Confesión #26: La relación entre emprendedores e inversionistas debe basarse en la confianza

El viernes 03 de marzo por la mañana, tuve la oportunidad representar a la empresa en la que trabajo y participar en un interesante conversatorio con Brant Cooper realizado en UTEC Ventures.

Si se preguntan quién es Brant Cooper (como lo hice yo apenas recibí la invitación al evento) es autor del libro “The Lean Entrepreneur” y fundador de “Moves the needle“, empresa que ayuda a desarrollar culturas de innovación al interior de las organizaciones.

Acá les dejo el vídeo de presentación del libro:

En el conversatorio que tuvimos, la temática principal fue el desarrollo de las relaciones entre emprendedores e inversionistas y en la importancia de establecer lazos de confianza y métricas para medir el rendimiento de las start-ups.

Los principales highlights del conversatorio son los siguientes:

  • Brant comentó que el tener fallas es aceptable, en la medida en que se aprenda de los errores. Debemos poder admitir que no sabemos algo y buscar el conocimiento en diversas fuentes especializadas, demostrando humildad para aprender.
  • Nos mostró el “value stream dashboard” en el que detalla 7 momentos en el desarrollo del flujo de valor para los clientes.
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Fuente: Moves the Needle “Lean Innovation”
  • Cada etapa de este flujo debe tener indicadores que puedan ser monitoreados tanto por los emprendedores como por los inversionistas, ya que son el “termómetro” de qué tan bien le está yendo a la start-up.
  • Brant destacó la importancia de crear productos y servicios centrados en las necesidades del cliente, y que las empresas debemos ser capaces de escuchar la voz del cliente a la hora de definir la oferta de valor que vamos a entregar. Por ejemplo, quizás un producto nos parezca que aún está en desarrollo y le falta más I+D, pero si el mercado usa el producto tal y como está porque le genera un beneficio, debemos ser capaces de mantener esos parámetros que satisfacen al cliente y frenar nuestras ganas de seguir manipulando ese producto. El cliente es el que nos dice cuando el producto está ok. (Si queremos desarrollar nuevas formulaciones o nuevos productos, se podría hacer de forma paralela, manteniendo vigente lo que al mercado le funciona). La diferenciación para las empresas de bienes está en el servicio y en la experiencia de compra y de soporte post-compra que le brindan a sus clientes, y este servicio de valor agregado es el que genera pasión por nuestra marca en los consumidores.
  • Si bien el value stream dashboard puede parecerse al sales funnel, la idea es que en la gestión de la empresa se pueda eliminar la fricción y lograr que en lugar de un embudo, sea un tubo; y que los leads que ingresen se concreten en un 100%, buscando estrategias para incrementar la tasa de conversión. Un modo de lograr esto, es la reingeniería en diversos procesos, productos y servicios de manera periódica (p.e. cada 2 o 3 años), generando nuevas oportunidades de negocio y agregando valor al mercado lo antes posible (lean start-up). Es importante cerrar los primeros tratos cara a cara con el cliente.
  • En caso no tengamos datos reales para calcular el desempeño de una start up al inicio de sus operaciones, debemos trabajar con hipótesis acerca del comportamiento del consumidor, de la industria, de la competencia, incluso de los indicadores, etc. y luego validarlas conforme el negocio se desarrolle en el tiempo. El método de validación de las hipótesis debe ser consensuado entre el inversionista y el emprendedor. El emprendedor debe ser capaz de presentar evidencias al inversionista que sustenten que el negocio funciona.
  • Las dos principales razones por las que las start-ups fallan son: porque no tienen un mercado objetivo (el producto o servicio se desarrolla en base a las percepciones de los fundadores sin validación en campo) o porque quieren escalar de manera prematura (se debe validar cómo funciona el producto o servicio en campo antes de dar el siguiente salto, p.e. Prototipos – MVP). Otro error que se comente, es querer automatizar los procesos de marketing y ventas antes de conocer el mercado a profundidad.
  • La relación entre los inversionistas y los emprendedores debería ser de partners estratégicos sin barreras entre ambos. Una forma de relacionamiento entre estos dos actores, es la presentación de informes mensuales a los inversionistas con los resultados de los indicadores aprobados por ambas partes (al inicio de la relación contractual).
  • El emprendedor tiene que ser lo suficientemente transparente como para poder comentar las buenas y malas noticias a sus inversores, pero para lograr esto, el inversionista también tiene que ser capaz de generar un ambiente de confianza en el que no se satanicen los errores. Si el inversionista es muy estricto o poco flexible para fomentar este ambiente, lo más probable es que el emprendedor empiece a ocultar los problemas y quizás “maquillar” los indicadores, y es ahí cuando se producen los verdaderos problemas. Recibir malas noticias temprano es mejor que recibirlas tarde. Si un emprendedor quiebra la relación de confianza con su inversionista, lo más probable es que jamás vuelvan a hacer negocios juntos.
  • Los inversionistas deben ver a las start-ups como cualquier otro negocio, si diversifican van a encontrar un mejor retorno. Entrar al mundo de las start ups, ya sea como emprendedor o inversionista es como un “juego”. Se tiene que estar dispuesto tanto a ganar como a perder, y determinar qué tipo de riesgo se quiere asumir. El fracaso es parte del juego. No se debe entrar al juego si no se puede aceptar y gestionar el fracaso.
  • Un consejo de Brant para los emprendedores en el caso que fracasen, es que sean capaces, primero, de avisar con anticipación a sus inversionistas que las cosas no están yendo bien y luego que puedan tomar todas las lecciones aprendidas para analizar si se puede pivotear el modelo de negocio actual (y seguir yendo de la mano con sus inversionistas actuales) y no cometer los mismos errores en el futuro.
  • Los buenos inversionistas tienen presencia en social media (twitter, blogs, etc.). Están en constante búsqueda de emprendimientos en los cuáles puedan invertir a través de internet (angel.co; 500.co; Kickstarter.com) o de eventos del medio. Invertir en start ups locales ayuda a mejorar la economía nacional.
  • Otro consejo que dio Brant a los emprendedores, es que cuando estén cerca a los inversionistas, actúen como personas “normales”, es decir, que no hagan su pitch hasta que el inversionista se los pida. Primero hay que desarrollar la relación, antes de vender cualquier cosa.

Bonus track: Les dejo la presentación “Lean Innovation” en SlideShare:

Confesión #25: Un evento de Concytec me hizo recuperar la fe en la humanidad…

Como siempre les comento, navegando por Facebook se pueden encontrar eventos súper interesantes, como el que descubrí hace un par de semanas. El título del evento era “Reto de Impacto Global” el cual me llamó bastante la atención, ya que es algo en lo que siempre pienso: cómo impactar de manera positiva en el mundo, generando bienestar para la población.

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Fuente: Facebook Cienciactiva

Investigando un poco más en la web oficial de Cienciactiva, encontré lo siguiente:

“Singularity University y Cienciactiva del CONCYTEC organizan el Reto de Impacto Global – Perú, el cual desafía a los participantes a desarrollar soluciones innovadoras basadas en tecnologías exponenciales que ayuden a enfrentar once Retos Globales: Aprendizaje, Energía, Medio Ambiente, Alimentos, Refugio, Salud, Prosperidad, Seguridad, Agua, Espacio, Resiliencia ante desastres y Gobernanza.

Son 6 semifinalistas que competirán para ser seleccionados para asistir al Programa de Soluciones Globales (GSP) en Silicon Valley (EE.UU.) por 10 semanas con los costos de viaje cubiertos por Cienciactiva.”

Fuente: http://www.cienciactiva.gob.pe/retodeimpactoglobal/

Además, como el evento mencionaba a Singularity University, que es un centro de estudios mega hiper alucinante (donde quiero estudiar algún día), no lo pensé dos veces y me inscribí.

Una vez que llegué al local del Colegio Médico en Miraflores, me registré y esperé un rato hasta que abrieran las puertas del auditorio. Al principio, no había mucha gente, pero mientras pasaban los minutos el número de personas se incrementaba sustancialmente. Tanto así, que para las 7:30 ya éramos alrededor de 300 personas esperando ansiosas ver la exposición de los 6 finalistas.

Una vez que abrieron las puertas, encontré un asiento libre en la última fila (para tener la mejor vista) y vi un vídeo que estaban proyectando en la pantalla del escenario. El vídeo era el siguiente:

Cuando ya estaba el auditorio al 80% de su capacidad y todos los jueces estaban presentes en sus respectivos asientos en la primera fila, se dio inicio al evento. Empezó con la bienvenida de Gisella Orjeda, Presidenta del Concytec; luego, Yahir Delzo (responsable de la unidad de evaluación y selección de Cienciactiva) explicó los lineamientos con los que se evaluarían a los 6 finalistas; y finalmente, este primer bloque finalizó con un vídeo de Rob Nail, CEO de Singularity University, en el que nos daba la bienvenida al evento, felicitaba a los 6 finalistas y agradecía a todas las personas que hicieron posible este evento en el Perú.

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Fuente Propia

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Fuente Propia

El segundo bloque inició con la presentación de los seis finalistas:

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Fuente Propia

Me parece super importante resaltar la trayectoria de cada uno de estos 6 referentes en el ecosistema de I+D+i en el Perú, por lo que incluiré la información de cada uno de ellos que está publicada en la web oficial del evento. Las exposiciones se realizaron por orden alfabético de nombre, y con ese mismo orden colocaré sus descripciones y las de sus proyectos:

  • César Zevallos: Es economista de la Universidad de Lima. Emprendedor digital especializado en Sociedad de la Información y del Conocimiento con conocimientos de física pura, con tres décadas de experiencia promoviendo la ciencia y la tecnología. Primer peruano aceptado en TED, fundador de la Red Científica Peruana, organizador de TEDxTukuy. Interesado por el estudio y aplicación del Internet, Inteligencia Artificial, Cloud Computing y Big Data, con su proyecto creará una interface cerebral controlada con el pensamiento para incrementar la autonomía de las personas con discapacidad motora.
  • Jenniffer Espinoza: Bióloga de la UPCH, con Maestría en Políticas y Gestión de la CTI y MSc(c) en Bioquímica y Biología Molecular. Diplomado en Gestión de la Innovación por la Universidad de Leipzig y la UPCH. Su proyecto consiste en desarrollar un test de detección rápida del Virus Papiloma Humano, principal causante del cáncer cervical, que sea 10 veces más rápido y 5 veces más barato que los métodos actuales a través del uso de técnicas de biología molecular, bioquímica y nanotecnología, con proyección a beneficiar a 8 millones de mujeres en el Perú y a 2716 millones en todo el mundo.
  • Jorge Bardales: Químico Farmaceútico de la UPCH, es un apasionado de la ciencia y el uso de nuevas tecnologías con un enfoque social. Él está terminando su doctorado en Biofísica en la Universidad de Berkeley donde ha investigado mecanismos moleculares de regulación genética. Su propuesta de valor se basa en el uso de biología sintética para diseñar probióticos para la prevención de la diarrea en niños y poblaciones de riesgo.
  • Luis Flores: Ingeniero electrónico de la PUCP, experto en Fabricación Digital y prototipado rápido de robots. Graduado de Fab Academy UNI / Fab Foundation-MIT, egresado de Trotec Academy-Austria. Diplomado en biología sintética en Harvard y MIT. Reconocido por MIT Technology Review como uno de los TOP jóvenes innovadores menores de 35 años-Perú 2016. Co-Fundador de Jellyfish Biorobotics, startup que integra sistemas mecatrónicos con biológicos para prevenir y alertar en tiempo real los niveles elevados de contaminación por arsénico y metales pesados en el agua.
  • Tony Cueva: Ingeniero electrónico de la PUCP especializado en temas relacionados a las imágenes médicas y dispositivos médicos. Ha realizado estudios en gestión de proyectos y emprendimiento en la PUCP y MIT, respectivamente. Es co-fundador de Drop, el primer dispositivo con un tratamiento automático para reducir la sudoración excesiva, el cual busca mejorar e impactar en la calidad de vida de las personas con hiperhidrosis (3% de la población mundial).
  • Wiliam Trujillo: Físico de la UNMSM con maestría, doctorado y 03 posdoctorados, especialista en nanociencia y nanotecnología, tiene 3 premios internacionales, una de ellas a la mejor tesis doctoral en Física. Su proyecto consiste en el aprovechamiento biotecnológico de alcaloides (subproducto del tarwi) como pesticida orgánico. El tarwi es un superalimento que contiene de 40 – 55% de proteínas, 10-20% de aceites poliinsaturados, alto contenido de fibras y bajo en carbohidratos.

Luego de cada presentación, en la que los finalistas tuvieron que pitchear en inglés, me iba quedando más y más fascinada acerca de las diversas propuestas para cambiar el mundo que presentaban, y que generaban un impacto positivo en más de mil millones de personas en los próximos 10 años. Si bien mi formación no es técnica-científica (soy administradora de profesión) sí pude comprender el corazón de cada uno de los 6 maravillosos proyectos presentados.

Luego de las presentaciones y para que el jurado tuviera tiempo de deliberar, hubo la presentación de dos testimonios de ganadores anteriores de Reto de Impacto Global. Es así como pudimos escuchar las experiencias y aprendizajes de Mónica Abarca (GIC 2015) y Benito Juárez (GIC 2016)

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Fuente Propia
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Fuente Propia

Finalmente, cuando el jurado deliberó, subieron al escenario para nombrar a los ganadores de esta edición 2017: Jenniffer Espinoza y Jorge Bardales, a quienes les deseo muchos éxitos en el programa académico de 10 semanas que cursarán en Singularity University.

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Fuente Propia

En resumen, salí del evento con una sonrisa de oreja a oreja por muchas razones:

  • Me llena de orgullo saber que hay peruanos y peruanas que no están tranquilos con la situación actual nacional y mundial, y que, a través de la ciencia y la tecnología quieren ayudar a los demás, teniendo un impacto positivo en la mayor cantidad de personas posible.
  • Cuando me refiero a que recuperé la fe en la humanidad (un poco más, porque en la actualidad si tengo fe) es que pude escuchar a 6 seres humanos extraordinarios (8 si contamos a Mónica y Benito) y pude ser testigo de iniciativas que sé que van a mejorar la calidad de vida de poblaciones vulnerables en todo el planeta y revolucionar el modus vivendi y modus operandi tal y como los conocemos.
  • El espíritu de cambio y de querer hacer bien las cosas, que demostraron cada uno de los expositores, es bastante contagioso. Espero que más de una persona en ese auditorio haya salido con el bichito de querer hacer algo por su comunidad, por el país, por la humanidad. Yo si salí super inspirada y con un millón de ideas dando vueltas en mi cabeza, que debo aterrizar.
  • Otro punto a resaltar, es que los participantes de este concurso son de diversas regiones del Perú. Yo siempre digo que el talento está a lo largo y ancho de nuestro de país, y este tipo de concursos ayuda a descubrir esos talentos y potenciarlos con los contactos y las herramientas adecuadas. Hay que dejar de pensar que sólo se pueden construir grandes cosas desde la capital y fomentar la descentralización para el desarrollo de proyectos tecnológicos y sociales de alto impacto.
  • Un mensaje que me marcó bastante fue una frase que dijo Benito Juarez al hablar de la generación de proyectos sociales: “no es sólo lo que puedes llevar a un contexto adverso, sino lo que se puede crear desde ese contexto para el mundo”. A veces, queremos solucionar los grandes problemas de la humanidad desde una visión paternalista, en la que creemos que debemos llevar (y hasta a veces imponer) las soluciones que nos parecen “correctas” para una situación determinada, pero necesitamos entender a profundidad las necesidades propias de cada persona y comunidad que deseamos ayudar y ver la forma de co-crear soluciones sostenibles en conjunto que generen valor tangible para todos los involucrados.

Finalmente, quiero decirles que creo firmemente que todas/os tenemos un propósito en esta vida, y que no podemos simplemente vivir por vivir. Hay que buscar constantemente la manera de construir una mejor sociedad, tanto para nosotras/os mismas/os como para las futuras generaciones, desde una perspectiva de sostenibilidad, en la que analicemos el impacto generado por nuestras soluciones en los diversos stakeholders y en el medio ambiente.

 

Confesión #24: Hasta hace una semana no sabía que existía el CINTECIN

Siempre me ha apasionado todo lo relacionado a la innovación, pero últimamente la estoy viendo más de cerca en la empresa en la que trabajo, ya que estamos re-diseñando todo nuestro sistema de gestión de la innovación, lo cuál no es una tarea fácil pero es un reto super interesante y motivador.

Es por eso, que decidí investigar un poco más acerca del ecosistema de innovación en el Perú: cómo está articulado, quiénes son los principales actores, qué instituciones públicas y privadas trabajan en pro de la innovación en nuestro país, etc. y es así, como navegando en Facebook, me encontré (por obra y gracia del Espíritu Santo) con una invitación a la edición del aniversario n°11 del CINTECIN.

Si se preguntan qué es eso (como yo lo hice en su momento), el CINTECIN es el Comité de Innovación Tecnológica Industrial. No puedo creer que después de 11 años, recién me entere que contamos con este interesante foro para compartir experiencias de innovación en la industria peruana y que se reúnan todos los meses. Quizás el desconocimiento, en parte sea mi culpa por no haber investigado más a fondo, pero un poco más de publicidad o comunicación de las actividades del CINTECIN, tampoco estaría nada mal.

Hasta donde he googleado, el CINTECIN no cuenta con una página web oficial, pero todas las novedades las publica en su Fan Page de Facebook: https://www.facebook.com/cintecin/. Las/os invito a darle like para que estén al tanto de sus noticias.

El afiche que vi en Facebook y que llamó mi atención fue el siguiente:

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Fuente: Facebook CINTECIN

¿Por qué decidir asistir? Porque me interesó bastante el tema del panel: retos y oportunidades de la innovación en Perú. Somos un país que todavía tenemos mucho por desarrollar en temas de tecnología, investigación e innovación, pero quería escuchar la opinión de estos expertos, acerca de lo que hacía falta en nuestro país para seguir fortaleciendo nuestro ecosistema de I+D+i.

Así que, el martes 21 de febrero le pedí permiso a mi jefe para salir a las 4:15pm de la oficina, y tomé un taxi hasta el auditorio de Produce. Una vez ahí, me ubiqué en un asiento y esperé que empezara el  evento. A las 5pm se realizaba la presentación del evento y 10 minutos más tarde empezó el primer expositor.

La primera ponencia fue de Raúl León, un ingeniero peruano que fundó dos empresas: NDT Innovations y Materials Research & Techonlogy. Raúl nos habló acerca de la creación de ambas empresas, así como de sus principales trabajos en todo el mundo. Es muy interesante escuchar este tipo de casos de éxito de compatriotas que triunfan en el sector tecnológico y de la investigación y desarrollo. Quizás este tipo de casos deberían ser más difundidos, para que más peruanas y peruanos sepamos que sí se puede hacer carrera en este sector, con buenos resultados, y que no sólo las grandes potencias pueden desarrollar tecnología y nosotros, los países en desarrollo, no sólo estamos destinados a comprar todo lo que desarrollan en el extranjero, sino que también tenemos el talento necesario para ser creadores. Lo que hace falta es descubrir, conectar y potenciar esos talentos creativos y generar clústers tecnológicos a lo largo y ancho del Perú.

La segunda ponencia titulada: “La Política de Innovación de Produce: Objetivos y Prioridades” estuvo a cargo de Gonzalo Villarán, Director General de la Dirección General de Innovación, Transferencia Tecnológica y Servicios Empresariales (DIGITSE). Gonzalo nos explicó de manera bastante didáctica, todos los esfuerzos que está realizando el Ministerio de la Producción, a través de diversos organismos para consolidar el ecosistema de innovación en nuestro país.

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Las/os invito a visitar las webs de cada una de estas iniciativas, para que conozcan más acerca de estas políticas públicas en materia de innovación:

El uso de cualquiera de estas herramientas depende del grado de sofisticación tecnológica de la empresa o startup y del ciclo de vida en el que se encuentra. En base al análisis de estos factores, también depende la forma de acceder a financiamiento: en primera instancia, a través de incubadoras y aceleradoras, luego de inversionistas ángeles y en una etapa más avanzada, a través de inversionistas de capital de riesgo.

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Estos son algunos de los instrumentos actuales para el fomento de la innovación en el Perú:

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Esta es la línea de tiempo de las startups y de cómo son apoyadas por Startup Perú:

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Y éste es el proceso a través del cual se impulsa la innovación y la tecnología al interior de empresas ya constituidas:

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En resumen, todo depende de la capacidad de fortalecer los ecosistemas actuales y potenciar la articulación productiva, para la generación de sinergias que nos permitan mejorar nuestra economía y crecer como país, ayudando también a la mejora de la calidad de vida de todos los peruanos y peruanas.

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Dos instrumentos que me parece importante resaltar son:

  • Reto Biodiversidad – StartUp Perú
  • Ayni Lab Social: es un laboratorio de innovación social creado el 14 de octubre del 2016, que tiene como finalidad identificar e implementar soluciones innovadoras para mejorar la calidad de vida de la población en condición de pobreza o vulnerabilidad.

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Finalmente, el evento cerró con el panel “Retos y oportunidades para la innovación en Perú” donde 3 expertos en el sector comentaron sus principales perspectivas acerca de lo que necesitamos seguir desarrollando para fortalecer el ecosistema innovador peruano. Los principales comentarios se centraron en la necesidad de que la triple hélice (Estado, Academia y Sector Privado) siga colaborando de manera articulada, para lograr resultados de alto impacto en el corto, mediano y largo plazo.

En línea con el punto anterior, el Sr. Carlos Fosca (Vicerrector Administrativo de la PUCP) mencionó que en la PUCP se están trabajando dos proyectos para colaborar con este ecosistema:

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Me parece super interesante que una Universidad en el Perú ya esté pensando en crear el Silicon Valley Peruano en las afueras de Lima, así como un distrito de innovación en el corazón de Lima. Obviamente, estas iniciativas deberían ser replicadas a nivel nacional, para fomentar la descentralización y lograr que todo el país esté en capacidad de desarrollar diversos proyectos de I+D+i, sin necesidad que todo se centralice en la capital, ya que el talento innovador se encuentra en todo el territorio nacional.

 

Emprendedoras Peruanas – Entrevista #01: GiftBox

Me parece super importante el poder dar a conocer, a través de esta plataforma, las empresas de mujeres peruanas emprendedoras que decidieron lanzarse de una vez por todas a la aventura del negocio propio. Además, ese es uno de los objetivos de este blog: fomentar el emprendimiento femenino en nuestro querido país y crear ese ecosistema de mujeres empresarias que nos brindamos ayuda y generamos sinergias que nos hagan crecer como personas y como profesionales.

No sé si les pasa, pero yo, cada vez que leo una entrevista, me inspiro a la acción. Me digo a mi misma ¿si ella o él pudo hacerlo, por qué yo no podría? Una entrevista creo que es una forma realista de conocer lo que está sucediendo con personas como una/o misma/o, con fortalezas y debilidades, aspiraciones, sueños, miedos, etc. que sobrepasan las adversidades y deciden tomar las riendas de su vida para hacer algo trascendente por ellas/os mismas/os y por la sociedad.

Es por eso, que a partir de hoy voy a publicar un bloque de entrevistas (aún debo definir la periodicidad) para inspirarnos y motivarnos a tomar esas riendas que quizás aún no cogemos por temor o falta de motivación. La idea es que podamos aprender de las experiencias y vivencias de mujeres peruanas que formalizaron sus empresas y ayudarlas con consejos o incluso adquiriendo sus productos o servicios. Quien sabe si en este bloque de entrevistas, ustedes puedan encontrar una empresa de una emprendedora peruana que pueda solucionarles una necesidad en el corto plazo.

La primera entrevista la realicé a una amiga de mi promo de colegio que tiene una empresa de canastas corporativas. Lourdes Tipa es estudiante de Derecho y junto con su socia Kyara Vega decidieron fundar GiftBox en el primer semestre del 2016. Esta es su historia:

  1. ¿Qué es GiftBox?

Es una empresa que se dedica a la venta de canastas corporativas, para cumpleaños, aniversarios, graduaciones, etc.

  1. ¿Cómo y cuándo nace GiftBox?

La idea nació en febrero de 2016, queríamos crear canastas y detalles tanto para personas y empresas, regalos para distintas ocasiones, sean cumpleaños, aniversarios, graduaciones, días festivos y otros. Sabíamos que nuestro enfoque era ofrecer al cliente algo novedoso, diferente, único y a un precio accesible. Al principio y sin mucho compromiso de por medio, nos encontrábamos sin una dirección definida de a donde queríamos llegar, ni mucho menos que pasos seguir para ello.

Con la ayuda de nuestra Diseñadora Gráfica logramos crear la marca y logo que hoy en día nos identifica como GiftBox. Fue así que con un nombre decidimos lanzar en marzo nuestra página en Facebook comunicando de forma sutil que era lo que se venía, hasta que en abril decidimos lanzar nuestras primeras canastas, las cuales, sin esperarlo, fueron un éxito para la temporada del Día de la Madre.

En ese camino fue que comenzaron a presentarse las dificultades, luego de perder algunas propuestas corporativas, vimos la real necesidad y obligación de formalizar a Giftbox para así tener las puertas abiertas a poder conseguir clientes empresariales, fue de esta forma que en junio nos formalizamos como GiftBox SAC.

  1. ¿Quiénes son las fundadoras?

Lourdes Tipa Cabrera, estudiante del último ciclo de Derecho cursando mención en Responsabilidad Social en la Universidad San Ignacio de Loyola. Encargada de las compras, contactar a posibles clientes y concretar las ventas de GiftBox.

Kyara Vega Del Mas, bachiller de la carrera de Psicología de la San Ignacio de Loyola con especialidad en el área organizacional. Encargada de las compras, producción y manejo de redes sociales de GiftBox.

  1. ¿Quiénes son los principales clientes de GiftBox?

Entre nuestros clientes están:

  • Campanella Medic
  • Intel
  • Lat One Group
  • Semira Comunicaciones
  • Nodos Digital
  • Burson Marsteller
  • Cusman Asociados
  • Grad School Buru
  1. ¿Cuánto cuesta un GiftBox?

Los precios de las canastas varían entre 99 y 200 soles y los regalos corporativos varían entre 8 y 20 soles (los precios incluyen el IGV).

  1. ¿Cuáles son las mayores dificultades que encontraron a la hora de iniciar este emprendimiento?

La formalización nos tomó un mes porque nosotras solo teníamos tiempo de ir a la notaria y al banco los sábados.

  1. Finalmente, ¿qué proyecciones tienen para GiftBox para el 2017

Con el tiempo estamos creciendo y entrando cada vez más en el mercado. Nuestra meta es poder competir con las pocas marcas ya hoy posicionadas, aumentando nuestra variedad de productos, proveedores y clientes. Nuestro siguiente paso es lanzar nuestra página web para que el cliente pueda por ese medio personalizar sus propias canastas.

Sin esperarlo, hoy en día ya contamos con una cartera de clientes que esperamos y estamos seguras crecerá con el tiempo.

Si quieren conocer más de GiftBox, las/os invito a visitar su fan page en Facebook: https://www.facebook.com/giftboxgb/?fref=ts

Confesión #23: Hay que saber ponerse la camiseta con sabiduría…

Hace unos días, varios de mis amigos en Facebook compartieron un artículo de América Economía titulado “4 razones por las que debes quitarte la camiseta de la empresa“. El título me causó curiosidad y di click para leerlo.

El artículo original publicado en Conexión ESAN el 17 de enero del 2017 fue escrito por Luis Felipe Calderón (Profesor del MBA de ESAN) y se titula “Quítate la camiseta, ponte el cerebro“. El sólo leer el título me transmitió cierta dosis de agresividad, ya que prácticamente nos estaría diciendo que las personas que tenemos puesta la camiseta de nuestras organizaciones no tenemos el cerebro bien puesto. Es decir, que el hecho de ser “camiseta” demuestra no tener capacidad crítica o de toma de decisiones necesaria en nuestro entorno laboral, entre otras características que corresponderían a una persona anencefálica (laboralmente hablando), por que si tuviésemos el cerebro en su lugar, no tendríamos que ponérnoslo.

Yo si me considero una persona con la camiseta bien puesta y no me da vergüenza admitirlo, como lo expliqué en mi confesión #5, en la que descubrí mi rol de intraemprendedora al interior de la organización en la que trabajo.

Creo que debemos empezar con la definición de lo que es ser camiseta. Este concepto me parece que está mal entendido y la gente cree que ser camiseta es quedarse horas extra en la oficina, sacrificar las horas de refrigerio, hacer que todo tu mundo gire alrededor de la compañía en la que trabajas o incluso se confunde con ser sobón o chupamedias. Vamos a analizar estas ideas por partes:

  • Si nos quedamos más horas de las indicadas en nuestros contratos puede ser por varias causas: o que somos muy lentos/as para hacer nuestras funciones (lo cual debemos mejorar en el corto plazo); que tenemos sobrecarga laboral (y para identificarla debemos hacer un correcto análisis de tiempo de nuestras funciones y hablar con nuestro empleador para comentarle esta situación); que no sabemos organizarnos y priorizar actividades; que no sabemos delegar funciones, entre muchas otras razones. Y todas estas razones no tienen nada que ver con ser camiseta, es más, hasta denotan claramente que tenemos un problema por resolver.
  • Jamás deberíamos sacrificar nuestras horas de refrigerio para “aparentar” que estamos comprometidos con la empresa. Si no nos relajamos una hora al día (como mínimo) y consumimos nuestro almuerzo de forma tranquila y adecuada, lo primero que se va a ver afectada es nuestra salud y nos pueden aparecer problemas como acidez estomacal, gastritis, úlceras, etc. Y como saben, la salud es lo más importante, porque sin salud no podemos hacer nada. Por más camiseta que seamos hay que saber en qué momentos hacer una pausa y refrescar nuestro cerebro, para luego poder continuar de la mejor manera lo que resta de nuestra jornada laboral.
  • El hacer que nuestro mundo y nuestra vida gire alrededor de nuestro trabajo es otro grave problema. Coincido con el autor del artículo en que el trabajo es una parte importante de nuestra vida, ya que nos ayuda a desarrollar nuestras capacidades y habilidades profesionales y nos permite obtener el salario que necesitamos para el día a día y para lograr nuestras metas. Pero hay que saber encontrar el equilibrio entre nuestra vida de oficina y nuestra vida fuera de ella, desarrollando pasatiempos, pasando tiempo con nuestros seres queridos, etc. En lo que sí no coincido con el autor, es en la frase burlona: “A menos que seas un chupe de octava y no tengas ninguna otra forma de lograr que no te echen de ese empleo de bajo rango.” Creo que esta frase está de más y es totalmente despectiva.
  • Finalmente, el ser chupamedias no implica para nada el ser o no camiseta. Simplemente demuestra que las personas que son así, no se sienten seguros de sus capacidades, habilidades y el valor que generan en su entorno laboral, que creen que haciéndose pata de todo el mundo y siendo aduladores, van a mantener sus puestos de trabajo. A las personas que están en esta situación, les recomiendo que analicen su entorno laboral e identifiquen qué es lo que espera la organización de ustedes y de su posición y puedan hacer un match con sus habilidades y capacidades actuales y armen un plan de mejora personal para cerrar las brechas identificadas. Al final, por más cumplidos que le hagan a sus jefes, si no cumplen sus objetivos con resultados auditables, lo más probables es que les digan “hasta la vista, baby”.

El ponerse la camiseta, creo yo, comprende varios aspectos: es identificarse con la misión, visión y valores de la empresa (ya que por algo decidieron postular a esa empresa), es saber cuál es el rol de nuestra posición en la corporación y cómo desde nuestro puesto podemos agregar valor tangible para la organización (ya que de nada sirve hacer funciones que no estén alineadas con la estrategia empresarial y que no generen resultados visibles), es pensar en cada momento cómo hacer mejor las cosas y cómo se pueden mejorar los diversos procesos empresariales (el hecho que algo se haya venido haciendo por años de una forma, no significa que sea la forma correcta u óptima de hacerlo), es tener una visión integral del negocio, viendo nuestras funciones como parte de un todo para llegar a un objetivo común, es hacernos responsables de nuestro desempeño y medir el impacto de nuestras acciones en la organización y sus stakeholders, es adueñarnos de los objetivos y no parar hasta conseguir los resultados deseados por más dificultades que se presenten en el camino (aplicando el concepto de accountability).

Obviamente, no hay que ponerse la camiseta sólo por ponerse algo. Hay que saber sudarla, hay que dejar todo lo que tenemos en los 90 min. de partido (en este caso en la jornada laboral) y demostrar de lo que estamos hechos/as, cerrando el día con la tranquilidad de que hicimos todo lo posible por alcanzar nuestros objetivos y resultados esperados.

Para ir cerrando este post, quisiera comentarles mi punto de vista acerca de esas 4 razones que considera el autor necesarias para quitarse la camiseta:

  1. “Mañana podrían botarte del trabajo”: Todos/as deberíamos ser conscientes que no somos indispensables para las organizaciones en las que trabajamos. Si estamos donde estamos, es porque cumplimos una serie de labores que ayudan a la empresa a lograr sus objetivos. Ya depende de nosotros/as como profesionales desarrollar nuestra empleabilidad, para que podamos agregar el valor que nos caracteriza independientemente del rubro o de la empresa en la que trabajemos. Pero el saber que algún día podrían desvincularnos de nuestros puestos laborales, no me parece una razón válida para no dar lo mejor de uno/a en nuestra jornada laboral. Es más, hasta me suena una excusa mediocre para no comprometernos y superar las expectativas de nuestros clientes internos y externos.
  2. “Mañana podrías conseguir una mejor chamba y renunciar, ¿qué harás con esa camiseta que tienes tatuada en la piel?” Los seres humanos nos adaptamos a los cambios y a las situaciones, sean éstas favorables o adversas, ya que es la única forma de sobrevivir. El cambiar de trabajo es una etapa más en nuestras vidas. Por eso, se cierra el capítulo anterior dejando su respectiva camiseta y uno/a se pone la nueva camiseta, tratando de ser el/la mejor profesional posible. Así como el autor hace un símil con estar enamorado/a, con la camiseta sucede lo mismo: cuando terminamos una relación, a veces es doloroso y se tiene un periodo de “duelo”, pero una vez superado ese período, estamos listos/as para conocer nuevas personas y abrirnos nuevamente al amor. El no poder “quitarnos la camiseta tatuada” es como no poder superar a un/a ex-enamorado/a. Todos/as podemos superar eso.
  3. “Un ejecutivo con la camiseta puesta no le sirve a la organización” En base a la definición que les comenté líneas arriba acerca de tener la camiseta puesta, discrepo también con este punto. Obviamente, el ejecutivo súper enamorado que idealiza a la empresa, creyendo que es lo máximo y que es incapaz de ver los problemas al interior de la organización es un peligro, pero eso no tiene que ver con el ser camiseta. Eso es un tema propio de la persona, y como dice el refrán: “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Y los jefes de estos ejecutivos tendrán que ver la forma de abrirles los ojos o desvincularlos, para no poner en riesgo la continuidad del negocio. Cuando tenga tiempo voy a leer el libro “The Stupidity paradox” que recomienda el autor en su artículo y tengan por seguro que habrá uno o más posts al respecto.
  4.  “(…) que se queden porque les conviene, no que se queden porque están comprometidos” Considero que es importante que los colaboradores permanezcan en una organización por ambas razones, no simplemente porque les conviene. Volviendo al ejemplo de las relaciones amorosas, uno/a debería comprometerse con otra persona por numerosas razones: afinidad, respeto, porque ambas personas en conjunto se suman mutuamente y se ayudan a ser mejores cada día, etc. y no simplemente para compartir gastos o para no pasar los fines de semana solos/as (ya que eso es lo que les conviene).

Finalmente, me parece deplorable que existan organizaciones que utilicen el “compromiso” como concepto para manipular y explotar a sus colaboradores. Por empleadores como esos, es que el “ponerse la camiseta” y el “estar comprometidos con la organización” son dos conceptos con connotaciones negativas en la actualidad.

Por otro lado, el dejarnos explotar por nuestros empleadores demuestra, en parte, una falta de liderazgo con nosotros/as mismos/as, ya que somos seres humanos que tenemos una vida más allá de las 4 paredes de la oficina y metas por cumplir (que jamás vamos a lograr si nos encadenamos a nuestros escritorios). Mientras existan personas dispuestas a ser “explotadas”, los malos empleadores van a sacarle jugo a eso, pero en la medida en que sepamos el lugar que ocupamos en la organización y agreguemos real valor en nuestras 8 o 9 horas de jornada, no debería haber ningún problema en ponernos la camiseta que queramos.

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Confesión #22: Los extraterrestres me secuestraron y me robaron la creatividad…

Sé que estoy en falta por no haber escrito hace dos domingos, pero he descubierto que estoy atravesando por una crisis creativa (que aún no sé cuándo acabará y me tiene como loca).

Nunca pensé que podría atravesar una crisis creativa, pero creo que nunca hay que decir nunca. Es inverosímil echarle la culpa a seres de otro planeta de haber robado nuestras ideas, pero suena divertido el sólo pensarlo (es más, se me acaba de ocurrir una película con esa trama).

Además, está en la naturaleza humana el encontrar culpables externos a todos nuestros problemas, aunque seamos nosotras mismas las que nos los ocasionamos. Yo no soy muy partidaria de esa filosofía, ya que creo que si tenemos un problema, primero debemos hacernos una revisión introspectiva para analizar la causa raíz. Al fin y al cabo, somos nosotras las que decidimos cómo nos va a afectar lo que nos sucede y la importancia que le vamos a otorgar a eso en nuestra vida.

[Por si acaso, sí creo en los extraterrestres. Es imposible que los seres humanos seamos los únicos habitantes en toda esta galaxia infinita. Pero aún no he visto ninguno. Creo que son demasiado inteligentes para querer acercarse a un planeta tan primitivo y belicoso como el nuestro.]

Por ejemplo, si un carro nos cierra mientras manejamos camino al trabajo, y en venganza tratamos de adelantar y cerrar al otro vehículo, para posteriormente acordarnos de su mamá, abuelita y toda su ascendencia materna (ahora que me doy cuenta, las lisuras siempre incluyen a las madres pero nunca a los padres), entonces le estamos dando mucha importancia a un hecho que, si lo analizamos con la cabeza fría, no merece ni el 0.5% de nuestra energía. Está bien, el otro conductor (o conductora) fue un imbécil por haber hecho eso, pero su karma llegará tarde o temprano. Nosotras no nos deberíamos arruinar una linda mañana y empezar el día con el pie izquierdo, por algo que no vale la pena. Al principio es difícil, pero esta habilidad de hacer que las cosas sin verdadera importancia no nos afecten en el día a día, se puede desarrollar poco a poco.

Como nunca había experimentado este bloqueo por tanto tiempo, decidí acudir a Google que todo lo sabe, y buscar “cómo superar un bloqueo creativo”. Pero antes de superar algo, es importante que entendamos de qué se trata. Sino, vamos a estar como un médico que no sabe qué recetarle a su paciente, porque no están definidas las causas de la enfermedad.

En esa búsqueda implacable, encontré un simpático vídeo de youtube que explica exactamente cómo me siento en estos momentos:

No sólo a las escritoras y escritores nos dan estos bloqueos creativos, nos puede pasar en cualquier aspecto de nuestra vida, independientemente de la profesión que tengamos.

En este momento siento este bloqueo creativo en dos aspectos cruciales de mi vida:

  1. En mi faceta de blogger, ya que no fluyen las ideas para escribir nuevos posts. Y no es que no tenga material para escribir, sino que las ideas están por ahí flotando a su antojo y se les hace difícil unirse en mi mente para formar un conjunto semi ordenado de conceptos que puedan transmitir lo que quiero. Tampoco se puede escribir por escribir, tienen que saber cuál es el mensaje que desean transmitir, y en base a eso elaborar un texto coherente que cumpla con el objetivo comunicativo que esperan.
  2. En mi faceta de emprendedora (y este es el bloqueo que más me aterra). Si bien tenía una idea de negocio que estaba desarrollando, siento que he llegado a un punto sin retorno. No siento la pasión ni la inspiración necesaria para continuar desarrollándola. Por más que he intentado meterle todas las ganas y las buenas vibras del universo, no siento ese click que debería sentir, y me apena terriblemente. Pero es como cuando hay un chico que nos parece simpático y sabemos que es un buen partido y que también le gustamos, pero simplemente no podemos estar con él, porque no hay química, magia, chispa, mariposas en el estómago o como quieran llamarlo. No hay peor cosa que querer forzar algo que sabemos desde un inicio que no va a funcionar como esperamos, y siento que eso ha pasado con mi proyecto. (Y si ustedes deciden estar con ese pata que saben que no les mueve el piso, pero lo consideran su “peor es nada”, les recomiendo que piensen muy bien lo que están haciendo, porque no es para nada agradable jugar con los sentimientos ajenos. Además, como ya les comenté, el karma existe y les llegará tarde o temprano.)

For the record, no es que esté tirando la toalla con el hecho de ser emprendedora. Sigo con la idea y las ganas de querer cambiar el mundo, pero aún no descubro cómo. Simplemente, estoy tomando un tiempo para volver a descubrir qué es lo que me motiva, me apasiona y me mueve a la acción. Estoy tomando un “tiempo fuera” del partido para conocerme a mí misma y encontrar algunas de las respuestas que tanto anhelo. Una vez que tenga claro hacia donde quiero ir, las ideas de negocio van a aparecer en el camino y tengo que tener los ojos y la mente suficientemente abiertos como para identificarlas a tiempo.

Y bueno, trataré de seguir alguno de los consejos que encontré en este interesante artículo de cómo superar este bloqueo creativo que me afecta por partida doble.

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Confesión #21: Nadie dijo que ser Jefa iba a ser fácil…

El año pasado, la empresa en la que trabajo (y en la que me desarrollo como intraemprendedora) me dio más responsabilidades al asignarme una posición de Coordinadora, y con esa gran responsabilidad, venía de la mano la gestión de un equipo de trabajo.

Siempre que me preguntan qué hago como Coordinadora Comercial, mi respuesta es la misma: “Hago que las cosas sucedan (dentro de la Gerencia Comercial)”. Siento que esa es la misión principal de alguien que coordina: ingeniárselas para unir todas las piezas de distintas “máquinas” y hacer que todos los procesos funcionen de manera óptima y eficiente. Y bueno, reparar o renovar una que otra pieza o máquina cuando sea necesario.

La curiosidad me invadió y fui a buscar el significado de “coordinar” a la RAE. Me sorprendió no estar tan alejada de su definición:

Coordinar: “Unir dos o más cosas de manera que formen una unidad o un conjunto armonioso”

Fuente: Real Academia Española

Cuando digo que hay que ingeniárselas, es porque en verdad debemos explotar todo nuestro potencial creativo para lograr que las cosas sucedan. Además, hay que saber gestionar personas, no sólo a las personas que nos reportan, sino a las personas de toda el área que realizan los procesos a los que debemos hacer seguimiento. Al fin y al cabo, más allá de los procesos, indicadores y resultados, trabajamos con personas que hacen posible que toda la “magia” suceda al interior de las empresas. Y debemos saber valorar su esfuerzo, ya que las personas son el activo más importante para cualquier organización, o por lo menos deberían serlo.

Actualmente, tengo a mi cargo a dos excelentes profesionales con quienes estamos sacando adelante la gestión comercial. Pero para serles sincera, el año pasado fue la primera vez que tuve formalmente dos personas a mi cargo. Antes de eso, era yo misma contra el mundo: hacía mi chamba lo mejor que podía y presentaba los resultados a mi Jefe. Nadie dependía de mi gestión. Pero cuando tienen personal a cargo, las cosas cambian. Ya no son ustedes contra el mundo, sino que tienen a un grupo de personas a las cuales deben liderar y guiar por el buen camino. Y a quiénes deben saber escuchar y motivar para que puedan alcanzar su máximo potencial.

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En marzo 2016 tuve que seleccionar al primer miembro de mi equipo y en junio 2016 al segundo. La verdad es que jamás había liderado un proceso de reclutamiento y selección en toda mi vida, pero había llegado el momento. Para las dos posiciones el proceso fue similar:

  • Primero tuve que definir los perfiles para las posiciones que debía cubrir. En base a lo que esperaba de las posiciones, elaboré dos perfiles con los requerimientos de habilidades, capacidades y experiencia que necesitaban tener los postulantes para hacer frente a los retos que significaban cada una de esas dos vacantes.
  • Luego, ese perfil lo pasé al área de Recursos Humanos para que lanzaran las convocatorias y los postulantes puedan enviar sus CVs. Ellos hicieron un primer filtrado de CVs y me pasaron los que creían que cumplían con los requerimientos.
  • Acá vino mi primera gran duda: ¿cómo se filtra un CV? ¿En qué tengo que fijarme primero? ¿Cómo sé si todo lo que está en el CV es cierto? (porque hay gente que miente en sus CVs pero luego se puede descubrir en la entrevista antes que sea demasiado tarde)  Y una serie de preguntas más, que poco a poco pude ir resolviendo por mi cuenta. Una vez que tenía a los seleccionados, pasé los nombres a RRHH para que los convocaran a las entrevistas.
  • En la fase de entrevistas surgió mi segunda gran duda: ¿cómo se entrevista a alguien? ¿cómo tengo que actuar? ¿qué tengo que preguntarles? y la lista de preguntas seguía. Respiré hondo y entré al sabelotodo Google y busqué “cómo realizar una entrevista de trabajo”. Me salieron algunos resultados bastante interesantes, armé mi Frankenstein de guía del entrevistador y me dispuse a salir airosa de esta nueva experiencia.
  • Y ahí estaba yo, frente a los postulantes, con su CV en la mano y con una vaga idea de cómo empezar. Hasta ese momento sólo me había tocado estar del lado del postulante, mas no del entrevistador, por lo que fue algo extraño pero divertido. Me acordé de lo que había encontrado en Google y junto con sus CVs empecé a conversar con cada uno de ellos. Mi estrategia no fue intimidarlos, simplemente quería que me demostraran si todo lo que estaba en sus CVs era cierto o cuán maquillado estaba, y si estaban en la capacidad de llenar las vacantes que requería. Obviamente apliqué mi mantra de “trata a los demás como te gustaría que te traten” y lo transformé en un “entrevista a tus postulantes como te gustaría que te entrevistaran”
  • Y así paso el tiempo, los candidatos entraban y salían, unos más nerviosos que otros, hasta que por fin encontré a las dos personas con las que quería trabajar. Quizás me preguntarán ¿qué tenían esas dos personas que no tuvieron los demás? Y la verdad es que es un poco difícil de responder. Si bien sus CVs eran interesantes y demostraron que todo era verdad, a la hora de desenvolverse hubo algo que me llamó la atención en ambos. Demostraron cualidades de liderazgo, pensamiento crítico y sentido común (cosas que por más que parezcan obvias, no todas las personas tienen y es una pena) y hasta cierto punto me pude ver reflejada en ellos. Supe que eran personas con potencial que podrían encajar perfectamente en la dinámica área Comercial.
  • Finalmente, cuando ya tenía a los elegidos, le indiqué los nombres a RRHH y ellos ya se encargaron del resto, hasta que ambos ingresaron a trabajar.

Si bien la parte de armar el equipo de trabajo es genial, ese es recién el primer peldaño de la gestión de personas. Chevere, ya tienen a sus padawans pero ahora tienen que guiarlos por el camino de La Fuerza. Deben tener las funciones y objetivos de cada puesto bien definidos, así como un plan de crecimiento en la medida de lo posible. Pero tampoco la idea es encasillarlos para que hagan exactamente lo que les digan. Tienen que dejarles un rango de movimiento para que ellos mismos puedan identificar y proponer oportunidades de mejora, así como cuestionar el status quo. Es su misión como maestr@s Jedi  el guiarlos para que puedan cumplir sus objetivos y crecer como profesionales, hasta que les corten la trencita y ellos mismos se vuelvan Jedis. Pero a veces la fuerza puede seducirlos y tratar de llevarlos al Lado Oscuro, pero hay que saber cómo no caer en eso. (FYI me encanta toda la saga de Star Wars).

No es que crea que a mis 25 años ya lo sé todo sobre gestión de personas. Yo también estoy un proceso de aprendizaje y es por eso que me gusta leer artículos sobre liderazgo, gestión de personal y capital humano. Es más, me compré un libro titulado “Ser Jefe para Dummies” que estoy empezando a leer. Pero por más cosas que leamos, la mejor escuela siempre va a ser la cancha y la experiencia que podamos ganar en ella. Los textos nos pueden dar consejos y recomendaciones de buenas prácticas, pero el reto es poder aplicar todo eso en la gestión del día a día. A veces, cuando requiero un consejo de cómo gestionar a mi equipo, recurro a mi propio Maestro Jedi (mi Jefe, que si bien no es tan viejo como Yoda, sabe un montón de este tema por toda la experiencia acumulada en sus años laborales).

Yo no creo en eso del “serrucho”. Hay Jefes y Jefas que no comparten información con sus colaboradores porque creen que si lo hacen, sus puestos de trabajo están en riesgo. Si piensan así, es porque no son lo suficientemente buenos profesionales como para que su valor agregado personal y su know how puedan hacer maravillas con la información. La información se puede obtener de diversas fuentes, lo que realmente importa es lo que hagamos con esa información para obtener resultados que impacten de manera positiva a la organización y a sus stakeholders.

Otra de las cosas que más detesto es el robo del crédito ajeno. He pasado por situaciones de este tipo en algún momento de mi carrera profesional y no es para nada agradable. Yo siempre trato de que los logros de mi equipo sean conocidos por mi Jefe y por la organización. Si se roban el logro ajeno, lo único que van a lograr es desmotivar a su equipo y que posiblemente se pongan en su contra elaborando entregables que no sean lo suficientemente buenos, como para que quieran “robárselos”. Y esa no es la idea. Están cortándole las alas a personas que pueden ser muy buenas, sólo por querer figurar más en la organización. Pero lo que no saben estas personas, es que cuando uno es Jefe o Jefa, parte de su gestión también se evalúa en cómo se desenvuelve su personal y si se sienten cómodos en sus puestos de trabajo. Si el clima laboral es malo en una área, en la mayor parte de los casos se debe al Jefe/ Jefa directo.

Acá les dejo una imagen que es un comparativo entre la gestión de un líder y de un jefe. Siempre debemos tratar de ser líderes independientemente tengamos personas a cargo o no, porque el líder, esté en donde esté, va ser una figura que influya de manera positiva en los demás (ya sea consciente o inconscientemente) porque a las personas nos gusta trabajar con gente optimista, que sepa escuchar, que valore a los demás y que sepa trabajar en equipo.

L@s invito a convertirse en es@s líderes que generen un impacto positivo tanto en las organizaciones en las que se desempeñan, ya sea de manera dependiente o independiente (con su propio negocio o como freelance) como en la sociedad, para poder construir ese futuro que todos deseamos.

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Borrón y cuenta nueva…

Otro año inicia y con ello 365 oportunidades (porque este año no es bisiesto) para ser mejores personas, hacer las cosas cada vez mejor, cumplir nuestras metas de vida para este 2017 y lograr ese cambio que queremos ver en el mundo.

Me gusta pensar que cada año nuevo es un tomo de la enciclopedia de nuestra vida, que cada día es una página de la historia y cada mes un capítulo. Sólo que acá no se pueden editar los capítulos. Cada hoja está escrita con tinta imborrable. Pero eso no tiene que deprimirnos, sino por el contrario, nos debe motivar a tratar de que cada palabra esté escrita de la mejor forma posible, que no necesite corrección. Obviamente, somos humanos y vamos a meter la pata uno que otro día, pero estamos en capacidad de aprender de nuestros errores y tratar de no cometerlos en el futuro (aunque a veces podemos tropezar tantas veces con la misma piedra, que hasta nos podemos llegar a enamorar de esa piedra, pero esa no es la idea).

El 2016 fue un año con sus altas y bajas. Para mi personalmente, fue un año más de autodescubrimiento. Un año en el que pude conocerme más, aprender nuevas cosas, madurar (creo), conocer nuevas personas y nuevos lugares, alejarme de personas tóxicas que al principio no lo parecían, preocuparme más por mi salud, esforzarme en el trabajo y tratar de emprender a la vez, entre muchas otras cosas que pasaron en los últimos 366 días.

Cada quien ya habrá hecho su balance 2016, y si no lo han hecho se los recomiendo. Una de las cosas más valiosas que debemos aprender es a escuchar nuestra voz interior. Puede sonar cliché o algo que les dirían en una clase de yoga o meditación, pero es verdad. Nadie más que nosotras mismas puede saber qué es lo que queremos, que nos gusta y que no, a dónde queremos ir, qué queremos lograr y todas esas preguntas existenciales que pasan por nuestra mente de vez en cuando.

Hay que saber valorar lo bueno que nos pasó y olvidar lo malo. No podemos seguir avanzando si cargamos con toda la mala vibra del año anterior. Hay que saber hacer borrón y cuenta nueva, apretar el botón “reset” cómo si fuésemos un dispositivo electrónico. Si bien todo va a quedar escrito en el libro del 2016, la idea es que luego del punto final de esa historia, podamos abrir el tomo 2017 con la mente despejada, tranquila y dispuesta a iniciar una nueva aventura.

Si nos ponemos a pensar, todo lo que nos pasó en el año que acaba de terminar, nos hace ser la persona que somos en la actualidad. Y eso nos debe llevar a pensar si somos la persona que queremos ser. Pero esa no es una pregunta que se pueda resolver de la noche a la mañana. Yo tengo 25 años y aún estoy en búsqueda de esa y otras respuestas en mi vida. Por eso es importante el autoconocimiento que les mencionaba unas cuántas líneas arriba.

Así como las empresas cada año se trazan metas con indicadores de gestión (ventas, margen de contribución, participación de mercado, índice de satisfacción al cliente, etc.) nosotras también tenemos que ponernos objetivos SMART en nuestra vida. Los objetivos que nos pongamos tienen que ser realistas y alcanzables porque sino lo único que vamos a hacer es frustrarnos y sentirnos mal con nosotras mismas por no poder lograr lo que nos habíamos propuesto. También tienen que ser específicos y medibles, porque sino jamás vamos a saber si los hemos alcanzado y finalmente tienen que tener una fecha de vencimiento (que tendría que ser antes del 31/12/2017).

Así como le escribí mi carta a Papá Noel en Navidad, también quisiera compartir con ustedes algunos de mis propósitos de año nuevo:

  • Tratar de ser mejor persona cada día y preocuparme más por los demás. Vivimos en sociedad y hay que saber actuar de la mejor manera para ser felices y no afectar negativamente a nuestro entorno
  • Escuchar más aún mi voz interior y descubrir nuevas cosas de mi misma, para poder encontrar alguna de esas respuestas que tanto anhelo
  • Cuidar más mi salud y ser una persona lo más saludable posible. Controlar mis niveles de estrés, tratar de dormir 8 horas y hacer deporte (de paso que me sirve para bajar de peso, que es otro de mis propósitos para este nuevo año)
  • Seguir en el camino del intraemprendimiento agregando valor tangible en la organización en la que trabajo
  • Concretizar la idea de negocio que desarrollé en el 2016 (y si al final veo que no funciona, seguir ideando nuevas formas de cambiar el mundo)
  • Potenciar este blog y convertirlo en la herramienta de ayuda a las emprendedoras y emprendedores que quiero que sea
  • Sacar la palabra miedo de mi vocabulario, ya que el miedo lo único que hace es paralizarnos
  • Vivir sin temores y ser más aventurera. Llenarme de historias que pueda contarles a mis hij@s y niet@s. Carpe Diem!
  • Pasar más tiempo de calidad con mis seres queridos. No sabemos cuánto tiempo más los vamos a tener a nuestro lado
  • Aprender algo nuevo, quizás un nuevo idioma y descubrir un nuevo hobbie

Obviamente la lista anterior es bastante genérica y la tengo que aterrizar en acciones concretas con deadlines e indicadores. Para eso he decidido llevar una agenda este año, para poder hacer un seguimiento más exhaustivo de estas metas y alcanzarlas antes de finalizar el año. Pero tampoco es que me vuelva una loca control freak, como en todo en esta vida, hay que saber encontrar el balance que nos permita llevar la vida que queremos y que nos haga feliz, siempre y cuando no afectemos de manera negativa al prójimo.

La última reflexión que les quiero compartir es que todo los objetivos que nos pongamos y las metas que definamos, deben ser para crecer nosotras mismas como personas y profesionales. No podemos vivir comparándonos con los demás, ya que lo único que vamos a lograr es llenarnos de envidia, rencor y frustración. Cada persona es un mundo y no podemos pretender ser igual que otros. Debemos valorarnos y saber que somos seres únicos y aprender a ser felices con nuestras fortalezas y tratar de hacer frente a nuestras debilidades para alcanzar nuestras metas y llegar a ser la persona que queremos ser.

¡Feliz 2017!

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Carta abierta a Papá Noel

Lima, 24 de diciembre 2016

Querido Papá Noel,

Quizás ya pueda estar un poco vieja para creer en ti y escribirte un carta, pero igual sentí la necesidad de hacerlo (creo que mi niña interior sumado al espíritu navideño que me invade en estas fechas me obligaron). Y quizás sea un poco tarde escribirte, el mismo 24 de diciembre, cuando debes estar repartiendo regalos por los países en los que ya pasó la medianoche, pero mi lista no requiere nada de tu taller ni esfuerzo extra de tus duendes.

Este año ha sido interesante, ha tenidos sus altibajos, pero ahí vamos, para adelante. Siento que he madurado en varios aspectos y esto se ve reflejado en cómo me relaciono con los demás y cómo enfrento diversas situaciones. A veces, hasta yo misma me sorprendo de cómo reacciono frente a los problemas y dificultades. Pero no es que lo sepa todo, siempre se aprende algo nuevo y a veces por más maduros que nos sintamos, actuamos hasta las patas llevados por la cólera, la emoción u otras emociones que te pueden llegar a nublar la razón. ¿Qué puedo hacer? Soy humana.

Para no aburrirte tanto con mis reflexiones introspectivas de fin de año, iré de frente al grano. Sé que eres un hombre súper ocupado, por lo que seré lo más específica posible. Si en algunos casos sueno muy idealista, agradeceré puedas aterrizarme, con toda la confianza del mundo, ya que me conoces desde hace 25 años:

  1. Que podamos llegar a cumplir con los indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el 2030, y que cada año podamos ir mejorando más y más. Que se luche por erradicar la pobreza, el hambre mundial y que todas las personas tengan acceso a agua limpia y saneamiento en el corto plazo y a una atención de salud de calidad.
  2. Que nos preocupemos un poco más por el prójimo, entendiéndose como prójimo a todas las personas, sin importar su raza, género, opción sexual, religión, estatus socioeconómico, ni ningún otro patrón que usa la sociedad para segmentarnos y estigmatizarnos. Que se acabe con el racismo, sexismo, machismo, misoginia, y cualquier otra ideología que atenta contra la integración y fomenta la superioridad de algún grupo social sobre otros. Asimismo, que se reduzcan las desigualdades y brechas sociales.
  3. Que se acaben todas las guerras, la violencia y el terrorismo, ya que lo único que generan son sufrimiento, muertes, odio. Usar la religión como excusa para hacer daño no es para nada aceptable y sólo es una excusa cobarde. Y que se fomente la paz y la justicia.
  4. Que se logre la igualdad de género. Que hombres y mujeres podamos recibir las mismas oportunidades y recibir un reconocimiento justo en base a nuestras capacidades y logros, y no en base a nuestro género. Que se acabe la violencia contra la mujer, y que decir #NiUnaMenos no sea el pan de cada día.
  5. Que las personas nos preocupemos más por el medioambiente. Que entendamos que tenemos un sólo planeta y que si no nos preocupamos en cómo utilizamos nuestros recursos en el presente, sólo va a hacer que todo el ecosistema colapse y destruyamos este planeta que es nuestro único hogar. Que la palabra sostenibilidad, se vuelva parte de nuestro vocabulario cotidiano y que desarrollemos una producción y consumo responsable, asi como energías renovables y no contaminantes.
  6. Que mejore la seguridad ciudadana y se tenga mano dura con los delincuentes. No puede ser que nos sintamos inseguros hasta en nuestro propio hogar, y que tengamos miedo de salir a la esquina a comprar pan, porque creemos que pueden robarnos nuestro celular o matarnos si es que no nos encuentran con una cantidad de plata lo suficientemente “aceptable” para los choros. A falta de una respuesta rápida y eficiente de las autoridades, es que en muchos lugares los mismos pobladores son los que deciden tomar la justicia en sus manos, y no los culpo por ello.
  7. Quiero que emprender sea mucho más fácil en el Perú. Que en un mismo día podamos constituir nuestras empresas de manera rápida y gratuita y que los registros de marcas en Indecopi sean mucho más baratos, e incluso gratis. Al Estado le conviene que las mypes se formalicen, ya que con eso van a aportar de manera ordenada y visible al mejoramiento de la economía nacional y a la generación de empleos.
  8. Que todas las peruanas y peruanos podamos recibir una educación de calidad. La educación es la base para que una sociedad progrese y a veces a los “poderosos” no les conviene que seamos un pueblo culto, sino que seamos un rebaño de ovejas sumisas, por miedo a que nos podamos rebelar porque descubramos sus malos manejos y se los digamos en la cara. Recibir una buena educación no debería ser un privilegio de pocos, y estudiar en un colegio o en una universidad pública o privada, debería ser lo mismo, al tener el mismo nivel de calidad educativa. También se debe reconocer de manera justa el esfuerzo que hacen los docentes en su labor educadora, con sueldos acordes a su desempeño, preparación y aportes a sus alumnos. Que la educación deje de ser el negociado que es, y se convierta en una herramienta para el desarrollo.
  9. Que los bomberos reciban todas las facilidades que requieran para cumplir con sus labores y que incluso puedan recibir un salario mensual. Ellos ponen día a día su vida en riesgo por salvar a los demás y son conscientes que cualquier día de labor, puede ser el último. Que yo sepa, no hay salario que pueda compensar la pérdida de una vida.
  10. Que nuestros políticos dejen de ser unos payasos y que nuestro Congreso deje de ser el circo que actualmente es. Que más allá de enfrentarse por rencores y caprichos políticos, se pongan la camiseta del Perú y busquen la manera de mejorar nuestro país. En serio me llega que por hacer sus shows melodramáticos en el hemiciclo y en los noticieros de la noche, se olviden que su labor y la razón por la que fueron elegidos  es para que TRABAJEN de manera conjunta para construir un mejor Perú para tod@s. Y la yapa para este deseo, es que para las próximas elecciones la gente vote a conciencia y emita un voto informado, y no se deje engañar por los candidatos que les regalen cosas, les muevan el totó o hagan todas las promesas falsas que suelen hacer.
  11. Que se pueda combatir la corrupción, tanto en el sector público (que ya se ha vuelto una enfermedad como el cáncer, diseminada en distintas instituciones y organismos estatales) como privado (ya que los empresarios de empresas privadas tampoco son ningunos santos que digamos) que lo único que hace es seguir pudriendo el sistema actual en el que vivimos. Que la gente sepa que si quiere más cosas, debe trabajar duro para conseguirlas. Y que la plata fácil para algunos pocos, lo único que ocasiona es opresión y sufrimiento para la mayoría.
  12. Que se fomente la descentralización. No puede ser que la gente aspire a venir a Lima para tener un futuro promisorio. Cada provincia debería tener su propio motor de desarrollo: colegios y universidades de calidad, hospitales y clínicas con tecnología de punta, profesionales capacitados que brinden servicios de primera, empresas transnacionales que inviertan de manera sostenida en distintas regiones, etc. Vivir en cualquier región debería ser lo mismo. Debemos borrarnos la idea de que sólo Lima es el Perú.
  13. Que se reduzca la “criollada” o la mentalidad de “Pepe el vivo”. ¿Qué le cuesta a la gente respetar las normas, no cruzarse luces rojas ni cerrar a los demás, devolver el vuelto de más que le dan en las tiendas o una billetera que ven que se le cae a alguien, estudiar a conciencia para los exámenes en lugar de plagiar, citar a los autores cuando se referencia alguna de sus creaciones, entre otros muchos ejemplos que vemos día a día?
  14. Que se restrinjan los programas basura de la televisión. Te pediría que se eliminen, pero sé que hay gente que no tiene mayores aspiraciones en la vida que ver a un montón de tipos y tipas semidesnudos jugando sonseras en TV en vivo a nivel nacional o de enterarse de los últimos chismes de Chollywood. Ojalá que estas personas se den cuenta que pueden invertir su tiempo en cosas mucho más productivas para ellos mismos y para sus familias, y que pueden usar sus neuronas para generar resultados que impacten en la constucción de la sociedad que buscamos.
  15. Por último, pero no menos importante, quisiera ver a Perú en un mundial. Sé que es casi imposible que lleguemos a Rusia 2018 y a Qatar 2022, pero quizás en el siguiente mundial podamos hacerla. Que cambien a todos los jugadores y plantel técnico y creen un semillero, desde ahora, con los mejores jóvenes talento que encuentren a nivel nacional, ya que no sólo el talento está en Lima. Y que los preparen desde chibolitos con una buena alimentación y entrenamiento técnico y táctico para que brillen en la cancha. ¿Por qué el próximo Messi o CR7 no podría ser peruano?

Muchas gracias por tu atención y ojalá que por lo menos alguno de mis deseos se pueda hacer realidad este 2017. Aún tengo fe en la humanidad y en que la bondad puede superar a la maldad y convertirnos en una mejor sociedad para nosotros mismos y para las futuras generaciones.

¡Feliz Navidad y Próspero 2017!

Un abrazo,

Valeria

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Confesión #20: Por un momento me desenamoré de mi proyecto

Me disculpo por no haber posteado el domingo pasado, pero es que en estas última dos semanas aprendí que te puedes desenamorar de un proyecto que al principio creíste que iba a ser lo máximo (respirabas ese proyecto día y noche), pero luego tuviste que pivotear porque tu modelo de negocio inicial no era sostenible, y el resultado actual si bien se parece un poco, no era ese proyecto inicial que te hacía brillar los ojos y latir el corazón a mil por hora.

Si bien, alguna vez les dije que no debían enamorarse de la solución (osea de su proyecto), a veces (mejor dicho la mayor parte del tiempo) damos consejos que sabemos que son buenísimos, pero nosotras mismas ni los aplicamos. Creo que es una ley universal de la vida el saber dar consejos a los demás, pero nunca poder auto-aconsejarnos. Así que, como podrán imaginar, a esta altura ya estaba perdidamente enamorada de mi proyecto original, ese que se me ocurrió en enero de este año, pero que no tenía forma alguna de ser autosostenible (que es una característica básica para que cualquier emprendimiento tenga éxito).

En este contexto, como el proyecto ya no era lo que había pensando en un inicio, mi corazón empezó a latir más lento, ya no me hervía la sangre al pensarlo y las ganas que tenía de investigar y estructurar un modelo de negocio sostenible empezaron a desaparecer. Pasaba los días pensando en otras cosas, mirando al vacío, incluso cuestionándome mi propia existencia. Preguntas como: ¿algún día seré capaz de emprender en serio? ¿por qué todos mis proyectos se quedan en idea y no pasan al siguiente nivel? ¿mi proyecto será lo suficientemente bueno como para cambiar al mundo? ¿y si estoy destinada a quedarme en el mundo empresarial hasta que me jubile y deba renunciar a mis sueños emprendedores? ¿y si no soy lo suficientemente creativa e innovadora para emprender? y junto con todas estas preguntas volvió a aparecer el miedo en mi vida (aunque me había hecho la firme promesa de borrar esa palabra tan negativa de mi vocabulario).

Traté de darle más vueltas a esta mutación de proyecto, pero simplemente mi mente no quería enfocarse. Necesitaba investigar sobre la competencia y buscar clientes potenciales, pero prefería ver películas en Netflix; tenía que hacer el análisis de costos inicial y hallar el punto de equilibrio, pero en lugar de eso pasaba horas revisando mi muro de Facebook, debía definir mi estrategia de marketing y Twitter se convertía en mi prioridad, entre otros ejemplos.

Por un momento creí que jamás volvería a concentrarme y es en ese momento cuando me di cuenta que me había desenamorado. Ya las cosas no eran las mismas. No sabía lo que quería y a dónde me iba a llevar este proyecto. Hasta en un momento pensé tirar todo por la borda y quedarme en cero hasta que se me vuelva a ocurrir una nueva idea que me hiciera vibrar de emoción (pero para serles sincera no tengo ni idea que cuánto tiempo puede pasar hasta volver a enamorarme de cómo cambiaría el mundo si resolviera un problema que requiera una solución creativa e innovadora). Pero algo dentro de mi aún cogía la toalla con dos dedos y no quería tirarla. Quizás por miedo a quedarse en el vacío o porque aún había alguna pequeña esperanza de poder conectarme con este nuevo proyecto.

Le hice caso a ese “feeling” y decidí darle una segunda oportunidad a este proyecto. Me puse a pensar en que la esencia permanecía intacta: “cambiar el mundo ayudando a la mayor cantidad de personas generándoles un impacto positivo en sus vidas” y además esta mutación era sostenible porque tenía una fuente de ingresos definida, cosa que el otro proyecto no tenía. Así que me dije a mi misma que no podía estar tan mal. Me metí de lleno a hacer las cosas que no hice antes por pasármela procrastinando y descubrí que este nuevo modelo de negocios tiene potencial. Igual me falta darle más vueltas, pero ya está aterrizado, que es lo más importante, ya que no se puede trabajar con ideas que se encuentran flotando en la estratosfera.

Así que la próxima vez que se desenamoren de sus proyectos (como me sucedió) piensen si la esencia que las cautivó en un inicio sigue viva. Si la respuesta es si, denle una segunda oportunidad y traten de volver a enamorarse. Y si la respuesta es no, ya depende de ustedes si siguen o si dan un paso al costado, porque es bastante difícil trabajar en algo que no te apasione, ya que tarde o temprano terminarán tirando la toalla, y es mejor que sea temprano, para que no inviertan tanto tiempo ni recursos en algo que no llene al 100% sus corazones emprendedores.

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