben todas las guerras, la violencia y el terrorismo, ya que lo único que generan son sufrimiento, muertes, odio. Usar la religión como excusa para hacer daño no es para nada aceptable y sólo es una excusa cobarde. Y que se fomente la paz y la justicia.
  4. Que se logre la igualdad de género. Que hombres y mujeres podamos recibir las mismas oportunidades y recibir un reconocimiento justo en base a nuestras capacidades y logros, y no en base a nuestro género. Que se acabe la violencia contra la mujer, y que decir #NiUnaMenos no sea el pan de cada día.
  5. Que las personas nos preocupemos más por el medioambiente. Que entendamos que tenemos un sólo planeta y que si no nos preocupamos en cómo utilizamos nuestros recursos en el presente, sólo va a hacer que todo el ecosistema colapse y destruyamos este planeta que es nuestro único hogar. Que la palabra sostenibilidad, se vuelva parte de nuestro vocabulario cotidiano y que desarrollemos una producción y consumo responsable, asi como energías renovables y no contaminantes.
  6. Que mejore la seguridad ciudadana y se tenga mano dura con los delincuentes. No puede ser que nos sintamos inseguros hasta en nuestro propio hogar, y que tengamos miedo de salir a la esquina a comprar pan, porque creemos que pueden robarnos nuestro celular o matarnos si es que no nos encuentran con una cantidad de plata lo suficientemente «aceptable» para los choros. A falta de una respuesta rápida y eficiente de las autoridades, es que en muchos lugares los mismos pobladores son los que deciden tomar la justicia en sus manos, y no los culpo por ello.
  7. Quiero que emprender sea mucho más fácil en el Perú. Que en un mismo día podamos constituir nuestras empresas de manera rápida y gratuita y que los registros de marcas en Indecopi sean mucho más baratos, e incluso gratis. Al Estado le conviene que las mypes se formalicen, ya que con eso van a aportar de manera ordenada y visible al mejoramiento de la economía nacional y a la generación de empleos.
  8. Que todas las peruanas y peruanos podamos recibir una educación de calidad. La educación es la base para que una sociedad progrese y a veces a los «poderosos» no les conviene que seamos un pueblo culto, sino que seamos un rebaño de ovejas sumisas, por miedo a que nos podamos rebelar porque descubramos sus malos manejos y se los digamos en la cara. Recibir una buena educación no debería ser un privilegio de pocos, y estudiar en un colegio o en una universidad pública o privada, debería ser lo mismo, al tener el mismo nivel de calidad educativa. También se debe reconocer de manera justa el esfuerzo que hacen los docentes en su labor educadora, con sueldos acordes a su desempeño, preparación y aportes a sus alumnos. Que la educación deje de ser el negociado que es, y se convierta en una herramienta para el desarrollo.
  9. Que los bomberos reciban todas las facilidades que requieran para cumplir con sus labores y que incluso puedan recibir un salario mensual. Ellos ponen día a día su vida en riesgo por salvar a los demás y son conscientes que cualquier día de labor, puede ser el último. Que yo sepa, no hay salario que pueda compensar la pérdida de una vida.
  10. Que nuestros políticos dejen de ser unos payasos y que nuestro Congreso deje de ser el circo que actualmente es. Que más allá de enfrentarse por rencores y caprichos políticos, se pongan la camiseta del Perú y busquen la manera de mejorar nuestro país. En serio me llega que por hacer sus shows melodramáticos en el hemiciclo y en los noticieros de la noche, se olviden que su labor y la razón por la que fueron elegidos  es para que TRABAJEN de manera conjunta para construir un mejor Perú para tod@s. Y la yapa para este deseo, es que para las próximas elecciones la gente vote a conciencia y emita un voto informado, y no se deje engañar por los candidatos que les regalen cosas, les muevan el totó o hagan todas las promesas falsas que suelen hacer.
  11. Que se pueda combatir la corrupción, tanto en el sector público (que ya se ha vuelto una enfermedad como el cáncer, diseminada en distintas instituciones y organismos estatales) como privado (ya que los empresarios de empresas privadas tampoco son ningunos santos que digamos) que lo único que hace es seguir pudriendo el sistema actual en el que vivimos. Que la gente sepa que si quiere más cosas, debe trabajar duro para conseguirlas. Y que la plata fácil para algunos pocos, lo único que ocasiona es opresión y sufrimiento para la mayoría.
  12. Que se fomente la descentralización. No puede ser que la gente aspire a venir a Lima para tener un futuro promisorio. Cada provincia debería tener su propio motor de desarrollo: colegios y universidades de calidad, hospitales y clínicas con tecnología de punta, profesionales capacitados que brinden servicios de primera, empresas transnacionales que inviertan de manera sostenida en distintas regiones, etc. Vivir en cualquier región debería ser lo mismo. Debemos borrarnos la idea de que sólo Lima es el Perú.
  13. Que se reduzca la «criollada» o la mentalidad de «Pepe el vivo». ¿Qué le cuesta a la gente respetar las normas, no cruzarse luces rojas ni cerrar a los demás, devolver el vuelto de más que le dan en las tiendas o una billetera que ven que se le cae a alguien, estudiar a conciencia para los exámenes en lugar de plagiar, citar a los autores cuando se referencia alguna de sus creaciones, entre otros muchos ejemplos que vemos día a día?
  14. Que se restrinjan los programas basura de la televisión. Te pediría que se eliminen, pero sé que hay gente que no tiene mayores aspiraciones en la vida que ver a un montón de tipos y tipas semidesnudos jugando sonseras en TV en vivo a nivel nacional o de enterarse de los últimos chismes de Chollywood. Ojalá que estas personas se den cuenta que pueden invertir su tiempo en cosas mucho más productivas para ellos mismos y para sus familias, y que pueden usar sus neuronas para generar resultados que impacten en la constucción de la sociedad que buscamos.
  15. Por último, pero no menos importante, quisiera ver a Perú en un mundial. Sé que es casi imposible que lleguemos a Rusia 2018 y a Qatar 2022, pero quizás en el siguiente mundial podamos hacerla. Que cambien a todos los jugadores y plantel técnico y creen un semillero, desde ahora, con los mejores jóvenes talento que encuentren a nivel nacional, ya que no sólo el talento está en Lima. Y que los preparen desde chibolitos con una buena alimentación y entrenamiento técnico y táctico para que brillen en la cancha. ¿Por qué el próximo Messi o CR7 no podría ser peruano?

Muchas gracias por tu atención y ojalá que por lo menos alguno de mis deseos se pueda hacer realidad este 2017. Aún tengo fe en la humanidad y en que la bondad puede superar a la maldad y convertirnos en una mejor sociedad para nosotros mismos y para las futuras generaciones.

¡Feliz Navidad y Próspero 2017!

Un abrazo,

Valeria

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Confesión #20: Por un momento me desenamoré de mi proyecto

Me disculpo por no haber posteado el domingo pasado, pero es que en estas última dos semanas aprendí que te puedes desenamorar de un proyecto que al principio creíste que iba a ser lo máximo (respirabas ese proyecto día y noche), pero luego tuviste que pivotear porque tu modelo de negocio inicial no era sostenible, y el resultado actual si bien se parece un poco, no era ese proyecto inicial que te hacía brillar los ojos y latir el corazón a mil por hora.

Si bien, alguna vez les dije que no debían enamorarse de la solución (osea de su proyecto), a veces (mejor dicho la mayor parte del tiempo) damos consejos que sabemos que son buenísimos, pero nosotras mismas ni los aplicamos. Creo que es una ley universal de la vida el saber dar consejos a los demás, pero nunca poder auto-aconsejarnos. Así que, como podrán imaginar, a esta altura ya estaba perdidamente enamorada de mi proyecto original, ese que se me ocurrió en enero de este año, pero que no tenía forma alguna de ser autosostenible (que es una característica básica para que cualquier emprendimiento tenga éxito).

En este contexto, como el proyecto ya no era lo que había pensando en un inicio, mi corazón empezó a latir más lento, ya no me hervía la sangre al pensarlo y las ganas que tenía de investigar y estructurar un modelo de negocio sostenible empezaron a desaparecer. Pasaba los días pensando en otras cosas, mirando al vacío, incluso cuestionándome mi propia existencia. Preguntas como: ¿algún día seré capaz de emprender en serio? ¿por qué todos mis proyectos se quedan en idea y no pasan al siguiente nivel? ¿mi proyecto será lo suficientemente bueno como para cambiar al mundo? ¿y si estoy destinada a quedarme en el mundo empresarial hasta que me jubile y deba renunciar a mis sueños emprendedores? ¿y si no soy lo suficientemente creativa e innovadora para emprender? y junto con todas estas preguntas volvió a aparecer el miedo en mi vida (aunque me había hecho la firme promesa de borrar esa palabra tan negativa de mi vocabulario).

Traté de darle más vueltas a esta mutación de proyecto, pero simplemente mi mente no quería enfocarse. Necesitaba investigar sobre la competencia y buscar clientes potenciales, pero prefería ver películas en Netflix; tenía que hacer el análisis de costos inicial y hallar el punto de equilibrio, pero en lugar de eso pasaba horas revisando mi muro de Facebook, debía definir mi estrategia de marketing y Twitter se convertía en mi prioridad, entre otros ejemplos.

Por un momento creí que jamás volvería a concentrarme y es en ese momento cuando me di cuenta que me había desenamorado. Ya las cosas no eran las mismas. No sabía lo que quería y a dónde me iba a llevar este proyecto. Hasta en un momento pensé tirar todo por la borda y quedarme en cero hasta que se me vuelva a ocurrir una nueva idea que me hiciera vibrar de emoción (pero para serles sincera no tengo ni idea que cuánto tiempo puede pasar hasta volver a enamorarme de cómo cambiaría el mundo si resolviera un problema que requiera una solución creativa e innovadora). Pero algo dentro de mi aún cogía la toalla con dos dedos y no quería tirarla. Quizás por miedo a quedarse en el vacío o porque aún había alguna pequeña esperanza de poder conectarme con este nuevo proyecto.

Le hice caso a ese «feeling» y decidí darle una segunda oportunidad a este proyecto. Me puse a pensar en que la esencia permanecía intacta: «cambiar el mundo ayudando a la mayor cantidad de personas generándoles un impacto positivo en sus vidas» y además esta mutación era sostenible porque tenía una fuente de ingresos definida, cosa que el otro proyecto no tenía. Así que me dije a mi misma que no podía estar tan mal. Me metí de lleno a hacer las cosas que no hice antes por pasármela procrastinando y descubrí que este nuevo modelo de negocios tiene potencial. Igual me falta darle más vueltas, pero ya está aterrizado, que es lo más importante, ya que no se puede trabajar con ideas que se encuentran flotando en la estratosfera.

Así que la próxima vez que se desenamoren de sus proyectos (como me sucedió) piensen si la esencia que las cautivó en un inicio sigue viva. Si la respuesta es si, denle una segunda oportunidad y traten de volver a enamorarse. Y si la respuesta es no, ya depende de ustedes si siguen o si dan un paso al costado, porque es bastante difícil trabajar en algo que no te apasione, ya que tarde o temprano terminarán tirando la toalla, y es mejor que sea temprano, para que no inviertan tanto tiempo ni recursos en algo que no llene al 100% sus corazones emprendedores.

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Confesión #19: Me encantó participar en la primera edición del fiiS 2015 en Lima

Como much@s de ustedes sabrán, este 3 y 4 de diciembre se realizará la segunda edición del Festival Internacional de Innovación Social (fiiS) en Lima. Si se preguntan qué es el fiiS, esto puede aclararles el panorama:

«fiiS es un movimiento de personas y organizaciones que soñamos y trabajamos día a día por un mundo de amor, de paz y de alegría. A través de la colaboración radical, buscamos generar una transformación personal y colectiva en las personas hacia una sociedad basada en el  respeto y la comprensión.

Desde nuestra pasión y fuerza Latinoamericana, fiiS lucha por conectar la mente y el espíritu de millones de personas que están generando cambios en la sociedad de manera creativa, siempre pensando en el bien común.

No tenemos tiempo para hacer las cosas de manera tradicional, la pobreza, la salud, la inclusión, la educación, la integración social, el bienestar animal y tantos otros temas que nos importan, no pueden seguir esperando.

Si lo que acabas de leer te hace sentido, nos vemos en  fiiS.

fiiS2016, #Unanuevarealidad.»

Fuente: http://fiis.org/proposito-fiis-2016/

La descripción de lo que es el fiiS, es uno de los mensajes más inspiradores que he leído en los últimos tiempos y coincido totalmente en que hay que cuestiones de urgencia social y ambiental que no pueden ser resultas de manera tradicional, y para las cuales debemos ingeniarnos y crear nuevas soluciones y con ello #UnaNuevaRealidad.

Este año el fiiS se viene recargado! El año pasado sólo fue una fecha, sábado 28 de noviembre, pero este año se ha ampliado a dos días. Ojalá algún día este festival llegue a la magnitud del festival de Chile, donde son 4 días dedicados 100% al emprendimiento y la innovación social.

Les cuento un poco mi experiencia de haber participado en el fiiS 2015:

Era sábado 28 de noviembre y para ser sábado me levanté más temprano de lo acostumbrado, ya que las actividades del fiiS empezaban desde temprano en el campus de la UTEC, que es uno de los campus más cheveres en los que he estado.

Empezamos entre 9 y 10am con las Des-Conferencias. Seguro se preguntarán que es una des-conferencia. Se supone que es todo lo opuesto a una conferencia. Si bien hay expositores, no son las típicas charlas aburridas, sino son charlas de corta duración en las que los emprendedores sociales nos presentaban al público asistente sus proyectos y nosotros desde el otro lado, podíamos hacerles preguntas y darles feedback. Una dinámica bastante interesante, además de ser la primera vez en mi vida que escuchaba la palabra des-conferencia.

Luego vino otra dinámica bastante interesante: speed-dating con mentores. Así como en EEUU (y creo que ya llegó a Perú) existen las citas rápidas en donde juntan a un montón de solteros y solteras para que tengan conversaciones de 5 min y luego suena una campana e intercambian de parejas, hasta conocerse todos con todas, este speed-dating con mentores era algo similar: habían varios mentores en distintos temas: diseño, marketing, finanzas, asesoría legal, etc. y nosotr@s las emprendedoras y emprendedores, que nos sentábamos en las mesas de los temas que más nos interesaran, teníamos dos minutos para pitchear y 3 para recibir feedback. Un poco complicado pitchear en 2 min, pero tenías que ingeniártelas para recibir el mayor feedback posible, que era la razón de ser de este encuentro veloz.

Luego salí del campus de la UTEC y me dirigí al Estadio Galvez Chipoco donde iba a ser la segunda parte del evento. Creo que llegué muy temprano porque no había nadie y recién estaban terminando de armar las carpas, pero igual me quedé a ver cómo se alistaban los últimos detalles.

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Fuente propia

Lo que más me llamó la atención fue una enorme pizarra que tenía como título «Antes de morir…» Obviamente no la pensé dos veces y cogí mi tiza verde y escribí mi deseo: Antes de morir quiero dejar una huella positiva en la sociedad. (está pegado al margen izquierdo con un borrón en la letra d porque me equivoqué al inicio). Y bueno, esa sigue siendo una de mis metas en la vida, y por la cual quiero desarrollar proyectos de innovación social: para impactar en la mayor cantidad de personas y ayudarlas a mejorar su calidad de vida de manera sostenible. Ojalá este año también pongan esta pizarra  🙂

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Fuente propia

Luego de escribir uno de los items de mi bucket list, empecé a dar una vuelta por el estadio: habían stands que ofrecían diversos productos reciclados o stands de proyectos sociales que querían darse a conocer; un enorme escenario para los speakers y los grupos musicales; un área de entretenimiento para niños y comidaaaaa (osea foodtrucks para el almuerzo).

Me quedé un rato escuchando a los speakers, bailando al ritmo de la música y comiendo alitas BBQ (y descubrí que soy un caos comiendo alitas en público).

Otra de las cosas que más me gustó bastante de este evento, es que era un evento pensado para toda la familia. Había familias enteras con bebés y niños en el estadio, pasando un agradable momento y tomando conciencia de temas relevantes para tod@s como sociedad. Qué mejor espacio para enseñarles a tus hijos la importancia de reciclar y cuidar el medio ambiente o ayudar al prójimo con diversas iniciativas y proyectos sociales.

Quería aprovechar este post también para felicitar a los organizadores y auspiciadores del fiiS 2015 y a los del 2016 también, por seguir creyendo en esta iniciativa y transmitiendo su poderoso mensaje a más personas.

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Fuente propia

Para mayor información acerca de este increíble evento, l@s invito a visitar la web oficial: http://fiis.org/lima/  Anímense y sean parte del cambio!!!

 

Confesión #18: Una enfermedad me hizo reflexionar acerca de la importancia de la salud

Me disculpo por no haber podido escribir el domingo pasado, pero no crean que dejé de escribir por flojera o por haberme olvidado, sino porque estaba internada en la clínica, y era un poco difícil encontrar inspiración estando conectada a una máquina que te pasa suero y antibióticos 24/7  y con médicos y enfermeras entrando en tu cuarto cada par de horas. Todo este tiempo enferma me ha hecho reflexionar acerca de cómo debemos cuidar nuestra salud si queremos alcanzar nuestras metas, y me gustaría compartir con ustedes estas reflexiones.

Todo empezó el lunes 14/11 cuando llegué a Cusco para una semana de vacaciones, que en verdad resultó todo lo contrario a lo que me imaginé. Bajé del avión y además del soroche por la altura, estaba con 40°C de fiebre que no me bajaron en un par de días. Como la situación se volvió insostenible (no es posible tener tanta fiebre, tantos días), el miércoles mi mamá me llevó a una clínica en Cusco, a hora y media de distancia (en taxi, quizás en transporte público el tiempo se hubiera duplicado) del pueblo donde nos estábamos alojando, ya que en éste no encontramos ni farmacias ni hospitales cerca.

Acá empezó mi primera reflexión: ¿cómo es posible que la gente que vive en provincias, alejados de las capitales provinciales, cuando necesita una atención de urgencia tenga que tomar una movilidad y transportarse horas para llegar a un lugar decente donde poder atenderse? ¿Dónde está el Ministerio de Salud que no hace un mapeo actualizado de todas las instituciones de atención de salud públicas y privadas del país y promulga alguna directiva en la que se indique que cada distrito y pueblo a nivel nacional debe contar con un centro de salud equipado con tecnología de punta y con buena infraestructura? ¿En qué se gasta el presupuesto de este Ministerio si no es repotenciando los centros de salud a nivel país y mejorando las capacidades del personal médico que atiende a los ciudadanos? Me pongo a analizar mi caso, y en verdad, no es nada comparado con las enfermedades que pueden sufrir los pobladores de ese distrito día a día. Yo estuve una semana por allá y trasladarme a un centro de salud fue toda una travesía, no me imagino todas las complicaciones que esto debe generar en los pobladores oriundos, cada vez que se enferman.

Me apena pensar que porque vivo en la capital si tengo acceso rápido a un establecimiento de salud con atención de calidad, y que la gente que no vive en Lima tiene muchas más dificultades y desventajas a la hora de encontrar un centro de salud al cual acudir. No deberían existir esas asimetrías de acceso a los servicios básicos, y la salud es uno de ellos. La palabra clave en este contexto y en muchos otros es la descentralización. Sin salud no hay nada, así de simple. Y el poder acceder a un hospital o una clínica no debería ser un privilegio de pocos. El sólo pensar cuántas personas deben haber fallecido en esos largos trayectos para llegar a un hospital, hace que se me estruje el corazón.

Después de estar unas horas en la clínica en Cusco, que parecía una clínica que se había quedado atrapada en el tiempo, hace unos 15 a 20 años atrás, por el tema de la infraestructura y los métodos y equipamientos para la atención médica, me empecé a sentir mucho mejor. Segunda reflexión, el Ministerio también debería auditar con mayor frecuencia a todas las clínicas particulares a nivel nacional, ya que el hecho que sean organismos privados no quita que le estén brindando un servicio básico a la ciudadanía, y que deberían tener todas las garantías de un servicio de calidad y cumplir con las normas establecidas a nivel de procedimientos de atención en salud.

Como el jueves ya me sentía bastante mejor, pude completar lo que faltaba del tour, ya que había perdido tres días por estar enferma. El viernes en la noche mi situación de salud volvió a empeorar, pero felizmente el sábado a primera hora volvíamos a Lima. No sé si fue Murphy, pero el sábado que quería regresar lo más rápido posible a Lima, mi vuelo se retrasó un poco más de una hora. Pensándolo bien, no creo que haya sido Murphy, creo que fue la llegada de algún Presidente al foro de la APEC lo que hizo que se cambie toda la programación de vuelos en el aeropuerto Jorge Chavez.

Una vez en Lima, dejé mis maletas y armé una más pequeña porque lo más probable era que me quedara internada en la clínica. Dicho y hecho, me internaron el sábado en la noche y estuve hasta el día jueves que me dieron de alta. Luego del alta, estoy en mi casa con reposo absoluto, ya que esta enfermedad requiere de eso para curarse.

Como les comenté al inicio, todo este tiempo hospitalizada y con descanso médico me hizo pensar varias cosas:

  • Las dos primeras, ya se las comenté anteriormente: no es justo que exista gente que no tenga acceso rápido a una atención médica de calidad y que deba trasladarse grandes distancias para llegar a un centro de salud donde poder ser atendido. Además esta situación podría considerarse anticonstitucional, ya que si nos remitimos a la Constitución Política del Perú de 1993 (que acabo de chequear) se nos dice lo siguiente:

TITULO I DE LA PERSONA Y DE LA SOCIEDAD

CAPITULO I DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA PERSONA

Artículo 2.- Derechos fundamentales de la persona Toda persona tiene derecho: 1. A la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar. El concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece. 2. A la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole.

Fuente: PCM

  • El hecho de tener integridad física, moral y psíquica es un derecho fundamental de la persona, y tener un buen estado de salud es parte de esa integridad. Además, dice que no debemos ser discriminados por ningún motivo, pero en el tema de acceso a la salud, si existe discriminación para aquellos que no viven cerca a las capitales provinciales y regionales.

CAPITULO II DE LOS DERECHOS SOCIALES Y ECONÓMICOS

Artículo 7.- Derecho a la salud. Protección al discapacitado Todos tienen derecho a la protección de su salud, la del medio familiar y la de la comunidad así como el deber de contribuir a su promoción y defensa. La persona incapacitada para velar por sí misma a causa de una deficiencia física o mental tiene derecho al respeto de su dignidad y a un régimen legal de protección, atención, readaptación y seguridad.

Artículo 9.- Política Nacional de Salud El Estado determina la política nacional de salud. El Poder Ejecutivo norma y supervisa su aplicación. Es responsable de diseñarla y conducirla en forma plural y descentralizadora para facilitar a todos el acceso equitativo a los servicios de salud.

Fuente: PCM

  • Tenemos indicado en la Constitución el derecho a la salud, pero como sabrán ese derecho no tiene validez alguna para las poblaciones más vulnerables en nuestro país. Asimismo, se supone que contamos con una Política Nacional de Salud a cargo del Ejecutivo, y si ven en el Artículo 9 se menciona la «palabra mágica»: descentralizadora. Pero esa palabra creo que más parece una lisura, ya que, nadie quiere mencionarla, y a la fecha no veo acciones tangibles en este sector para impulsarla de manera generalizada.
  • Dejando de lado la Constitución, también me puse a pensar en lo frágiles que somos los seres humanos. Si se ponen a pensar, somos un conjunto de huesos, órganos y músculos envueltos en una bolsita de piel. Cómo no pensar en esa fragilidad si nos podemos cortar con cosas tan simples como una hoja de papel. Y recién cuando somos conscientes de esa fragilidad es que empezamos a cuidarnos.
  • No somos superhéroes y superheroínas todopoderosos, somos seres humanos con una misión en esta vida. Creo que parte de nuestro paso por la vida es descubrir cuál es esa misión especial y centrar todos nuestros esfuerzos en cumplirla, y si necesitamos ayuda en el camino, no está mal levantar la mano y pedir ayuda. Uno de los grandes problemas que puede afectar nuestra salud es creernos autosuficientes: sino pedimos ayuda, tarde o temprano vamos a colapsar, y una vez que colapsemos ¿quién se va a encargar de cumplir nuestra misión, si cada persona tiene la suya propia?
  • Descubrí que el estrés realmente baja las defensas del cuerpo. Las semanas previas a mis vacaciones estuve tan enfocada en dejar todo perfecto para que mi ausencia no se sintiera en la oficina, que me autosometí a una presión descomunal, para tratar de cerrar todos mis pendientes y eso estuvo mal, ya que creo que fue en parte lo que hizo que me contagiara de esta enfermedad.
  • Reflexioné acerca de los malos hábitos de alimentación que tenía. Todos los días iba a la oficina sin desayunar, me compraba sandwiches de dudosa procedencia en la calle por la falta de tiempo, tomaba de 3 a 4 tazas diarias de café para potenciar mi rendimiento (y porque es rico también), hay días que no almorzaba o los días que si almorzaba, me embutía el almuerzo en 15 minutos o menos para ganar el resto de la hora de refrigerio en seguir chambeando, me quedaba más allá de mi horario de salida, etc. Por favor, no sean como yo!!! Yo ya estoy aprendiendo a querer mi salud cada vez más, porque estar con descanso médico no es para nada agradable.
  • Yo no tengo hijos, pero si familia, y quiero estar bien de salud para ellos: para poder pasar más tiempo juntos, para poder salir a pasear, para viajar, etc. Y si tienen hijos con mayor razón tienen que cuidarse. Cuídense por ustedes mism@s y por ell@s.
  • Ahora que estuve internada y que me encuentro con descanso médico, tuve que dejar por unos días mis proyectos de emprendimiento y el blog, porque no me sentía para nada bien. Si me hubiera cuidado más, quizás no me habría enfermado. Pero no es momento de llorar sobre la leche derramada: simplemente esta experiencia que estoy viviendo, me ha abierto los ojos y sé que debo hacer cambios estructurales en mi estilo de vida si quiero recuperarme pronto y no tener recaídas o nuevas enfermedades, y poder seguir enfocándome en mis objetivos y en cambiar el mundo aportando con mi granito de arena a la sociedad.

Finalmente quiero terminar con estos pensamientos acerca de la salud:

La salud es la riqueza real y no piezas de oro y plata.-Mahatma Gandhi

Mantener el cuerpo con buena salud es un deber, de lo contrario no seremos capaces de mantener nuestro cuerpo y mente fuertes y claros.-Buddha

La primera riqueza es la salud.-Ralph Waldo Emerson

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Confesión #17: Debo eliminar la palabra miedo de mi vocabulario

Durante esta semana tuve una crisis existencial como emprendedora. Me di con la sorpresa que mi único competidor en el Perú, había lanzado la versión beta de una plataforma bastante similar a la que yo también me encuentro desarrollando, como parte del programa de incubación en el que estoy participando.

Lo que siguió después de ese (no tan grato) descubrimiento, fue una montaña rusa de emociones. Empezando por la negación: «esto no puede estar pasando», siguiendo con la frustración: «¿cómo no se me había ocurrido lanzar la plataforma antes?», para luego pasar a una etapa de auto sabotaje: «quizás no sea yo la persona correcta para llevar a cabo esta idea» y finalmente terminar con las ganas de querer tirar la toalla en ese preciso instante y preguntarme si realmente valía la pena todo el esfuerzo que le estoy dedicando a este proyecto.

Además de todo eso, me empezó a invadir una sensación extremadamente negativa que pude identificar como miedo. Ese miedo me empezaba a paralizar poco a poco, recorriendo cada parte de mi cuerpo y absorbiendo toda la energía positiva (o lo poco que me quedaba) en ese momento (como cuando un dementor se te acerca y comienza a succionar todos tus recuerdos felices, hasta convertirte en el ser más miserable del planeta).

Traté de identificar a qué sentía miedo de manera específica, pero surgieron un montón de ideas en mi cabeza que tuve que anotar en un papel en ese momento y que ahora las transcribiré en este post, como una forma poco ortodoxa de hacer catarsis:

  • Tenía miedo de creer que ya está todo creado en este mundo y que los inventos en sí, son sólo modificaciones de cosas ya existentes.
  • Miedo de que no se me vuelva a ocurrir una idea tan interesante como la del proyecto que estoy desarrollando
  • Miedo a quedarme atrapada en la fase de ideación: que todas mis ideas se queden sólo en el papel y que nunca llegue a ejecutar ninguna
  • Miedo de que todas las ideas que se me ocurran, no sirvan para nada
  • Miedo de no poder emprender de verdad
  • Miedo de nunca poder realizar ningún cambio importante en la sociedad
  • Miedo de no trascender
  • Miedo de querer abarcar tantas cosas a la vez, que ni sé por dónde empezar
  • Miedo de no poder ordenar mis ideas
  • Miedo de no conseguir un equipo de personas que se enamoren de mi proyecto tanto como yo
  • Miedo de no tener los contactos suficientes que me ayuden a despegar esta iniciativa
  • Miedo de colapsar
  • Miedo de no poder emprender si es que no renuncio a mi chamba
  • Miedo de que si me quedo sin chamba fija, me voy a convertir en una carga para mi familia
  • Miedo de quedarme encasillada en el mundo empresarial y jamás poder emprender por mi cuenta
  • Miedo de fracasar
  • En resumen, tengo miedo de que todos estos miedos me paralicen por completo

Ahora que me pongo a leer de nuevo esa lista, la verdad es que son conceptos bastante desalentadores, que lo único que buscan es desanimarme, para que tire la toalla y no haga nada más allá que seguir viviendo de la forma en la que normalmente lo hago, sin desafiar el status quo.

Siento que es como si Tristeza, de la película Intensa-mente, se hubiera apoderado del tablero de control de mi cerebro. Pero pensándolo bien, yo no soy así. No soy de las personas que abandonan todo cuando se enfrentan a la primera situación complicada y no me voy a dejar vencer por todos esos pensamientos nefastos. Vengo de una familia de guerreros, y he visto a mis padres y abuelos enfrentar situaciones bastante difíciles y salir airosos, por lo que está en mi ADN ese espíritu de lucha por alcanzar mis objetivos. Esta pequeña crisis existencial no se compara, para nada, a los grandes problemas que aquejan a la humanidad y por los que tenemos que trabajar unidos como sociedad.

Para salir de este círculo vicioso de pensamientos negativos, tuve que recurrir a mi familia y amigos cercanos para que me inyecten una buena dosis de «desahuevina» que necesitaba con urgencia.

Un amigo me dijo que no necesariamente el que llega primero es el mejor, o el que va a tener éxito. Son los que trabajan de manera constante y consciente los que logran tener buenos resultados. Y mi mamá, tan sabia ella, me dijo que debía dejar de gastar toda la energía en deprimirme y auto sabotearme y ponerme a pensar en cómo darle vuelta a la situación y generar ideas alternativas que quizás no estaba considerando en mi ecuación inicial.

Si ya lanzaron una plataforma parecida a mi idea original, creo que llegó el momento de pivotear. Debo quedarme con la esencia de lo que quiero lograr con mi proyecto y volver a cuestionarme absolutamente todo. Si bien va a tomar un poco más de tiempo, estoy realmente convencida de lo quiero lograr y del impacto positivo que puedo generar. Y bueno, debo empezar ya, porque el tiempo vuela.

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Confesión #16: Logré curarme de la temida «eventitis»

Aunque me dé un poco de vergüenza admitirlo, cuando me inicié en el mundo del emprendimiento en julio del 2015, llegué a contagiarme un poco de lo que en más de una ocasión he escuchado llamar «eventitis»: asistir de manera compulsiva a cuando evento de emprendimiento encontremos,  utilizando nuestro tiempo en asistir a tantas charlas y conferencias, que descuidamos el tiempo que le dedicamos a nuestros propios proyectos.

Prácticamente, entraba todos los días a Joinnus o Eventbrite para chequear las charlas y conferencias en temas relacionados a emprendimiento e innovación, me inscribía, los agendaba en mi calendario y me sentía «feliz» por tener una agenda llena de actividades durante la semana.

Mi filosofía siempre ha sido que hay que sacarle el máximo provecho a nuestro tiempo, pero gracias a la experiencia, me he dado cuenta que lo que realmente importa es la calidad de las cosas que hagamos en ese tiempo, en lugar de la cantidad de cosas que queramos hacer: es mejor hacer una cosa, bien hecha, que agregue valor y genere impacto, que cientos de cosas con resultados vacíos y poco trascendentes para acercarnos a nuestros objetivos, que a veces, ni logramos completar.

Luego, iba a los eventos, algunos más interesantes que otros, tomaba notas de lo que consideraba importante, si tenía tiempo, las subía a twitter (ya que creo que mientras más compartamos el conocimiento y la información, vamos a lograr inspirar y ayudar a otras personas a que creen cosas sorprendentes que nos pueden ayudar como sociedad) y apenas acababa el evento y decían que iba a haber un espacio para networking, cogía mis cosas y salía (literalmente) corriendo, porque como ya les había comentado en un post anterior, me aterra hacer networking (aunque es algo que poco a poco estoy empezando a manejar, ya que no puedo ir por la vida cual avestruz, enterrando mi cabeza en el suelo para no tener contacto con la realidad y evadir la interacción con otras personas.)

Y lo que me hizo abrir los ojos y autodiagnosticarme «eventitis», fue que cuando conversaba con algunas personas en estos eventos y me preguntaban acerca de mi proyecto, les comentaba que estaba en la fase de ideación y que pronto iba a empezar a trabajar para aterrizarlo. Pero el roche surgía cuando la misma persona a la que conocí en un evento hace tres meses me volvía a hacer la misma pregunta y mi respuesta seguía siendo exactamente la misma. Eso me hizo pensar que en esos tres últimos meses no había hecho absolutamente nada por mi proyecto, más que inscribirme en cuanto evento pudiese. Y esa fue la alerta roja que me hizo darme cuenta que tenía que hacer un cambio radical en mi vida como emprendedora.

Así que, lo hoy quiero compartir con ustedes, son esas reflexiones que me ayudaron a curarme de esta «enfermedad» que nos puede afectar como emprendedoras y emprendedores de manera consciente o inconsciente:

  • Todo parte de la premisa de pensar en nuestro tiempo como el recurso más preciado que tenemos, más aún que el dinero (ya que el tiempo no lo podemos recuperar), así que debemos analizar bastante bien en dónde vamos a realizar esa valiosa inversión.
  • Pregúntense si ustedes colocarían su dinero en cualquier inversión sin siquiera realizar el mínimo análisis o preguntar cuál será su retorno o ganancia. Piensen igual con su tiempo: pregúntense ¿qué voy a ganar yendo a este evento? ¿va a contribuir con mi formación personal o profesional? ¿de qué manera? ¿lo que se va a tratar está alineado con mi proyecto? ¿van a asistir personas con las que quisiera asociarme o que podrían ser mis clientes potenciales?, etc. Una vez que tengan todo eso mapeado, recién les recomendaría inscribirse, ya que le sacarán mayor provecho a esa inversión de tiempo que piensan realizar. Y si las respuestas a esas preguntas no llega a convencerlas, pues entonces quédense en su casa u oficina chambeando duro en sus emprendimientos.
  • Otra recomendación es que asistan a los eventos de networking con una idea clara de lo que es su proyecto o empresa y de lo que quieren alcanzar. Su tiempo es tan valioso como el de la persona que los va a escuchar. Así que, si pueden ir con una idea clara que puedan explicar en dos minutos o menos (sin llegar a ser ametralladoras y aturdir a su interlocutor con tantas ideas a la vez) entonces están en buen camino. Como dijo Albert Einstein: «si no lo puedes explicar con simplicidad, es que no lo entiendes bien». Además, si lo queremos es buscar socios ¿cómo vamos a encontrar y convencer a la persona idónea, si nosotras mismas no sabemos lo que queremos y no tenemos una idea aterrizada aún?
  • No tengan roche de sacar un cuaderno y un lapicero en los eventos a los que vayan. La memoria es frágil, así que mientras pongan todo lo que aprendan en blanco y negro, mejor. Quien sabe si las ideas o conceptos que rescaten de esos eventos puedan aplicarlas a sus emprendimientos actuales o futuros.
  • Hay que tener cuidado también con creer todo lo que escuchamos. Antes de asistir a un evento les recomiendo ahondar en los CV’s de los speakers, porque si vamos a invertir nuestro tiempo, por lo menos que sea escuchando a personas que realmente saben de lo que hablan, y no a autoproclamados gurús del emprendimiento que no han emprendido nada y que se jactan de saber la receta del éxito sólo por tener un cartón con un título bonito en otro idioma o por haberse leído todos los libros de metodologías que existen en la faz de la tierra. No se dejen engañar por los eventos «mágicos» que les prometen el éxito de la noche a la mañana, ya que lo único que nos puede ayudar a lograr el éxito, es el trabajo duro, la pasión por lo que hacemos y el saber levantarnos de cada caída que tengamos.
  • No hay que caer en el error de ir a los eventos para ser parte de un selecto «club de emprendedores», ya que los emprendedores y emprendedoras que realmente generan impacto, son aquellos que se pasan día y noche desarrollando sus proyectos. Además, ¿de qué nos sirve ir a conocer a la gente correcta, si no tenemos un proyecto medianamente encaminado para presentarles?

Lanzarnos a emprender nos enseñará más que cualquier charla o evento de emprendimiento al que asistamos. Una cosa es escuchar la experiencia de otros y obtener buenas prácticas y consejos útiles, pero otra muy distinta es estar en la trinchera y tener que hacer frente a los obstáculos que se presenten día a día para sacar nuestro emprendimiento adelante.

Obviamente, ustedes están en su derecho de no hacerme caso y seguir asistiendo de manera compulsiva y sistemática a cuando evento se les presente, pero creo que para ser emprendedoras y emprendedores debemos en primer lugar, emprender, ya que, de otra forma, sólo seríamos emprendedores de eventos o emprendedores de finta o para la foto.

Finalmente, creo que se necesita mucho más que eventos puntuales para generar un ecosistema de emprendimiento. Se necesita articular estos eventos para que no sólo sean esfuerzos aislados, sino cuya realización e impacto ayuden en la construcción de ese sólido ecosistema que tanto deseamos. Y obviamente, se necesitan emprendedoras y emprendedores dispuestos a luchar y a trabajar duro para hacer de sus proyectos un realidad y contribuir con sus empresas a mejorar nuestra sociedad.

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Confesión #15: Al principio es mejor tener más preguntas que respuestas

El 18 de octubre, empecé en la escuela de Ynnovadores, para poder aterrizar mi idea de emprendimiento social, y la verdad es que en estas últimas dos semanas me he llegado a replantear absolutamente todo lo que tenía en mente para mi proyecto, incluso mi propia existencia  y misión en la vida.

Desde la primera entrevista que tuve con ellos para postular al programa, supe que el camino no iba a ser fácil, pero estaba dispuesta a aceptar el reto. La primera clase empezó con unas preguntas que a simple vista pueden parecer fáciles de responder, pero que en realidad, requieren de bastante introspección y análisis, para entender la verdadera razón por la que queremos desarrollar nuestro proyecto.

Las preguntas fueron las siguientes: ¿qué es lo que quieres hacer?, ¿por qué es que lo quieres hacer?, ¿para qué quieres hacerlo?, ¿cómo piensas hacerlo? y ¿quiénes ya están haciendo lo que tu planeas hacer? (Antes de empezar a responder estas preguntas para sus propios proyectos, les recomiendo tener un papel y lápiz a la mano o grabarse mientras las responden, porque les aseguro que van a salir nuevas ideas y preguntas que no se habían imaginado en un inicio.)

Vamos a analizar pregunta por pregunta:

¿Qué es lo que quieres hacer? Esta pregunta se refiere al resultado de nuestro proyecto de negocios. Puede ser un bien tangible o un servicio, pero lo que hay que hacer, es responder esta pregunta con todas las características y funcionalidades que tenemos en mente que tendrá el resultado final que comercializaremos. Mientras más detalles pongamos, mejor, ya que la idea es poder aterrizar todo lo queremos hacer en blanco y negro, para luego darnos cuenta si en verdad vamos a poder con todo desde un inicio o vamos a tener que empezar por fases.

Lo que me pasó cuando respondí esta pregunta y expuse mi respuesta, es que me dijeron que mi idea ofrecía tantas cosas que parecía un transbordador espacial y que debía empezar con un avioncito de papel. Ojo, esto no quiere decir que abandonemos nuestra idea inicial, sino que seamos lo suficientemente sensatas como para analizar qué es lo más factible de ejecutar en el corto plazo, con el tiempo y los recursos con los que contamos. De nada nos sirve tener tremendo producto o servicio, si sólo se va a quedar en el papel, porque hacerlo tal y cómo lo tenemos pensado, va a requerir una inversión millonaria y un equipo de 100 personas. Así que, mejor es empezar poco a poco, con resultados concretos que nos permitan ir escalando hasta llegar al resultado deseado (si es que por razones del destino nuestra idea inicial no ha mutado y se ha convertido en algo similar o totalmente distinto a lo que pensábamos en un inicio)

¿Por qué es que lo quieres hacer? Creo que esta es una de las preguntas más difíciles de responder, ya que tienen que adentrarse en lo más profundo de su ser y encontrar esa razón que les hace hervir la sangre y por la que desean llevar a cabo sus proyectos. Si su respuesta es «porque quiero hacer dinero» personalmente creo que ese no es un argumento lo suficientemente potente como para llevar a cabo un proyecto. Obviamente todo negocio se hace con el fin de obtener una ganancia económica que permita al proyecto sostenerse sólo y  brindar un beneficio económico para sus fundadores, pero hay mucho más allá que el dinero.

En mi caso, yo quiero llevar a cabo mi emprendimiento social porque quiero cambiar el mundo para convertirlo en un mejor lugar para vivir para nosotros mismos y para las futuras generaciones, y siento que llevarlo a cabo me va a permitir lograr ese cambio que deseo ver. Me han llamado idealista, ingenua y me han dicho que no sé nada de la vida y que las cosas no funcionan como yo creo que funcionan, pero la verdad es que no dejo que esos comentarios me tumben. Si en verdad quieren que crea que la humanidad está destinada a la destrucción inminente y que por eso no vamos a hacer nada para cambiar nuestra realidad, pues no me lo creo. Creo que cada persona en este mundo tiene la capacidad de mejorar su realidad si se lo propone, aunque sea con pequeñas acciones positivas, que sumadas generen ese gran impacto que deseamos lograr. Los que no hacen nada por mejorar, simplemente es porque no se les da la gana de hacerlo y prefieren llamarnos tontos o locos a los que sí queremos generar ese cambio.

¿Para qué quieres hacerlo? Una vez que hemos definido nuestro producto y/o servicio y lo que realmente nos mueve para querer hacerlo, debemos preguntarnos qué es lo que queremos lograr una vez desarrollado nuestro proyecto y cuál va a ser el resultado que esperamos lograr en nuestros clientes y stakeholders en general, luego de haberle dedicado tanto tiempo, esfuerzo y dinero a nuestro negocio.

¿Cómo piensas hacerlo? Y bueno, esta es otra de esas preguntas complicadas de responder, ya que lo que se busca con esta respuesta es que detallemos lo que será nuestro plan de acción inicial. Si ya sabemos a dónde queremos llegar y cuál es el resultado que esperamos obtener, hay que identificar toda la serie de pasos y recursos necesarios para llegar a nuestro objetivo. Les dejo esta herramienta que me parece una buena forma de empezar a responder: Lista de tareas críticas.

¿Quiénes ya están haciendo lo que tu planeas hacer? Esta pregunta es un 2×1. Nos sirve para identificar quiénes son nuestros competidores potenciales, pero también nos permite analizar si es que alguna de las empresas que hemos catalogado como «competidora» podría volverse nuestra socia estratégica. Obviamente, antes de hacer cualquier alianza se deben analizar muy bien las cosas, pero quién sabe si asociándonos podemos establecer una relación ganar-ganar y maximizar el impacto que buscamos generar. Si quieren tener una idea más clara, les dejo esta herramienta llamada Mapa de Creación de Alianzas.

Les apuesto que, después de responderse estas cinco preguntas, les van a surgir muchas preguntas más y hasta se van a cuestionar si realmente quieren seguir adelante con esto. Ya depende de cada una de ustedes si se compran su idea, o si prefieren cambiar de rumbo hacia otro proyecto que las motive más aún, que el que tienen en mente en la actualidad.

En resumen, está bien cuestionarnos todo cuando desarrollamos una idea de negocio. No tengan miedo de tener más preguntas que respuestas, ya que eso es una de las mejores cosas que nos pueden pasar y nos puede ahorrar mucho dinero. Si creen que ya no pueden obtener más preguntas de su modelo de negocio, les recomiendo presentarlo a sus amigos y familiares, ya que ellos les darán una nueva perspectiva del asunto y podrán descubrir cosas que ni ustedes mismas sabían que no sabían. Y obviamente, la idea es que podamos resolver absolutamente todas las preguntas antes de invertir un sol, ya que con todo ese conocimiento generado, podremos aumentar la probabilidad de éxito de nuestros proyectos, aunque para obtener un resultado positivo se tienen que combinar diversos factores, como dijo Winston Churchill: «sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas.»

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Bonus track: Les dejo este vídeo de Simon Sinek en el que nos explica que los líderes que realmente inspiran a otros, son aquellos que saben por qué hacen lo que hacen, y es esa motivación y convicción que transmiten, lo que hace que la gente los siga.